La verdadera víctima es ETA
Son idealistas y es preciso ayudarlos. Esa es la tesis que el nacionalismo defiende con respecto a ETA. No resulta extraño que el PNV no pueda soportar a las asociaciones de las víctimas del terrorismo.
El nacionalismo vasco, siempre dispuesto a echar una mano a ETA, sostiene con descaro que los etarras, luchadores idealistas y desprendidos, deben recibir un trato especial, preferente, que les facilite una salida digna de lo que son: héroes románticos. De eso, sin duda, quiere encargarse el plan Ibarretxe a la vuelta de las elecciones vascas.
La última invitación a compartir esta indignidad viene de la mano de un ilustre puñado de líderes nacionalistas y peneuvistas que de vez en cuando firman, bajo el seudónimo de Colectivo Izadia, lamentables artículos en Deia. Entre los miembros de este grupo figuran Luis Mª Retolaza y Ramón Labayen. Su última aportación a esta historia nacionalista de la infamia es esta:
“El problema de una organización como ETA es que no se le puede aplicar el mismo tratamiento que a la mafia rusa de Marbella o a la de los narcos de Galicia. La gente que milita en ETA tiene sin duda una mística, un sentido de misión, la de estar destinados a llevar a cabo la liberación de Euskal Herria.
”Nadie se juega la vida, o peor aún, la prisión a vida, a falta de motivaciones de lucro personal, sin una enorme dosis de idealismo, sin una capacidad de amor y a la vez de odio, fuera de toda medida, y sin una tranquilidad de conciencia, de esas que suelen proceder de las variantes más duras de cualquier fundamentalismo.
"Lo importante no es que ETA entregue lo que probablemente es su modesto y fácilmente reconstruible arsenal.
“La impresión prevalente es la de que los planteamientos de SA son a la vez democráticos y sinceros. Que a ETA, alguien le tendrá que ayudar” (Colectivo Izadia, A dos dedos de la paz).
Esta complicidad descarada con ETA, que en los últimos meses se ha vuelto más insolente y ya no oculta la desvergüenza y la indignidad de sus propuestas, no es privativa del nacionalismo vasco. También entre los nacionalistas catalanes se piensa que ETA es la víctima y no las asociaciones. Lo ha explicitado con gran precisión el periodista Salvador Cot.
Este servidor de ideologías etnicistas sostiene que los verdaderos nacionalistas, los peligrosos, son aquellos que se proclaman víctimas de ETA y asegura que un buen ejemplo de esos peligros fue la reacción ciudadana de Ermua frente al asesinato de Miguel Angel Blanco. Para Cot, desde Ermua los medios han mentido a los ciudadanos al ocultar que, tras el dolor de las víctimas, lo que hay es una oscura maniobra de agresión a los legítimos derechos de Euskal Herria:
“Todos sabíamos que la bola de nieve que empezó en Ermua bajaba cada vez más hacia la intransigencia y el nacionalismo [español] más agresivo y, pese a saberlo, nadie entre nosotros levantó la voz por decir la verdad que saltaba a la vista.
”De alguna manera, los medios de comunicación catalanes y/o españoles tenemos la responsabilidad de haber convocado, instigado y retransmitido convocatorias que sabíamos que entraban en una estrategia partidaria bien definida y políticamente perversa.
”Mucho tiempo después fingimos que nos damos cuenta, perplejos, que algunos son -somos- víctimas políticas de las víctimas del terrorismo y que las asociaciones y fundaciones que llevan tantos años llenando páginas y pantallas no estaban pensadas para la paz, sino para el combate. Ahora resulta que la gente que interrumpía los plenos de los ayuntamientos vascos gritando y amenazando, vaya, es que estaban gritando y amenazando. Que los que exigían la pena de muerte para los etarras y la ilegalización de las instituciones vascas eran españolistas agresivos y que al fin y al cabo había un mando a distancia.
”No sé si es demasiado tarde para que restituyamos la verdad que no hemos podido hacer llegar a las sociedades a qué nos dirigimos” (Salvador Cot, Víctimes de les víctimes).
Cabe preguntarse si en realidad no será demasiado tarde para otra cosa: para frenar la irresistible ascensión de la vía nacionalista catalana y vasca hacia el nazismo.














Lo realmente lamentable es que en la Comunidad Autónoma Vasca (lo es, al igual que Extremadura o Murcia, no lo olvidemos) parece que parte de la socioedad ha sido desprovista desde hace mucho tiempo ya, del hardware de serie que deberíamos llevar todos los seres humanos: El respeto a la vida del otro. No puedes matar a otra persona porque piense diferente. Puedes discutir, puedes discrepar o ignorar, pero nunca matar. Habría que hacer pegatinas y ponerselas en la frente a "señores" como Otegi, y que me perdonen los señores por la comparación, que pusiera: "no pienses diferente a mi que te mato" para ver si se dan cuenta de lo obtuso de su ideología.
Otra cosa que no entiendo es la opresión que siente esta población del País Vasco por parte de la sociedad española. Tengo 24 años, vivo en Madrid y voy todas las mañanas a trabajar. No he conocido la dictadura de Franco ni creo ser racista ni fascista. ¿Me pueden explicar de qué forma estoy oprimiendo a la sociedad vasca? Es que no lo entiendo. Sólo sé que esta mañana ha explotado una bomba que podía haberle costado la vida a un buen amigo mío, y que no lo entiendo.
Publicado por: Daniel | miércoles 9 de febrero de 2005 a las 16:41
Ahí les tenemos a esos que vienen por aquí:..."eh!,que soy de mi pueblo...y te pongo una bomba que...".Y yo me pregunto de qué manera se puede luchar contra tanta estupidez.
Publicado por: Javier San José | miércoles 9 de febrero de 2005 a las 20:23
Lo grave es que ETA es un ejército clandestino y sus propagandistas siguen la táctica bélica de tergiversar y confundir.
Lo triste es que no nos damos cuenta de que somos enemigos. Con el enemigo sólo puerde negociarse la rendición.
Lo peor de todo es que nos avergonzamos de nuestra fuerza y por eso permitimos que la batalla del lenguaje la gane el enemigo.
Publicado por: Simplicio | miércoles 9 de febrero de 2005 a las 23:02
Sólo un breve apunte:
El artículo que Izadia publica en Deia dice "Nadie se juega la vida... ...a falta de motivaciones de lucro personal, sin una enorme dosis de idealismo..."
¿Cómo que a falta de motivaciones de lucro personal? Los pistoleros de eta hace ya mucho tiempo que no se parecen en nada a ese guerrillero romántico que se describe (que aunque se pareciesen, seguirían siendo asesinos que siegan la vida de inocentes, eso no se lo quita nadie). Los pistoleros son asesinos profesionales que disfrutan de un altísimo nivel de vida a cambio de hacer trabajitos ocasionales. Se nutren de robos, rescates de secuestros, extorsión a pymes y hasta hace bien poco (por obra y gracia de la Ley de Partidos), incluso de dinero público. Y todo eso se lo reparten cuatro matones sin estudios que tan sólo se dedican a planear golpes con abundancia de medios técnicos hasta que son fichados, momento en el que obtienen una jubilación vitalicia en Sudamérica.
Y todo esto no lo hacen por idealistas, lo hacen porque las penas que penden sobre sus cabezas no son lo suficientemente disuasorias.
Publicado por: Ferodo | viernes 11 de febrero de 2005 a las 17:43