Españolismo e identidad
"70% de los habitantes de Barcelona tiene sus raíces fuera de Catalunya; Barcelona es la segunda provincia más 'española' de la Península; el castellano es la lengua materna de más de la mitad de los catalanes."
El profesor Félix Ovejero, firmante del manifiesto, reflexiona sobre la jerga nacionalista que señala a los ciudadanos críticos con el término de españolistas:
"La identidad que el nacionalismo alienta no se ajusta a la de los catalanes. Catalunya es hoy una sociedad diversa, compleja, que no se reconoce en su supuesta identidad nacional: cerca del 70% de sus habitantes tiene sus raíces fuera de Catalunya; si nos atenemos a la distribución de apellidos, Barcelona es la segunda provincia más "española" de la Península; asimismo, el castellano es la lengua materna de más de la mitad de los catalanes."No hay por qué extrañarse. Después de siglos de mercados y fronteras comunes, somos inevitablemente mestizos. No es ni bueno ni malo, es la "realidad".
"Lo que sí podemos valorar, establecer si es bueno o es malo, es la distribución de la renta, el funcionamiento de la sanidad, la calidad de la educación, el cuidado del medio ambiente, en fin, los asuntos públicos propios de la política.
"Cuando la realidad no se parece al mito, las políticas identitarias son algo peor que una ficción. Es verdad que muchas veces simplemente resultan ridículas o despilfarradoras, como la campaña Ballem en català.
"Pero, por lo general, las cosas son más graves. Ahí están las multas de las "oficinas de garantías lingüísticas", en donde unos ciudadanos pueden denunciar a otros, o los inspectores que irrumpen en las oficinas de las empresas para examinar la lengua de sus comunicaciones.
"Ahí está un sistema de enseñanza que permite --obliga-- a los niños del Valle de Arán a estudiar en su lengua materna, pero niega esa posibilidad a la mitad de los catalanes.
"A quienes denuncian estas situaciones se nos acusa de "españolistas". Se asume que si uno no es nacionalista catalán, es nacionalista español.
"No dudo de que existen "españolistas", pero no estoy seguro de que exista un partido político españolista.
"Yo, al menos, no conozco ninguno que defienda un sistema de enseñanza exclusivamente en castellano, considere que hay acabar con las autonomías, defienda que la Administración debe comunicarse exclusivamente en castellano o crea que hay que "reunir" a la hispanidad en los "Países Hispánicos".
"En fin, el equivalente de lo que asumen los partidos que acusan de nacionalista español al que levanta la mano para preguntar. Si existiera, las razones expuestas, seguirían valiendo contra él.
"El problema no es que los ciudadanos experimenten sentimientos nacionales, sino que se pretenda gobernar sobre los sentimientos de todos.
"Por eso, el catalanismo, cuando se convierte en programa político, deriva en nacionalismo e, inevitablemente, acaba por legislar desde unas supuestas esencias nacionales que no se sabe muy bien quién determina.
"La mejor prueba: el presidente de la Generalitat sostiene que "es evidente" que Catalunya es una nación, mientras que apenas un veintitantos por ciento de los catalanes cree que Catalunya es una nación.
"Frente al nacionalismo, los firmantes del manifiesto nos hemos limitado a reclamar la restauración del ámbito normal de la política. No pretendemos ser los portavoces de nadie. Señalar que hay un déficit de representatividad no es arrogarse representación alguna.
"Tampoco queremos ser los defensores de "los otros catalanes", sino de los derechos de todos. Lo han llamado siempre ciudadanía y no excluye a nadie."
El artículo completo de Félix Ovejero, en Un manifiesto de ciudadanos.











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