"El curso 2004-05 mi hijo ha empezado a asistir a un Instituto. A principios de curso su tutor (profesor de Ciencias Naturales y Matemáticas) les dijo que si le hablaban en castellano no les respondería."
Hablamos demasiado de personajes como Carod-Rovira, Otegi o Ibarretxe y muy poco de lo que realmente importa. Por ejemplo, de la educación. En países que los nacionalistas ponen como ejemplo de lo que debería ser España, se debate la necesidad de que la educación vuelva a estar bajo control del gobierno central porque se ha probado que su dependencia de gobiernos regionales obstaculiza el desarrollo de todo el país. Eso está sucediendo ahora mismo en Alemania.
Entre nosotros las cosas son bien distintas. En lugar de hacer un balance del estado de las autonomías (como están haciendo los alemanes con sus lander), nos disponemos a ampliarlo. Cuando es a todas luces evidente que el sistema adolece de gravísimos inconvenientes.
En el terreno educativo, los gobiernos autonómicos controlan un sistema de enseñanza que, cuando está en manos de nacionalistas, se convierte en un eficaz instrumento político al que llaman normalización, inmersión y otras lindezas similares.
La enseñanza de las ciencias sociales, en especial de la Historia, es vergonzosa y manipuladora y está llena literalmente de mentiras. Y en cuanto al idioma, la voluntad de liquidar el castellano cae en lo totalitario.
En BBS se siente una especial preocupación por estos asuntos y se invita a participar a cuantos puedan aportar argumentos, experiencias propias y testimonios.
A continuación se incluye el artículo enviado por una persona que reside en Cataluña y se dedica a la enseñanza. En él se alude a un reciente comunicado del Gobierno autonómico catalán que margina el uso del castellano (puede leerse aquí). Firma el siguiente artículo PCOP y este es su contenido:
Unas veces conscientemente, otras de forma inconsciente, en ciertos casos expresamente y en otros de manera inocente los profesores de Educación Primaria y Secundaria hemos sido armas y actores de la catalanización forzada que han vivido los ciudadanos de esta parte de España.
Pero no hemos sido las solas armas ni los únicos actores, pues en nuestra acción hemos estado acompañados por el resto de la sociedad, que ha hecho gala de la misma inconsciencia o/e inocencia que nosotros. ¿Qué otra explicación cabe, si no, para la sorpresa que ahora se muestra ante ese papel que recorre periódicos y foros?
Digamos que el Delegado Territorial de Educación de Tarragona (nombrado por el gobierno del tripartito, de ERC) ha querido ser más valiente o más militante que los otros y lo ha puesto negro sobre blanco. Pero el hombre no ha dicho ninguna mentira ni se ha apartado de la legalidad.
Porque ésta es la clave: el contenido de la comunicación que ahora sorprende ya estaba escrito y se aplicaba. De acuerdo, vamos a dejar espacio a los casos particulares para no entrar en discusiones estériles (“Yo conozco un profesor que ...”, “Yo sé que en tal centro ...”, etc). Digamos que se aplicaba casi totalmente, en una mayoría amplia de centros, de manera bastante estricta ... en la educación Secundaria (ésa que el conseller en cap dice que hay que catalanizar más todavía mediante una nueva ley), porque la educación Primaria ya hace tiempo que cayó en las redes de la lengua.
Tiene razón el Delegado cuando afirma que “el marco legal de nuestro sistema educativo establece el uso de la lengua catalana como lengua normal de aprendizaje y de comunicación en las actuaciones docentes y administrativas del centro”. Tiene asimismo razón cuando recuerda que el uso de la lengua catalana o castellana “no es una opción personal” del profesor, sino que “el personal docente de la Generalidad de Cataluña tiene la obligación laboral de desarrollar su trabajo en catalán”. También es conocido que esa obligación se vigila a través del documento de horarios en que consignamos la lengua en la que se imparten las clases. Y esto sucede desde hace tanto tiempo que ya no recuerdo cómo ni cuándo empezó.
Estamos recogiendo lo que sembramos hace tiempo, simplemente. Cuando las leyes todavía no obligaban a usar de forma generalizada el catalán en la Secundaria, los Consejos Escolares ya aprobaron esa utilización. La obligación se plasmó en los Reglamentos de Régimen Interno y en los Proyectos Educativos de Centro. El Reglamento del centro educativo donde trabajo dice, por ejemplo, en el Título Preliminar, artículo 4: “El català és la llengua instrumental exclusiva per a totes les activitats educatives, administratives i de gestió del Centre.” Estoy seguro que no es el único.
Por cierto, y para no hablar más sobre creencias de unos y otros sino sobre realidades. No estaría mal que alguna institución capacitada (por legalidad y medios) emprendiera unas pequeñas investigaciones:
- solicitar a la Generalidad una copia de todos los Reglamentos y Proyectos Educativos de los Centros para ver cuántos incluyen un artículo similar al anterior
- solicitar una copia del uso lingüístico de los profesores extraído de los documentos de cumplimientos de horarios.
Y ya puestos, propongo recopilar los reglamentos de muchas otras instituciones, empezando por los Ayuntamientos, para que se sigan sorprendiendo todos aquellos inocentes o inconscientes que aún creen que se cumple la constitución en esta parte de España. El web de la Asociación por la Tolerancia (cuya visita os recomiendo, dicho sea de paso) hacía público estos días un escrito del Ayuntamiento de Mataró en el que se exigía el catalán para acceder a subvenciones. Tal vez en Mataró esa situación sea nueva, pero para mí ya es vieja.
Por otra parte, ¿alguien de Cataluña recibe las comunicaciones de su Ayuntamiento en castellano o bilingües?; ¿algún Ayuntamiento catalán edita una revista municipal en castellano o bilingüe? Seamos realistas: están “dentro” de la legalidad, al menos de “su” legalidad, porque todos o muchos de ellos (desconozco los datos) aprobaron en su día reglamentos que obligaban a usar el catalán para todas las comunicaciones internas y externas. Como los han aprobado las universidades, antes de que haya salido ninguna ley de catalanización, cosa que es más conocida por la publicidad y discusión que se le ha dado.
Vayamos a las anécdotas. Doy fe que son ciertas, pese a lo increíble de algunas y a que no las puedo demostrar.
- Ayer mismo (7-II) me comentaba una amiga que a ella y a otra madre de la Escuela de Primaria a la que asisten sus hijas les había llamado la tutora. Preocupada, la buena señora, les había comentado que sus hijas de ocho años tenían un problema: su dominio de la lengua catalana era deficiente. Según ella, la raíz del problema era que en casa les hablaban en castellano. Y la solución, fácil, que modificaran ese comportamiento y hablaran a sus hijos en catalán. No aceptaron, claro está
- El curso 2004-05 mi hijo ha empezado a asistir a un Instituto. A principios de curso su tutor (profesor de Ciencias Naturales y Matemáticas) les dijo que si le hablaban en castellano no les respondería
- Un centro de estudios comarcal convoca unos premios de investigación bianuales desde hace tiempo, en cuyas bases se exige que la lengua sea el catalán. Al margen de ello, también se dedica a la edición de ciertos trabajos. Hace unos ocho años les propuse la publicación de una parte de mi tesis doctoral (la parte relativa a los musulmanes de esa comarca durante los siglos XI al XV) y se negaron porque estaba escrita en castellano. El mes siguiente, nada más presentarla, la aceptó el Centro Superior de Investigaciones Científicas que, al parecer, no plantea tales inconvenientes
- A finales del curso pasado a mi chaval le dieron un premio de fotografía que fuimos a recoger a Barcelona, al Palacio de la Generalidad. La sala donde lo entregaban sólo tenía la bandera catalana; no vi la española por ningún sitio (viene esto a cuento de la denuncia que ha puesto la entidad Convivencia Cívica Catalana contra 174 ayuntamientos porque sólo ondea en sus balcones la bandera catalana. El problema es más amplio y profundo)
- Este mismo chaval asiste a una Escuela de Música y participa en su coral. En los conciertos ofrecidos durante los cursos 2004-05, sola o con otros grupos corales (alguno tan importante como el 35º Encuentro de Coros Infantiles de Cataluña), no han cantado ni una sola canción en castellano. Del ámbito español han cantado una inmensa mayoría de Cataluña, algunas de la Comunidad Valenciana y unas pocas de Baleares. Aparte de estos lugares, las obras procedían de Francia, Holanda, Alemania, Gran Bretaña, Polonia y Japón. En el 35º Encuentro siempre se invita alguna coral de otros lugares; pues bien, las invitadas del 2002 procedían de Baleares, Comunidad Valenciana y Comunidad Autónoma Vasca (aunque, evidentemente, no la citaban así)
- Si alguno de los que lee esta epístola es profesor, sabrá lo difícil que resulta tratar con los alumnos de 14-15 años. En todos los centros educativos se dedica mucha energía a buscar soluciones al problema del comportamiento de esos tramos de edad. En el nuestro iniciamos una experiencia que al cabo resultó muy interesante. Una compañía de teatro representaba obras creadas a partir de textos, materiales y situaciones juveniles y luego abría un debate en el que se preguntaba a los alumnos diversas cuestiones, como posibles modificaciones a situaciones que no les hubieran gustado, reacciones que ellos hubieran tenido, etc. Aunque sorprenda decirlo, la hora de debate se quedaba corta, tal era la afición y la entrega con que los chavales cogían el tema. Yo estaba embobado y encantado con la respuesta. Pues bien, en medio de uno de esos debates se levanta un compañero, profesor de catalán y miembro de la Junta de Dirección, se me acerca y me dice (en catalán): “¿Te das cuenta que sólo hablan en castellano?” Es evidente que le dábamos importancia a cosas distintas.
Podríamos llenar un baúl entero, un pequeño mundo de anécdotas, pero no se trata de eso. Los que viven en Cataluña ya saben que esto no ocurre en la calle, que únicamente pasa en los despachos y las escuelas. Aunque tampoco es cierto que no se pueda “vivir en catalán”, como quiere y pide el conseller en cap. Por una parte, nadie te dice ahora que hables en castellano; por otra, cualquiera sabe que los letreros indicativos y los documentos sólo son bilingües en la administración periférica del estado, no en la administración autonómica. Entonces ¿qué?
Para acabar, quiero echarte una mano al texto sobre el franquismo y las lenguas con mi pequeña experiencia. Llegué a Cataluña el año 1964 y el colegio al que asistí daba las clases en catalán y enseñaba catalán, aunque los libros eran en castellano. ¿Y también hay que recordar que las ikastolas surgieron bajo el franquismo de los ’60? (artículo enviado por PCOP)










