Hay que ser maleducado. Yo, por lo que respecta al castellano, soy muy maleducada porque no lo hablo nunca, excepto si voy al Estado español.
¿Un ejemplo de patología nacionalista? Aquí va. La enferma se hace llamar Núria Rosell i Rovira (los catalanes nos colocamos la conjunción no porque tengamos pretensiones nobiliarias, sino porque el padre fundador de la lengua no encontró una forma mejor para diferenciarnos de los españoles):
“Ya hace años que asisto a una escuela de trabajos manuales donde hay una profesora, creo que es aragonesa, que siempre habla en castellano, menos conmigo, ya que yo soy la única que le habla en catalán.
“Dejé de ir a un supermercado porque un día que buscaba un producto, me dijeron que lo preguntara a un empleado y me respondió: “No entiendo el catalán”. Yo el contesté que se buscara un intérprete porque yo no hablaba el castellano, y ya no he vuelto más.
“Me harto de predicar entre mis amistades que no hablen castellano cuando una persona les habla en esa lengua, pero no lo consigo. A pesar de que he regalado más de una vez el libro Catalunya vista per un alemany. Esto es preocupante.”
El texto original (en catalán) fue publicado en ese diario el 25 de noviembre de 2004 con el título S'ha de ser mal educat.


