En España, como en los Balcanes, “el proceso estatutario es un instrumento primordial hacia la plena soberanía del país no tanto por lo que contiene como por la situación de conflicto que genera.”
El estatuto catalán es para los nacionalistas una operación encubierta. Y su anunciada predisposición al diálogo en el Congreso no es más que una tapadera cuyo contenido, de vez en cuando, desvelan para el que quiera entender de qué van.
Hèctor López Bofill, el constitucionalista que asesora a ERC, autor de la delirante propuesta republicana de reforma constitucional, desvela las claves de la estrategia nacionalista con respecto a la reforma de estatutos y sin ningún rubor reconoce que se trata de generar confrontación.
Los nacionalistas y los socialistas nacionalistas acusan a quienes nos oponemos a sus planes de buscar el enfrentamiento, incluso el odio. Mientras tanto conciben las reformas estatutarias como una forma de enfrentar a los territorios y de dividir a los ciudadanos. Y asumen tranquilamente que cuando peor, cuanta más tensión, cuanto más encono, rencor y enfrentamiento, mucho mejor. Hèctor López Bofill:
“El proceso estatutario es un instrumento primordial hacia la plena soberanía del país no tanto por lo que contiene, (que también ayuda, sobre todo con respecto al incremento de recursos financieros) como por la situación de conflicto que genera.
“Por si alguien no lo tenía claro, ante del mínimo gesto de afirmación nacional, nuestros vecinos revelan su odio más descarnado, sus traumas más profundos, la desmesurada voluntad de dominación a la cual nos quieren sujetar. En estos términos es difícil que los ciudadanos de Catalunya, incluso aquellos que puedan mantener ligaduras familiares, culturales y lingüísticas en España, no se pregunten por qué tienen que continuar conviviendo con un pueblo que los detesta.
“Capítulos que pedirán una respuesta contra la vejación y la frustración, con la dinámica generada por el Estatuto, no faltarán a corto plazo.
“Si el recorte [del proyecto en las Cortes] es de tal envergadura que el Parlamento de Catalunya, por mayoría absoluta, decide retirar la propuesta, también se evidenciará que la única alternativa para el catalanismo en sus relaciones con España es trabajar por la disolución de estas relaciones, es decir, una estrategia soberanista sin tapujos. Se habrán acabado las fantasías federalistas.
“A pesar de algún sector del socialismo catalán que todavía conserva un cierto afecto hacia la realidad española, lo que vivimos estos días nos demuestra que, más allá de la Catalunya independiente, hay una España federal imposible.
“Incluso en el supuesto (casi milagroso) de que la propuesta actual de reforma del Estatuto salga adelante en las Cortes sin ser desfigurada, tenemos en el horizonte nuevos escenarios dispuestos a propiciar una adhesión creciente al ideal independentista.
“Si no se producen recortes substanciales ni en las Cortes ni a través de la sentencia constitucional, la tensión se continuará manteniendo en la aplicación del Estatuto, en cada uno de los intentos de las Cortes Generales por retener competencias, en cada una de las discusiones por frenar la implantación del nuevo sistema de financiación, todo esto sin mencionar la eventualidad que el Partido Popular gane las próximas elecciones generales y lleguen a una tentativa de suspensión del régimen autonómico tal y como ya hizo el gobierno de derechas español en el año 1934.” Hèctor López Bofill, Majoria independentista.










