Ruido de sables
Entre las variadas fantasías animadas que alberga la oradada mente nacionalista, la amenaza de un ejército invasor es una constante.
De las muchas patochadas que el nacionalismo inventa para sostener el endeble edificio ideológico en el que se sustenta, una de las que más éxito tiene se basa en la amenaza constante de un supuesto ejército invasor que, como en 1936, estaría siempre en amenazadora vigilancia, dispuesto a sacar los tanques a la calle cualquier tarde de estas. Es Deia se ha publicado la "rigurosa" reflexión-advertencia de un caballero que lleva por nombre Iñaki Balsategi:
"A todos aquellos que ponen como condición ‘‘sine qua non’’ para hipotéticas consultas la desaparición de ETA, en boca de algunos, y una tregua no-tácita, sino explícita, en boca de otros, me gustaría invitarles a hacer una honda y serena reflexión sobre la historia más reciente de España.
"De este modo, si nos remontamos a los tiempos de la primera transición, la de la dictadura del Caudillo Francisco Franco a la democracia, podremos observar que en aquellos difíciles años existían amenazas de intervención según lo que se escribiera en el artículo dos de la Constitución española, aquel que proclama la ‘‘indisolubilidad de la nación española’’.
"Pues bien, a fecha de hoy, más de cinco lustros después, asistimos a una emocionante ‘‘segunda parte’’ de la inacabada transición española. El papel del ejército español antoja cuando menos digno de ser tenido en cuenta, ‘‘por la cuenta que nos trae’’; y es que se dice, se rumorea, que ‘‘los altos mandos militares en la reserva pueden estar preparando un manifiesto de corte conservador en contra de una reforma constitucional, y de unos estatutos más allá de lo que consideran aceptable’’. Esto puede ser una artimaña del PSOE para no ceder ante las demandas nacionalistas... "















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