Aunque el nuevo partido todavía no existe, a sus miembros el
nacionalismo ya les ha puesto nombre. Los han llamado “anticatalanes de las cavernas” (Isabel Clara Simó), “pijos” e “intelectuales de la izquierda españolista” (Joan Ridao, portavoz de
ERC).
Hoy se presenta en público y de manera oficial el manifiesto Por un nuevo partido político en Cataluña, mientras el secretario de organización del PSC, José Zaragoza, sostiene que en su partido no pasa nada y que "no hay conflicto de ningún tipo, sino tan sólo matices en la discusión política".
Pero la realidad parece desmentir tan halagüeñas intenciones y las noticias son otras. Las corrientes internas del PSC siguen sumando adhesiones, como sucede también con el manifiesto arriba mencionado. En los últimos días las primeras podrían haber reunido otras 300 firmas más de disidentes y al manifiesto se habrían sumado más de 200 personas.
La prensa del quiosco se ocupa hoy del asunto aunque (aviso para navegantes) la confusión sigue presidiendo este asunto. Los colegas del papel confunden las corrientes internas del PSC enfrentadas a la línea del partido con los intelectuales del manifiesto, mezclan las intenciones de unos y otros y se están limitando a cortar y pegar frases del manifiesto.
La confusión no es culpa de quienes redactan la información, sino de las muchas ganas de saber, de las muchas expectativas creadas y de la escasa y desordenada información existente.
En cuanto a los insultadores oficiales de este creciente movimiento de rechazo al nacionalismo, empiezan a achacar a un partido que aún no existe cosas que jamás ninguno de sus promotores ha dicho.
Y ya subidos a la parra, recurren a todo, desde el ¡paremos el fascismo! de un exaltado que
ve fobias donde hay crítica política hasta la peregrina afirmación de que la
nueva formación pretende suprimir los derechos civiles.
Pasando por las lamentables elucubraciones del republicano Puigcercós, para quien el nuevo partido todavía no nato va a albergar al "nacionalismo españolista" en Cataluña y "dividirá el voto de la ultra derecha
En resumen, los nacionalistas están nerviosos. Y además se
les nota mucho:
“Entre los aspectos descolgados del lerrouxismo y la presentación civilizada de los promotores del nuevo partido hay un montón importante de diferencias, pero más allá de la superficie, son las coincidencias en profundidad las que definen, importan y preocupan.” Josep Faulí (Avui 31.5.05).
“Catalunya es plural, evidentemente. Lo es en todos los aspectos y es bueno que sea así. Ahora bien, qué tiene que ver esto con el hecho que en Frankfurt se invite la literatura catalana. ¿Por qué crear debates y conflictos dónde no los hay?
“Creo que es por un auto odio catalán caricaturesco, que se suma al lerrouxismo y a la catalanofobia, crecientes por todas partes y presentes en partidos políticos denominados progresistas.
“Con este discurso, consciente o inconscientemente, se crean debates ilógicos por todas partes y se da alas a la catalanofobia y al rechazo.
“Después el ambiente es propenso que se den situaciones fascistas y racistas como las del consistorio de Vilanova i la Geltrú, donde un regidor fue abucheado por hablar en catalán, con la insolidaridad posterior de los regidores del PSC y ICV, que comentaron que ellos podían hablar en castellano, y así lo hicieron.
“¡Paremos el fascismo! ¡No creemos debates que lo alimentan!” Eduard Baró i Guillamon, Catalunya plural, i què?
“La prensa explica que un grupo de intelectuales de Barcelona ha reclamado un nuevo partido político. No han dicho a quién lo reclaman. Si alguien piensa que hace falta un nuevo partido político, lo que tiene que hacer es crearlo, no sé por qué hace falta una rueda de prensa.
“Ahora bien, como que veo que los firmantes se asemejan a los del famoso Manifiesto contra la lengua y la cultura catalana, he sentido un repentino, incontenible, sentimiento de alegría. ¿Vuelven a ver amenazada la cultura española, la lengua española?
“Me causan un hondo regocijo, de aquellos que sientes cuando el Barça gana la Liga. ¿Quiere decir que no estamos moribundos? ¿Que crecemos no de manera perceptible para nosotros pero sí para estos ciudadanos irritados? La noticia es, pues, estupenda, pero desconcertante.
“Pero sorprende la insistencia en decir que son personas de izquierdas, una afirmación que hace veinte años que escucho. Dicen: ‘Tú cambia tu lengua por mi, pero te lo digo con una actitud de izquierdas’, o ‘Di que tu patria es España y que te sientes española, y te lo exijo como persona de izquierdas’.
“Pues no. No se puede ser de izquierdas y decir sí, pero la igualdad de las mujeres no. Ni se puede ser de izquierdas y decir sí, pero la igualdad de los ciudadanos no. Ni se puede ser de izquierdas y decir sí, pero la libertad de los pueblos no.
“Podéis pensar lo que queráis: tenéis el derecho político y moral de actuar y pensar cómo queráis; podéis creer que Catalunya es una mierda que haría falta bombardear cada cinco años, podáis montar un partido que tenga por objetivo prioritario prohibir el catalán.
“Lo que no podéis es decir que sois de izquierdas. Si tenéis alguna duda, es muy fácil: recordáis la consigna de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Si os negáis a aceptar mi libertad, si os negáis a aceptar que vosotros y yo somos iguales y tenemos los mismos derechos y si renegáis de cualquier forma de fraternidad, podéis deciros que sois estupendos y que sois los más guapos. Ahora: no os podéis decir de izquierdas. Yo, en cambio, soy de izquierdas sin condiciones, sin restricciones, sin excepciones.” Isabel-Clara Simó, D'esquerres










