No contentos con las oficinas de control lingüístico de la población, el Gobierno autonómico catalán anuncia nuevas multas, esta vez en las escuelas.
La consejera de Educación del tripartito catalán da un nuevo paso en la persecución étnico-lingüística de los ciudadanos de Cataluña: su gobierno estudia un decreto para aplicar las multas lingüísticas también en la escuela:
“Velaremos por el cumplimiento de la ley de política lingüística que dice que el catalán es la lengua vehicular en la escuela y por esto sacaremos adelante un decreto que despliegue la ley y regule los derechos lingüísticos de los alumnos. Incluirá criterios más exigentes en los niveles de conocimiento del catalán del profesorado. Este curso seremos especialmente incisivos en los institutos, puesto que es dónde el agujero es más importante. Y si ha de haber sanciones porque no se hacen las clases en catalán, las habrá.”
El periodista que entrevista a la consejera le comenta que fuera de las clases, donde el catalán es obligatorio y constituye la única lengua del sistema escolar incluso por encima de la voluntad de los alumnos y los padres, los niños suelen usar mayoritariamente el castellano. ¿Cómo controlar la lengua que hablan cuando están fuera de las aulas?
“Se tiene que potenciar la utilización del catalán entre los alumnos. Se les tiene que dar el conocimiento, como hace la escuela, pero también se tiene que promover que [el catalán] sea su lengua de uso común. Se pondrá en marcha un plan de actuaciones por consolidar y potenciar el uso del catalán a los centros educativos.” ("Si cal, hi haurà sancions per no fer les classes en català")
El año pasado los nacionalistas vascos se plantearon el mismo dilema y terminaron colocando vigilantes lingüísticos en los recreos de lo colegios con la misión de vigilar la lengua que utilizan los alumnos y convencerles para que se pasen al vasco si están hablando castellano.
Conviene recordar que en Cataluña y el País Vasco existen ya oficinas de control lingüístico de la población. En el caso catalán están autorizadas a denunciar y multar y cualquiera puede de manera anónima delatar a empresas y ciudadanos.
También hay que recordar que el castellano es, según los más recientes estudios elaborados por las propias autoridades catalanas, la lengua mayoritaria de los ciudadanos de Cataluña, aunque prácticamente el 100% conoce y entiende el catalán (es obligatorio en la escuela, donde se ha convertido en la lengua única). El secretario de Política lingüística, Miquel Pueyo, reconoce que el 99,5% de los jóvenes entiende el catalán, el 98,6% lo habla, el 99,5% lo lee y el 99% lo escribe ( Avui, 29.4.05).
Los documentos oficiales señalan el uso mayoritario del castellano entre los ciudadanos de Cataluña cuando los gobernantes no interfieren y la gente puede elegir libremente su lengua. Los estudios señalan que, cuando se les pregunta, los ciudadanos responden que la lengua propia de Cataluña es el catalán, que es la posición que mantiene el Gobierno regional, todos los medios de comunicación catalanes, la radio y la televisión pública y todo el sistema educativo. Pero cuando se les requiere la lengua que utilizan cuando pueden elegir libremente, es decir, en su vida privada, el resultado es muy otro.
Según la última Estadística de Usos Lingüísticos en Cataluña, el catalán es considerado como la lengua propia del 48,8% de la población residente, mientras que el castellano lo es del 44,3%. Pero cuando se investiga la lengua que realmente se habla surge la realidad: la primera lengua hablada en casa por los catalanes es el castellano en un 53,4%, y el catalán en un 43,2%.
25 años de propaganda, presión y control nacionalista pagado con dinero público para arrinconar el castellano solo han servido para que muchos jóvenes de Cataluña consideren que el catalán es una losa y un instrumento ajeno a sus vidas reales y a sus intereses. No se pude luchar contra la libertad individual, pero los nacionalistas lo ignoran. También lo ignoraban los franquistas.
Recientemente el Gobierno autonómico catalán decretó que los maestros catalanes deberán informar por escrito acerca de cuál es la lengua que emplean en sus clases y también en el resto de sus actividades, incluidas reuniones de trabajo y entrevistas con los padres. En todos esos casos el uso del catalán es obligatorio. También cuando el interlocutor, sea niño o adulto, no lo entienda (El tripartito catalán incrementa el acoso al castellano).
También se ha decretado la obligatoriedad del catalán en todas las universidades privadas. El Consejo Interuniversitario catalán ha acordado exigir a los profesores universitarios el dominio del catalán. Esta medida se aplica al profesorado de los centros públicos y también de los privados y a ella deben someterse todo el personal docente, catedráticos, profesores titulares de escuelas universitarias, contratados laborales, colaboradores permanentes y temporales, etc.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha condenado a la Generalidad por su política lingüística en los centros escolares, pero el consejero jefe, Bargalló, ya anunció a principios del curso pasado que el Gobierno autonómico no acataría las sentencias.
En anteriores episodios:
- El efecto represor de las oficinas de control lingüístico
- Cataluña y el castellano
- Educación nacionalista y kale borroka
- Nacionalismo y educación: cuando las leyes no se cumplen
- ¿En qué emplean el tiempo escolar los niños vascos?
En la categoría Lenguas se pueden encontrar las noticias y comentarios relacionados con el nacionalismo y la educación publicados en BBS durante el curso escolar 2004-2005.










