El anacronismo de la identidad nacional
Anclado en el pasado más rancio, el imaginario nacionalista es un reducto de tiempos remotos que nunca fueron mejores.
Los contenidos simbólicos del nacionalismo resultan anacrónicos y anticuados, y aun patéticos cuando se dejan llevar por el lirismo exacerbado, que es lo que suele ocurrir siempre.
A los nacionalistas les gusta recordar los metros cuadrados de la bandera española en la plaza de Colón de Madrid, por cierto una de las pocas enseñas nacionales que se exhiben en público en España. Sin embargo les parece de lo más normal, incluso moderno y progresista, entregarse a la estupidez decimonónica de la identidad perdida en manos del feroz guerrero extranjero.
Las anacrónicas glosas patrióticas que, en los albores del siglo XIX, se dedicaban a las proezas del totalitario rey Fernando, o a las gestas heroicas del noble pueblo frente al invasor gabacho, no se diferencian demasiado de las toneladas de mediocridad y cursilería de este texto, aparecido en nuestros días en Deia, el periódico del PNV:
"Amor. Conocimiento. Solidaridad. Son las mismas pasiones que exige Euskal Herria. Amor a su realidad, a lo que es, a lo que puede ser, y a lo que tiene que ser. Amor a su tierra, a su paisaje duro y deslumbrante, a sus valles, a sus montañas, a su mar y, sobre todo, a sus gentes. La patria de todos los vascos necesita un amor activo, creador y fecundo.
"Conocimiento. Sólo se ama cuando se conoce el objeto de nuestro amor. Cuando se le conoce y se le admira. Cuando se sabe su historia, sus costumbres, su lengua, la comunicación entre sus hijos. Cuando se conoce la lucha por la defensa de lo que es suyo. De su casa, de su libertad, de su dignidad y de su integridad física y moral. Cuando se defiende con alma y vida la casa del padre, que es la patria que nos acoge. Cuando se pide a todos nuestros dioses que salven a Euskal Herria. "Del hampa que sacia/ su canallocracia/ del puñal con gracia/ líbranos, señor". Así lo pedía Rubén. Libradnos, dioses de Euskal Herria. Su pueblo permanece tenso en la vigilia de la libertad.
"Tiempo de reflexión y tiempo de lucha. Pero ahora toca el tiempo de la cosecha. Que los perros ladren porque cabalgamos. Que los hombres y mujeres de Myo Cid puedan decirlo al revés de como lo decían: "¡Dios, qué buen señor si tuviese buenos vasallos!". ¡Qué buen señor sería el pueblo vasco si sus representantes y gobernantes lo condujeran hasta lo que es: una nación libre y hermosa! La marcha del pueblo vasco es imparable. Su autodeterminación está realizándose día a día rompiendo murallas y fronteras creadas por la ignorancia, el temor y la estupidez. Hay ya quienes hablan de la necesidad de que las Fuerzas Armadas interrumpan esa marcha. Es una necedad y una traición."
Esta es la faceta más divertida del nacionalismo: su infinita capacidad para hacer el ridículo.
Joaquín Navarro Estevan: ¡Qué buen señor!















No puedo entender cómo podeis escribir cada día sobre los nacionalismos. Es un sentimiento que existe en todos los paises de este mundo y que es excluyente para muchos o para pocos que se ha inventado el hombre
Publicado por:Juan | martes 28 de diciembre de 2004 a las 16:35
el patriotismo que puedas sentir tu como español es tan respetable como el que siento yo como catalán. Para ti, español, es más fácil ignorar que existen otras culturas con sus respectivas lenguas en este estado español el cual ha sido secuestrado por el pueblo castellano, que ha impuesto su lengua, su cultura, abolido el derecho civil catalán y suplantandolo por el suyo,... entiendo que prefirais pensar así.
Contaminais la mente de los que aún no conocen la verdad avivando su odio contra cualquier persona que no se exprese en castellano (que no español, porque tan español debería ser el castellano, como el catalán o el gallego y euskera), antes de reconocer los siglos de imposición que habeis practicado y vuestra incompetencia para erradicar las culturas nativas de Catalunya, Euskadi y Galicia porque siempre os ha movido el odio y la xenofobia y cada día que pase así, más gente habrá dispuesta a luchar para defender su pueblo.
Os quejais de nacionalismos y no veis el vuestro, que no es un nacionalismo excluyente (como decís de vascos y catalanes) sinó un nacionalismo exclusivo (ya que sólo entendeis vuestra própia existéncia y negais la de los demás), para mi aún peor porque vive de alimentar la incomprensión y el odio entre los pueblos de España para que, paradójicamente, luego puedan pedir firmeza para evitar el desmebramiento del estado y apelar a la unidad nacional.
O sea que el nacionalismo español, se autoalimenta y vive de la existencia de las diferentes maneras de pensar que tenemos vascos y catalanes a la vez que trata de erradicarlos. Y mientras nos dan la culpa de todo lo que pasa en el mundo, vuestros líderes se escaquean señalandonos como habeis hecho durante toda la história con otros pueblos vecinos de vuestra história (judíos, moros, americanos-indígenas...).
Eso sólo demuestra que la cultura castellana es incapaz de coexistir con sus vecinos y se alimenta de ellos asaltándolos, secuestrando y luego administrando sus libertades para así poderlos exprimir gradualmente, a la vez que el estado "compró" Navarra, Valencia, Baleares,... con dinero y las colonizaron con gente castellano-hablante, la mayoría sin ningún interés (infundado por el mismo estado) en aprender e integrarse en y con la cultura nativa acojedora, entendiendo la cultura castellana como un todo en la panínsula y llegando a ningunear y a reducir al folklore la lengua y el pueblo que habitaba ya aquellas tierras.
Como siempre, la culpa a los catalanes, vascos i/o nacionalistas o como querais llamarlo. Yo digo que quiza el gran problema es la falta de autocrítica y la gran intoloeráncia que ha movido siempre al pueblo castellano hacia sus vecinos.
Publicado por:un catalan harto de tanta mentira | miércoles 29 de diciembre de 2004 a las 9:46