Justo cuando más importante es la claridad y la transparecencia, la clase política gobernante decide dedicarse a la ocultación y la censura.
Encuentro entre Ibarretxe y Zapatero. Los ciudadanos no tuvimos conocimiento de los contenidos de la reunión. El presidente autonómico vasco declaró algunos días después:
"No sólo voy a seguir siendo discreto sino que, además, os pido a los medios que entendáis el concepto de mi discreción como un acompañante indispensable para alcanzar soluciones."
Resulta evidente por qué ambos políticos callaron el contenido de sus conversaciones. El hábito de escamotear información a los ciudadanos se ha instalado definitivamente en los usos de Rodríguez Zapatero y de sus socios nacionalistas.
- Encuentros de Rodríguez Zapatero con Carod-Rovira en Moncloa; sin información posterior.
- Encuentro del presidente del Gobierno con el líder de CiU: sin información. Ni siquiera se informó de la reunión. Fue la torpeza de Artur Mas la que permitió conocer la cita.
- Encuentro de ayer entre Zapatero y Maragall: sin información.
Justo cuando más importante es la claridad y la transparecencia, cuando la ciudadanía necesita fiarse más de los políticos que ha elegido y contar con toda la información para poder confiar en lo que están haciendo, la clase política gobernante decide cambiar los usos habituales observados hasta el momento en España y se dedica a ocultar encuentros, asuntos y actividades. Con un inaudito cinismo añadido: están justificando la censura impuesta a medios y ciudadanos en favor de unos supuestos resultados finales que a todos contentarán. No es solo que volvamos a la antigualla de los derechos históricos del XVII, sino al arcaico despotismo ilustrado.
Es difícil entender que la calidad de la democracia pase por correr un tupido velo sobre sus asuntos más delicados, sobre todo cuando esta suerte de puritanismo político viene de la mano de un Gobierno que se comprometió con la transparencia y que llegó al poder gracias a eslóganes como el de que nos merecíamos unos gobernantes que no nos mintieran.
En la España del socialismo nacionalista se puede hablar de todo. De todo aquello que haya sido previamente autorizado por los nacionalistas:
“Las reglas de juego democrático admiten la celebración de reuniones informales, incluso entre grupos antagonistas, para preparar los debates y las resoluciones públicas. Pero estos debates y estas resoluciones públicas son lo que cuenta y lo que tanto la opinión pública como otros grupos políticos tienen un derecho irrenunciable a conocer, cuando se tratan cuestiones de importancia decisiva. El secreto es el procedimiento clásico del despotismo y de la manipulación en los regímenes de libertad, más aún cuando lo que está en juego es la organización del Estado.” Antonio Elorza, Criptodemocracia.
Caminamos de la mano del PSOE de Rodríguez Zapatero hacia una democracia bolivariana. El líder se encargará de mantener sofronizada a la audiencia gracias a su magnetismo, mientras al otro lado del encanto personal se desarrolla el trabajo sucio. Cuando logren despertar a la bestia (en eso nos convertimos una o dos veces por siglo) tal vez sea demasiado tarde. Pero el problema ya no será ese. El problema será que la bestia habrá vuelto a despertar. Y estará cargada de razón.










