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martes 26 de octubre de 2004

La segregación nacionalista del castellano

En España, el nacionalismo se define siempre por comparación y por negación: no somos así, no somos como ellos. Rencor y complejo de inferioridad anidan en esta supuesta ideología. Por ejemplo, con relación a la lengua “invasora”, el castellano.

Entre Big Brother y Torquemada

¿Cuál sería la reacción de cualquier opinión pública occidental si algún organismo del estado decidiera invadir la vida privada de sus ciudadanos para controlar algún aspecto de su intimidad? ¿Cómo reaccionaría si su ayuntamiento destinara funcionarios para vigilar su comportamiento privado? Eso, literalmente, es lo que está haciendo el Ayuntamiento de Leioa, gobernado por el PNV. El programa de actuación que da cobertura a esta barbaridad jurídica se llama “Ikastetxean euskaraz jolasean-Jugando en euskera en la escuela”, y se disfraza de juego infantil. Los defensores de esta intromisión en la libertad individual hablan de la inocencia de esta medida:

“Consiste en que unos monitores animarán a los alumnos, mediante juegos y conversaciones, a que utilicen el euskera también en el comedor y en el patio, al igual que hacen en las aulas.”

Quienes se oponen a la medida del Ayuntamiento de Leioa son tachados por el nacionalismo vasco de recalcitrantes franquistas custodios del castellano.


Segregar es hablar castellano

El líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Carod-Rovira, establece la teoría de que hablar castellano con los inmigrantes es segregarlos, aunque esa sea precisamente la única lengua que dominen el inmigrante y su interlocutor:

“Donde necesitamos con urgencia un cambio de mentalidad y de práctica es en las relaciones orales de los catalanoparlantes con los que todavía no lo son. Existe la costumbre muy extendida de marginar, discriminar y no tratar con la suficiente educación y cortesía a la gente llegada de fuera, de modo que nunca se les habla en catalán. La mejor manera de ser bien educados en nuestro país es utilizar siempre la lengua catalana con todos y para todo, la única forma de demostrar no solo que tenemos un idioma inclusivo, abierto a los demás, para compartir, sino que no somos clasistas ni racistas.”


Hay “otra” lengua oficial

Las leyes se cumplen solo si favorecen los intereses del nacionalismo. Hace pocas semanas una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña establecía que el sistema educativo catalán debe preguntar cuál es la lengua habitual del alumno para facilitarle la educación en su idioma. La reacción nacionalista ha sido fulminante: la sentencia no se cumplirá.

Josep Bargalló (ERC), consejero jefe del Gobierno autonómico catalán:

“Tenemos un consenso mayoritario de nuestra sociedad de que el catalán es la lengua propia de Catalunya y, en consecuencia, la lengua propia del sistema educativo de Catalunya. Tenemos otra lengua oficial que también es oficial del sistema escolar. Eso está en el marco constitucional y estatutario. Por lo tanto [la sentencia] no ha de tener ninguna incidencia. La política del gobierno no cambiará por la sentencia. Lo que cambiará será que en los papeles de matriculación habrá una pregunta o no, que es lo que tendremos que valorar. El conocimiento de una realidad sociolingüística familiar es un dato importante para la acción educativa, pero no ha de cambiar que la lengua propia de Catalunya es la de su sistema educativo.”

Custodios del castellano
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