Ya sabemos por qué Gadafi ha querido cumplir su pena en España.
Mientras el asesino de niños del nacionalismo etarra descubre con su gesto la sucia madeja que se ha tejido en torno a las negociaciones Gobierno-terroristas, el secretario general de LAB, al que el juez vincula a ETA, sigue en libertad y proclama que el acuerdo de Lizarra está más vivo que nunca y los líderes de la izquierda nacionalista del PSOE emiten señales de un humo tan negro como inconfundible:
- Patxi López en ETB: "Patxi López apunta a Usabiaga como interlocutor ante una posible negociación". “Hace falta mucha cocina y deshacer desconfianzas [con los terroristas] habrá que alcanzar, en última instancia, una hoja de ruta pactada”.
- Carlos Chivite, responsable del PSOE navarro: “Llegará el momento, y ahí seremos los más flexibles y los más dialogantes, pero todavía no se ha dado la primera de las condiciones, que es el abandono de las armas y la disolución de ETA”
Si se cumplen sus intenciones, muchos ciudadanos no vamos a perdonar a quienes quieren premiar a los asesinos por haber matado durante 40 años. La disolución de ETA no puede ir acompañada de la menor contraprestación. No hay generosidad posible. De ningún tipo. Se rinden, piden perdón públicamente uno a uno, terminan de cumplir su condena y punto.










