¿Cómo convertir en héroe a un delincuente menor de edad? ¡Apelando a la patria!
Se llama Eric Bertrán y quería encabezar la lucha contra el invasor. Los partidos, ERC y demás, debían parecerle blandos. Las horas que pasaba en internet le resultaban más estimulantes. En la red podía decir de todo, entusiasmarse con la quema de banderas españolas, insultar a cualquiera que pensara diferente, escribir lo que le diera la gana, proponer cualquier cosa sin tener que atenerse a las leyes en vigor.
En cambio la realidad le resultaba más dura. De modo que, con su móvil, mandaba mensajes a empresas. Reclamaba el etiquetado en catalán de todos sus productos. Daba un plazo para cumplir sus amenazas y firmaba sus anónimos como “Ejército del Fénix”.
En la web Ejército del Fénix puede leerse:
“Bienvenidos al Ejército del Fénix. Como bien dice el nombre, somos el ejército que lucha por el renacimiento del Fénix (Països Catalans). El EdF es una organización de lucha por la catalanización total del país.”
La Policía se tomó en serio la denuncia que presentaron empresas como Pascual o Día y el muchacho fue detenido. Se llevaron sus ordenadores y, a la vista de su contenido, la Fiscalía de menores tomó cartas en el asunto.
La defensa del joven aprendiz de terrorista se ha apoyado mucho en esa alusión a la literatura juvenil de moda, el Ejército del Fénix, para intentar demostrar la inocencia del joven catalán, secesionista tal vez, pero “amable”. Bien, tal vez sea amable. Pero también es aficionado al anónimo amenazante.
En Cataluña hay quien trata de hacer de este joven aprendiz de terrorista un héroe. Cartas en los periódicos protestando por su procesamiento, declaraciones de políticos nacionalistas contra la Justicia agresora, pintadas de apoyo. Ocupa la segunda posición en la elección de Personaje del Año promovida por Vilaweb. Y en la red empiezan a aparecer páginas y foros dedicados a su “ejército”.
Con el título de Retrato del terrorista adolescente, La Columna Digital publicó este texto a propósito de este joven independentista:
La Audiencia Nacional imputa tres delitos de terrorismo a un joven. El nacionalismo se moviliza con el argumento de que el encausado tiene 14 años.
Tiene 14 años y aspecto de niño bueno, se expresa con gran soltura y posee una de las características que definen a todos los terroristas pillados in fraganti: la fanfarronería.
Este joven se dedicaba a mandar mensajes amenazantes a empresas para que etiquetaran sus productos en catalán. Firmaba sus mensajes aludiendo a un “ejército del Fénix”, razón por la cual la solícita prensa catalana, siempre dispuesta a comprender ciertos comportamientos, le ha puesto el apodo de “el Harry Potter catalán”, cuando en realidad no se trata más que de un nuevo ejemplo de kale borroka con delito tipificado.
A las amenazas, el joven ha añadido otras “cualidades patrióticas”, asimismo consideradas delito en el Código Penal: el ultraje a la bandera y la exaltación del terrorismo. Hete aquí que hemos dado con uno de esos perturbados que llenan páginas y páginas en la red con su radicalismo nacionalista. Se dedican a proponer la quema de banderas, o a acosar a un profesor, o a difundir los métodos de fabricación de explosivos, o a publicar direcciones y teléfonos de personas a las que hay que hostigar porque piensan diferente, o a contaminar sitios ajenos con insultos y amenazas.
Todo ello es considerado inofensivo por los nacionalistas porque… se trata solo de un niño, es una chiquillada, cosas de criaturas, mejor que usen internet para eso que para otras cosas. Como no asesinan, no son terroristas. Como son jóvenes, no son responsables. Como en realidad solo expone sus ideas, todo le está permitido.
Toda esta pandilla de fascistas que andan sueltos, alentados por la complacencia social del pensamiento único, creen tener patente de corso y se sorprenden cuando una juez les dice que cuanto hacen es delito. ¿Ah, pero no se puede decir que hay que echar de Cataluña a fulano y mengano? ¿Pero cómo va a ser un delito amenazar? ¿O prender un petardo de nada en un cajero?
Creen que el terrorismo es cosa de los vascos. Creen que ellos son superiores, más educados, más formados, más civilizados. Nosotros dialogamos.
Amparados en un sistema educativo que desde hace 20 años les convence de que viven en una colonia, cobijados en el seno de familias complacientes que jamás han puesto a prueba su capacidad de tolerancia porque se han apresurado a complacer solícitos hasta los más mínimos caprichos, los niños del nacionalismo caminan por su arcadia étnica y, cuando tropiezan con quien les lleva la contraria, simplemente quieren suprimirlo. Clic aquí y desaparece. Y si no, una amenaza, un petardo, unas pintadas. ¿Acaso no tenemos derecho? ¡Son los invasores! ¡Nos oprimen!
Cuando el niño aparece ante la Audiencia Nacional le rodea toda la plana mayor de ERC en Madrid. Han dejado la comisión del 11 M, donde en ese momento comparecen las víctimas, para arropar al muchachito. Y el joven mira a la cámara de TV 3 y suelta:
“Yo estoy aquí dando la cara, en cambio la empresa que me ha denunciado no ha salido del anonimato. Que digan quiénes son, que den la cara como yo.”
Es la misma fanfarronería amenazadora de los etarras que se sientan en el banquillo y se ríen de la viuda, de la madre que perdió al hijo, del huérfano. La misma insolencia. El "Harry Potter catalán" es un Josu Ternera a los 14 años.
Los dirigentes de ERC hablan de él como de un héroe. Joan Puig, ese tipo que pregunta en la comisión del 11 M y que no sabe hablar (tampoco catalán), dice que el joven terrorista es “ejemplo de valentía para los demócratas”. El abogado se lamenta de que su patrocinado necesita tratamiento psiquiátrico desde que fue acusado, compungido señala que “recibe medicación y su rendimiento escolar ha bajado notablemente”.
Es uno de los espectáculos más repugnantes de los últimos días. Y coincide en el tiempo con la comparecencia de las víctimas en la comisión del 11 M. Pero desde el nacionalismo nadie relaciona ambos hechos. Si alguna vez la obsesión identitaria ha mostrado más su auténtico rostro, cínico, hipócrita, profundamente fascista, insolidario, violento y falso, ha sido con la entronización de este “héroe nacional de Catalunya”.
Este “Harry Potter” nacionalista es la cara del cáncer que está padeciendo Cataluña.
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Esta historia tiene segunda parte. Y tercera:
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Pintadas en Banyoles a favor del adolescente que envió e-mails pidiendo etiquetado en catalán
Exèrcit del Fènix


