Mientras unos celebran el supuesto acuerdo entre PP y PSOE (¿seguro que está pasando lo que se está celebrando?), otros afilan las lenguas.
Los voceros habituales, circunstanciales y pagados del nacionalismo se desmelenan a las pocas horas del encuentro entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición. En algunos casos parece que la entrevista entre ambos ha levantado de sus tumbas a Franco, la Legión del 36 y la Guardia mora, todos a la vez, que ahora se dirigen raudos a cortarle el cuello a los lehendakaris de turno. En otros casos, la entrevista y posteriores ruedas de prensa desatan pesadillas de variadas tonalidades, siempre en la gama de los grises. En todo caso hay una extraña unanimidad en algunos puntos:
- Los ciudadanos españoles ignoran lo que sucede: “A la sociedad española la están bombardeando continuamente con información sesgada y malintencionada, llamando, a los implicados (incluidos los cientos de miles de vascos que la apoyamos) desde: secesionistas, hasta terroristas que odiamos España. Con este injusto y grotesco panorama lleno de intolerancia, mala fe y de intereses partidistas ¿Qué van a decir entonces? En Europa, la democracia es más seria. Spain sigue siendo ‘‘different” (Adolfo Echevarria, Despropósito).
- Un eventual acuerdo PP-PSOE es peligroso para España. No así un acuerdo PSOE-secesionistas: “La portavoz republicana, Marina Llansana, calificó de 'enormemente peligroso' que se planteen acuerdos que dejen de lado a aquellas formaciones de 'la periferia plurinacional'. Según ERC, el que los partidos catalanes, vascos y gallegos 'queden al margen' de la discusión sobre el modelo de Estado es 'discriminatorio, centralista y excluyente'” (ERC e ICV avisan a Zapatero de que pone en peligro el Gobierno).
- La democracia española se ha deteriorado, hasta el punto de corromperse: “La democracia que vivimos es bastarda porque ha degenerado de su origen en la libertad. Mejor aún: la democracia que sufrimos hora a hora, mal arropada en unas leyes que paradójicamente la desnudan, bastardea, esto es, reniega de su naturaleza, que está en el fecundo juego de las ideas y en la majestad de lo posible. La represión se torna elemental, la capacidad de expresión es reducida sórdidamente, el respeto al "otro" mengua cicateramente. Y ante este panorama el ministro Sevilla ya anticipaba, para embadurnar la fea fachada política, que el Sr. Zapatero recibiría al lehendakari sólo para decirle "no", pero con una sonrisa. Todo rudimentario” (Antonio Álvarez Solís, Democracia bastarda).
- Un acuerdo entre los dos grandes partidos españoles es una amenaza para las autonomías secesionistas: “CiU tilda el pacto de "grave error" y paso atrás para Catalunya” (El periódico).
- El “nacionalismo español” es el verdadero culpable de todo esto: “En esta pieza falta el actor principal, que es el nacionalismo español. A esos políticos españoles les tenemos que decir: si usted quiere ver cara a cara lo que es un nacionalista de verdad, mírese cada mañana en el espejo” (Pascual Maragall).
- La extrema derecha se ha impuesto en el PP y en el PSOE: “La caverna española ruge de nuevo. Tanto, que resulta difícil discernir si esta vez está más o menos ronca, y no tenemos un broncómetro capaz de medir con exactitud la irritación. Y es que la caverna del españolismo rancio lleva ya varias semanas, meses, muy nerviosa” (Aullidos de añoranza).
- Un acuerdo entre socialistas y populares significa volver a 1936: “Lo que en el 36 fue un frente en Madrid formado por los defensores de la República contra las tropas fascistas, bajo la consigna de "no pasarán", ahora se ha convertido en un frente político de los herederos políticos de uno y otro bando para frenar una reivindicación de libertad: la planteada para sí desde Euskadi. Si en 1998 se acusó al Acuerdo de Lizarra-Garazi de constituir un frente nacionalista vasco, ahora el único frente que queda vigente es el "nacional español" PSOE-PP. Porque hoy no hay frente abertzale” (Juan Carlos Ibarra, El frente de Madrid y su ‘no pasarán’).
- Las minorías deberían gobernar el país y en cambio son perseguidas: “La cuestión es qué hace la democracia con las minorías. Si no tienes tantos votos como otro, lo tienes peludo, germano. ¿Verdad que las minorías dice la ley que merecen el respeto? Pues no para Mariano Rajoy, que ha propuesto al presidente español una oferta generosa por aislar las minorías. Porque no tenemos basta siendo minorías: tenemos que ser borrados, destruidos, aniquilados, disueltos en ácido sulfúrico. Y esto porque tenemos la suerte que Rajoy es generoso” (Isabel-Clara Simó, Minories).
- Lo único bueno de todo esto es que se han forjado nuevos héroes: “Zorionak lehendakari por la convicción y firmeza de su postura en defender los derechos de todo un Pueblo en estos momentos en que los del PPSOE quieren ningunear a Euskadi” (Xabier Celada, Zorionak, lehendakari).
¿Queda por fin claro que quien crispa en España, quien provoca y chantajea, quien encarna el verdadero fundamentalismo y el espíritu antidemocrático, es el nacionalismo españolista? ¿Queda claro dónde están los verdaderos demócratas, los que aspiran a la paz y a vivir “amablemente” con España?










