Vivíamos felices en nuestras cavernas y llegaron los godos y los romanos a tratar de fastidiarnos. Pero resistimos porque éramos una nación.
Luego vinieron los moros y también pudimos con ellos. Por aquel entonces ya no vivíamos en cuevas y habíamos dejado de pintar bichos en las paredes, pero seguíamos siendo una nación. Luego vinieron los castellanos, envidiosos de nuestra nación, y luego los Borbones, que arrasaron nuestras libertades nacionales, y Franco y Aznar, que intentaron liquidar nuestra nación. Por eso hoy combatimos contra el nacionalismo españolista expansivo.
Puede parecer una caricatura, pero es una realidad: así explican la historia los nacionalistas. La simpleza de los juicios, la ignorancia supina de los hechos y las interpretaciones ridículas jalonan la historiografía nacionalista. Y esta sarta de estupideces que se enseñan en no pocas ciudades y pueblos de algunas autonomías y que difunde alegremente cierta prensa progresista de nacionalidades históricas y no históricas, no se limita al País Vasco y a Cataluña.
En Galiza, la realidad de la lucha de un pueblo, el muy riguroso Xurxo Martínez, perteneciente a la Asamblea de Mocedades Independentistas, afirma con rotundidad:
“Hasta el sigo XII, éramos un pueblo independiente. Fue en Galiza donde se dio la primera revolución social, la de los Irmandiños, que triunfó (1467-1470), la ocupación y el asesinato llevado a cabo por «España», los séculos escuros (siglos oscuros), en el 1846 la revolución que duró un mes y en donde se denunció la situación colonial de Galiza. De seguido, el regionalismo, paso previo al nacionalismo, que se conformó en el 1916. Y luego, la lucha por el estatuto, por la nación liberada, por la independencia y por el socialismo. Luego la Guerrilla Antifranquista (1936-1965), el DRIL, que fue el primer grupo armado del Estado (tachado como terroristas), luego la UPG, las huelgas del 72, el EGPGC... Una nación que no tuviera conciencia de su particularidad no se hubiera organizado ni luchado, pero el pueblo gallego era consciente del imperialismo español, de ahí nuestro combate. Y por supuesto, consciente de nuestra lucha de clase.”
¿Alguna diferencia apreciable entre la caricatura del principio y esta sarta de memeces?










