"¡Más hablar catalán y menos flamenco!"
“La Feria de Abril no es tan limpia como dicen”. “¡Que la paguen ellos!”. “En mi casa, cuando queremos hacer una fiesta, nos lo pagamos nosotros”.
Siguen lloviendo chuzos de punta sobre la Feria de Abril que las entidades culturales andaluzas celebran en Cataluña. Francisco García Prieto, presidente de la FECAC, asociación organizadora del acto, se ha comprometido a que en el plazo de un año todos los gastos originados por la Feria sean costeados por patrocinadores privados, algo que constituye toda una novedad en las manifestaciones populares de Cataluña, donde el dinero público corre a raudales para cualquiera que lo solicite con la excusa de fer país (en nombre de la patria).
Sin embargo este compromiso no tranquiliza al receloso nacionalismo:
“La famosa Feria de Abril no es tan limpia como nos decían. El Ayuntamiento sabe perfectamente que García Prieto y la FECAC hacen trampas, la más fuerte de las cuales es decir que la participación es de ¡tres millones de personas! -¡la mitad de Catalunya!- cuando sólo son 105.000 los asistentes.“Lo hacen, claro, para conseguir más subvenciones: la Feria de Abril recibe en metálico 400.000 euros, más las instalaciones gratuitas, el transporte gratuito, y todas las prestaciones; la Feria, en cambio, cobra por todo.
“Un negocio redondo. Ahora bien: ¿por qué el silencio? ¿Por qué continúan pagando de nuestros exhaustos bolsillos a estos avispados? Porque el tema de la inmigración "es muy delicado".
“Es obvio que tratar con pinzas, con excesivas sonrisas, a los inmigrados, tanto españoles como comunitarios como extracomunitarios, es una forma más sutil de discriminación, pero es discriminación.” (Isabel-Clara Simó, Feria de Abril)
En la comunidad autónoma que, junto al País Vasco, destina más dinero al etnicismo cultural, hasta el punto de haber convertido las supuestas culturas “nacionales” autóctonas en culturas de peaje, lo que más preocupa es que a estos andaluces les del dinero para que bailen:
“En mi casa cuando queremos hacer una fiesta, o ir de vacaciones, nos lo tenemos que pagar nosotros, nunca nos lo pagan los vecinos. No entiendo por qué la Generalitat, Diputación y Ayuntamiento subvencionan la Feria de Abril, cuando por reducir el monstruoso déficit de nuestra sanidad, nos imponen un recargo sobre los carburantes.“Pienso que es una gran estafa escatimar los dineros que necesitan nuestros enfermos, y entregarlos por pagar un capricho. Por otra parte, ¿es que no hay pobres en Barcelona y otras ciudades?” (Miquel Peraferrer, La Fira d’Abril)
En realidad las salidas de tono a cuenta del dinero no son más que la excusa porque el rechazo visceral a la Feria de Abril de Barcelona por parte del nacionalismo tiene bastante de xenofobia:
“Este tipo de acontecimientos que celebran algunas personas -normalmente del sur peninsular- en nuestro país. Quizás convendría que pongan más interés en hablar catalán y en querer esta tierra que en aprender a bailar flamenco.” (J. Enric Vilella i Giner, Les subvencions institucionals)
“400.000 euros de los catalanes para la Feria de Abril. Festival de guitarra de Barcelona, 500.000 (muy catalán esto). En cada temporada sardanista observo con frustración que tienen que hacer rifas para subsistir, sin ningún espaldarazo gubernamental.“A las diferentes actividades de folclore catalán, baile de bastones, pasacalles, caramelles, trabucaires, Sant Antoni, etc., vamos los de siempre y nunca me he encontrado con nadie de habla castellana. Nosotros nos hemos de integrar a su cultura (y pagarla), pero ellos no saben nada de la nuestra.
“Con esta actitud de sumisión cultural, hemos conseguido que muchos individuos nacidos en Catalunya digan que son andaluces porque sus padres lo son.
“Espero ver alguna vez sardanas en Murcia y castellers en Andalucía, pienso que allá también debe haber catalanes, ¿verdad?
Por todo esto, exijo una macroferia de folclore catalán en Barcelona, pagada por el gobierno catalán en Catalunya, y la otra, que la hagan dónde quieran, pero que se la paguen ellos.” (Daniel Alonso i Pelayo, ¡Y olé!)
Más información en Cuando los inmigrantes son españoles: el nacionalismo y los andaluces














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