El señuelo
Desde el nacionalismo y el socialismo nacionalista nos han tendido la trampa de las esencias y del fundamentalismo. Y vamos a caer en ella como sigamos empeñados en que esto de la nación pasa por los símbolos y las palabras rimbombantes.
El truco es viejo. Lo inventaron los trileros en la edad media, si no antes. Consiste en mover mucho la mano derecha ante la atenta mirada de la parroquia para hacer el trabajo con la izquierda de manera más discreta.
Nacionalistas y socialistas nacionalistas mandan a las Cortes un texto preparado para que Gobierno y PSOE escenifiquen con los populares, siempre tan pardillos, una trifulca alrededor del concepto de nación… y nos olvidemos de los dineros.
A nadie se le oculta que los pocos dirigentes socialistas no nacionalistas que todavía quedan van a tragar con lo que les diga el jefe. Así ha sido siempre en los partidos españoles. Así seguirá mientras no se modifique la infecta ley electoral que padecemos. La disciplina partidaria se impuso en el PSOE en momentos mucho más peligrosos y difíciles para los propios líderes socialistas (los años de González, la corrupción, el GAL). Se impondrá también ahora. Ni Chaves, ni Bono, ni Ibarra, ni Vázquez, nadie romperá el dorado estanque del poder.
Las palabras de Rodríguez Zapatero en León este fin de semana, rechazando y aceptando al tiempo el estatuto, templando gaitas; los guiños que los partidos etnicistas le dedican desde Barcelona y Vitoria; la tranquilidad eufórica de los nacionalistas; su extraña seguridad; todo suena a cosa hecha, delineada hace meses en las reuniones secretas de Moncloa, a las que este Gobierno que nos iba a traer la trasparencia es tan aficionado.
Carod-Rovira nunca ha mentido. Ni siquiera en lo concerniente a su excursión perpiñanera. Y estos días está hablando meridianamente claro:
“Hablé el viernes [día de la aprobación del estatuto en la cámara catalana] con el presidente Zapatero. Sabe muy bien que el pueblo de Catalunya no es partidario de las aventuras y sí de la seriedad. Zapatero me dice que haremos un modelo donde no podré decir que no”. ("El Estatut plantea la voluntad de Catalunya de entenderse con España")
Son los mismos mensajes cómplices, cada vez menos crípticos, que está lanzando Pasqual Maragall. Pero para poder consentir las ensoñaciones del presidente autonómico catalán y de los suyos, los líderes socialistas necesitan una coartada que les permita volver a sus circunscripciones sin ser linchados. Y han dado con ella: se llama “nación”.
Lo único que han criticado hasta ahora los socialistas con cargo ha sido el uso del término nación referido a Cataluña. Como si el derecho de autodeterminación no apareciera en el estatuto. Como si no se propusiera un sistema de financiación que supone la quiebra económica del Estado. Como si no amparara la consagración de los privilegios territoriales.
En este aspecto también los nacionalistas han dejado claras sus intenciones: la nación es muy importante, pero el dinero lo es más. Carod-Rovira:
“La definición de nación estoy convencido de que no se tocará, entre otras cosas porque ya existe un consenso de base y porque, cuando la mayoría del pueblo afirma lo que es, los otros no le dirán lo que es. Sería mucho más grave que nos modificaran la financiación, porque la definición de nación, lo diga o no el Estatut, lo seguimos siendo.”
Por eso quieren que hablemos de las esencias. Gobierno y PSOE intentan centrar el debate del estatuto en el concepto de nación, tiñendo de esencialismo identitario y de simbología un asunto político de primera magnitud. La operación coincide además con el 12 de octubre. Para el día en que celebramos la Constitución, hay quien está proponiendo envolverse en la bandera española. Es muy lícito, pero ese no es el asunto.
La trampa que nos han tendido el nacionalismo y el PSOE es diáfana. Los primeros están dispuestos a renunciar al término nación pero para ello se resistirán como gato panza arriba, sacarán a los suyos a la calle si es necesario y amenazarán con todas las plagas bíblicas. Luego, dentro de unos meses, cuando estemos hartos de este asunto, tragarán, venderán como una derrota la renuncia a denominarse nación, permitirán que Zapatero, junto a los Bono y los Ibarra, se cuelgue una medallita, y con la otra mano, la que habrá permanecido oculta a la atenta mirada de la parroquia, el PSOE transigirá y los nacionalistas obtendrán, si no todo lo demás, una tajada lo suficientemente importante como para que callen durante el resto de la legislatura.
Conviene no caer en las trampas esencialistas. No solo porque desvían la atención del asunto principal (la legalización de la desigualdad y la consagración de los privilegios en función del territorio) sino porque la misma idea de nación tiene poco que ver con símbolos y palabras tótem. La nación no es una definición más o menos afortunada, más o menos historicista, más o menos tramposa. No es una bandera, ni un himno. La nación es el conjunto de derechos y de obligaciones que garantizan a cada uno de los ciudadanos de manera individual (y no colectiva) las mismas oportunidades con independencia de su origen, lengua, opinión política, lugar de residencia o creencia religiosa. Esa es la única forma decente y lícita de ser “nacionalista” en la actualidad, si tal palabra tiene algún sentido en este contexto.
Se debe combatir la neolengua contenida en el estatuto, empezando por la definición de una región como nación. Pero ese asunto no tiene más importancia que cualquiera de los otros 50 puntos inconstitucionales del texto aprobado en Barcelona. No deberíamos caer en la trampa de considerar que esa es la gran batalla. Se trata de una más. Y todas ellas esconden propuestas igualmente mendaces.











Dice Maragall: “Ya no hay nosotros y ellos, porque nosotros somos ellos”. Sincera confesión y real situación: los nacionalistas están en la Moncloa, o lo que es lo mismo, las fuerzas interesadas en la dispersión nacional están socialmente señaladas y son los mismos, son “ellos”, no somos los ciudadanos españoles y sus intereses, no somos los que defendemos la Constitución,su legalidad y vigencia, no somos los que hemos elegido mediante votos las cosas que ocurren en nuestro país. Somos “nosotros” los ninguneados y traicionados por “ellos”. Y veremos cuan alto sube esta infamia en los próximos meses.
Y otro asunto que claman a diario es que “el 90 % del Parlamento catalán ha aprobado el texto del nuevo Estatuto” dotando de sesgo o “normalidad” democrática tal hecho, pero eluden nombrar lo del Carmelo, lo del 3%, las oficinas de delación lingüística, la imposibilidad de ejercer el derecho a la educación en lengua materna para millones de personas; estas cosas “también” deben ser asumidas como “democráticas” ¿o no forman parte de la realidad en Cataluña?. “Ellos” son SOFISTAS PERNICIOSOS, peligrosos por delincuentes políticos y chorizos de postín. Herramientas políticas ¡ya!, para derrocarlos de una vez.
Publicado por: Ismael | 10/04/2005 at 09:52 a.m.
Este es uno de los mejores comentarios que he leido. Un análisis muy acertado, que va al nucleo de la estrategia que se está desarrollando. Felicidades al autor, quien lo ha hecho es un fino y perspicaz analista.
Hasta ahora, han habido, desde España, dos respuestas a las reivindicaciones nacionalista: La de la derecha española que, en apariencia cedía más económicamente que simbólicamente. Pujol siempre afirmó que las concesiones de Aznar han sido más generosas que las de Felipe. La izquierda siempre ha respondido de forma más laxa con lo identitario que con lo económico.
Todo esto es coherente. La derecha de verdad, solo necesita el dinero para ellos, la izquierda auténtica, lo necesita para la sociedad. La derecha sabe que es mas barato cohesionar socialmente a la sociedad mediante los sentimientos de pertenencia y la homogeneidad lingüística que mediante programas económicos. La izquierda siente mayor respeto por las diferencias culturales que por las desigualdades económicas.
El conflicto entre nacionalismos es un conflicto entre dos derechas distintas que apelan a diferentes perfiles identitarios para cohesionar a unas sociedades en torno a perfiles distintos, para poder recibir las rentas de una socialización emocional.
Trazando un paralelismo con lo que se ha venido en denominar "La teoría de la firma" del Nobel Ronald Coase, podemos afirmar que hay una "Teoría de la Nación" que consistiría en afirmar que la nación es una estructura alternativa a la República que se beneficia de la existencia de menores costes fiscales en base a la existencia de sentimientos de igualdad compartidos basados en la lengua, la cultura y la empatía con las ceremonias patrióticas.
Si esto fuera así -solo he esbozado un inicio de teoría, que habría que profundizar- es posible que estemos ante un cambio profundo de paradigma entre derecha e izquierda en España. Lo digo porque al final no sé cómo van a bascular el PSOE y el PP entre el modelo nacional y el modelo republicano.
Hago énfasis entre estas dos denominaciones: Nación y República porque empieza a parecer obvio que lo nacional tiene mejor encaje dentro del "Reino de España" que lo Republicano.
El momento político, por histórico sería apasionante si no fuera porque conlleva, en los dilemas que presenta, una fuerte carga de "desgarro", permitaseme la expresión, entre los ciudadanos de una sociedad que ha sido educada sentimentalmente con viejos paradigmas.
Reconstruir una "Nueva República" no es tarea facil porque no debería ser una república de naciones, sino una república de ciudadanos, una vez más una República en la que el laicismo nacional, se situe en el centro del motor de convivencia, sin que -como en lo religioso- se niegen las libertades individuales y la expresión colectiva de las mismas en el ámbito de lo público.
¿Cómo recoger las raices cristianas de Europa y reconocer su papel, sin desvirtuar que ha sido precisamente la separación de Iglesia y Estado lo que ha permitido un salto cualitativo en la historia europea?
Lo mismo acontece entre el ideal republicano y la aportación de los nacionalismos. ¿Cómo recoger las realidades identitarias presentes en España y reconocer su papel, sin desvirtuar que debe ser la separación de Nación e Instituciones lo que nos ha de permitir un salto de gigante hacia nuestro futuro compartido?
El momento político es apasionante y lo es, probablemente, porque será doloroso. Exigirá una capacidad creativa muy elevada, exigirá pasión que sólo desde la autenticidad se podrá dar. Valdrá la pena vivirlo. Esperemos que nuestra clase política esté a la altura de las circunstancias.
Publicado por: Nadie | 10/04/2005 at 10:13 a.m.
Tremendamennte lúcido el artículo de encabezamiento. Tanto el análisis como el proceso que se ve venir. Nunca he estado tan de acuerdo con BBS como en esta ocasión. Pedro habla por boca de León.
Resalto del comentario de BBS:
A.- "La legalización de la desigualdad y la consagración de los privilegios."
1.- Esa es la clave. Eso es lo que han venido haciendo unos y otros nacionatas, de cualquier pelaje, armados o "amables", republicanos o excursionistas. Y, ¡oh! ¡ironias del destino! ¡asombro de los siglos! Los sedicentes socialistas, cuya base teórica es la igualdad y la abolición de todo privilegio (creo que todavía cantan la internacional, ¿o solo "Els Segadors"?) son los llamados a oficiar de "palmeros" en la presente ceremonia. Ha quedado definitivamente al descubierto que la operación diseñada por el Pentágono y Willy Brandt de tener una oposición "moderada" en el postfranquismo era justamente eso, una operación. Nada que ver con la tradición republicana del PSOE. Ya se vio claro con Felipe González. Pero ahora es de libro. Abierto.
2.- Todos tenemos claro que van a marear la perdiz. Les va mucho en ello. Pero el resultado final es el que describe BBS. Se puede decir más fuerte, pero nunca más claro. Un toma daca para escenificar lo pactado. Pero pacta sunt servanda. Y sabemos que ZP siempre cumple sus pactos. Y no digamos ya de la tradición "pactista" de nuestros amigos nacionatas. Entre ratas anda el juego. Después de la que han montado, de la "transparencia" del proceso, hacerse cualquier ilusión de las disidencias y discusiones de uno u otro sector del PSO"E" es solo eso, humo negro en espera de la gran fumata blanca. En la que se quemarán definitivamente las ilusiones, derechos y bienestar de los españoles.
3.- Va a formar parte del proceso el apuntarse a la moderación y a la "sensatez" para evitar el "estallido", que los propios nacionatas celebran de los tontos útiles que por cualquier lado encuentran, subvencionan o alientan. Vease el peridoquito diario "ibérico" digital que publican conjuntamente con sus hermanos aranistas. Dios los cria. Y los restos del naufragio se apuntan al juego. Veanse las declaraciones de Antonio Romero (IU de Andalucia) en el Pais de hoy: "Andalucia necesita un estatuto como el de Cataluña para mantener la unidad y la igualdad". Chaves I el Palmero se estará frotando las manos. Ya está "centrado".
B.- "La nación es el conjunto de derechos y de obligaciones que garantizan a cada uno de los ciudadanos de manera individual (y no colectiva) las mismas oportunidades con independencia de su origen, lengua, opinión política, lugar de residencia o creencia religiosa. Esa es la única forma decente y lícita de ser “nacionalista” en la actualidad, si tal palabra tiene algún sentido en este contexto."
1.- Esa es la clave de nuestro programa. El núcleo duro "sine que non". Lo demás será o no será. Pero si perdemos esa cota dará igual que tengamos montañas. Serán más altas que los Pirineos. Todo lo que implique desigualdad y diferencia es consagrar el privilegio. Hemos venido luchando, con desigual fortuna contra ello. Y no tenemos plan B. Se admiten propuestas.
2.- Añado:
El PP no termina de enterarse. en esta misma bitácora (Se acabó el eclipse del PP) se reproducen las palabras de Rajoy:
"Esta batalla la vamos a dar en el Parlamento, que es donde corresponde"
Si se encierran en el parlamento, si la calle no se entera, si la calle no participa, si no se hace pedagogía, si no se impulsa al ciudadano a sumarse a poner fin a esta cadena de dislates (ya larga en el tiempo), si el ciudadano se reduce a que "sus" representantes le "arreglen" el problema, si, además, se insiste (como ya ha salido alguna voz)en que puesto que el problema lo ha creado ZP, lo arregle él, me temo que nos vemos en la situación descrita en la película Cabaret: recordad la primera escena en que el presentador expone que "aquí no hay problemas. Los problemas están fuera y aquí las mujeres son hermosas". ZP presentará el mejor arreglo, con todo el atrezzo que se quiera, pero lo "arreglará". Los demás seremos unos liantes alarmistas. ¿Recordais cómo termina la película? Volvedla a ver.
Publicado por: Juan II | 10/04/2005 at 02:06 p.m.
Ciutadans de Catalunya pide al Congreso que no tome
en consideración el Estatuto
Ciutadans llama a la movilización de la sociedad catalana
en contra del Estatuto
Tras la aprobación por parte del Parlamento de Cataluña de la propuesta de nuevo Estatuto, Ciutadans de Catalunya hace público el siguiente comunicado:
Primero. Como ya hemos manifestado reiteradamente, el nuevo estatuto sólo responde a los intereses particulares de los partidos que lo han aprobado, tiene como único objetivo dar un paso más en la imposición de la ideología nacionalista y no supone mejora alguna para las libertades de los ciudadanos, el funcionamiento democrático de las instituciones o el bienestar general de la sociedad.
Segundo. El texto aprobado rompe con las reglas del juego establecidas al desbordar, de forma abrumadora, el marco constitucional. Desde este punto de vista, no se trata, simplemente, de que su contenido es contrario a la Constitución en aspectos concretos, susceptibles de ser corregidos en el Congreso y el Senado, sino que, tal como sucedió con el Plan Ibarretxe, su inconstitucionalidad deriva de sus mismos fundamentos estructurales, sin posibilidad, por tanto, de corrección puntual alguna que lo permita adecuar a la Constitución.
Tercero. Se trata, además, de un proyecto que, tal como dijo en el Parlamento el presidente de la Generalitat, no sólo pretende reformar la autonomía catalana sino, muy especialmente, el modelo mismo de Estado de las autonomías, con lo cual su aprobación supondría una imposición ilegítima al resto de comunidades autónomas.
Cuarto. Todo el redactado del nuevo estatuto y, en especial, el capítulo dedicado a la financiación, establece un sistema que es claramente insolidario con las demás comunidades autónomas, lo cual contribuirá a fomentar la discordia con el resto de ciudadanos españoles y a reforzar el victimismo en Cataluña.
Quinto. La Propuesta aprobada por el Parlamento en ningún caso puede ser tomada como ejemplo para la reforma de otros estatutos de autonomía, ya que su extensión a otras comunidades supondría la destrucción del actual modelo constitucional autonómico que tanto ha contribuido a la igualdad social y al bienestar de los españoles.
A la vista de todo ello, Ciutadans de Catalunya
1. Considera que, dada la evidente inconstitucionalidad del texto, el Congreso de los Diputados debe no admitirlo en el trámite de toma en consideración, tal como ya se hizo con el llamado Plan Ibarretxe.
2. Propone que los ciudadanos que desaprueben la propuesta de nuevo estatuto lo manifiesten en público y en privado para que así se haga oír la voz de una parte de la sociedad catalana que hoy permanece oficialmente silenciada.
3. Rechaza el contenido de la actual propuesta de nuevo Estatuto y se reafirma en la idea de que mediante la legislación vigente se pueden llevar a cabo perfectamente las políticas que la sociedad catalana necesita.
Barcelona, 4 de octubre de 2005
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Presentación del Manifiesto
"Por un nuevo partido en Cataluña / Per un nou partit a Catalunya"
en Montgat
A cargo de Francesc de Carreras y Félix Pérez
Biblioteca TIRANT LO BLANC (Sala Polivalent)
Rda. Països Catalans, s/n
Montgat
Miércoles, 5 de octubre de 2005, a las 20:00 h.
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Ciutadans de Catalunya recibe el Premio
de la Fundación Gregorio Ordóñez
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Presentación del Manifiesto
"Por un nuevo partido en Cataluña / Per un nou partit a Catalunya"
en Tarragona
A cargo de Francesc de Carreras,
Arcadi Espada y Mª Teresa Giménez Barbat
Ajuntament de Tarragona - Sala d'Actes
Plaça de la Font
Tarragona
Viernes, 7 de octubre de 2005, a las 19:30h.
Publicado por: Sergio | 10/04/2005 at 07:11 p.m.
De acuerdo con lo que dices, pero a medias. Es decir, no creo que haya señuelo alguno concreto para sacar la tajada que interesa.
Lo que se hace es poner un estatuto de máximos y luego a ver que se consigue sacar en las negociaciones.
Lo que quede pendiente, queda eso: pendiente de volver a reivindicarse a la primera oportunidad que se tenga. Y así hasta obtener todo lo que se considere oportuno.
Y lo lograrán, si es que aquí nadie es capaz de decir ¡basta!, ¡hasta aquí hemos llegado!
Publicado por: Guillermo | 10/05/2005 at 12:13 a.m.
Es la hora de los ciudadanos.
No se trata de discutir si son galgos o podencos; se trata de la movilización de los ciudadanos contra un Golpe de Estado propiciado desde la Moncloa y que se alumbra con los votos aquí en Cataluña. Es conveniente recordar las frase de Felipe González referida a Chavez: “es golpista con las botas o con los votos”. Esto es el inicio del Golpe de Estado de una burguesía catalana y de una clase política corrupta; esa clase política que tiene secuestrada a Cataluña desde la muerte de Franco y donde realmente no se ha realizado una Transición democrática.
Ni la derecha, ni la izquierda nacionales han tenido capacidad de previsión y han jugado al regate en corto; se han engañado (?) y han pretendido engañarnos a los ciudadanos y/ o tolerado los dilates cometidos por los nazionalistas “moderados” con el apoyo del nacionalsocialismo (PSC) durante los últimos 25 años en Cataluña; algunos eramos unos exagerados.
El gran trágala golpista es vender esto como democrático, modificable en una operación de cosmética en el Congreso; ese proyecto es inmodificable ya que por mucho que se decore seguirá siendo totalitario.
¿Podremos los ciudadanos que no nos identificamos contra ese proyecto tener éxito en la calle?; es una aventura difícil, con los partidos y los medios de comunicación a la contra; es luchar contra esos grandes huracanes que ha desolado los EEUU; aquí en Cataluña, sin embargo, hay que empezar por apoyar la única alternativa: Ciutadans de Catalunya.
Es ya la hora de la acción y no de la discusión estéril, la hora de plantar cara a los golpistas y defender la Constitución. Si quieren cambiarla, bien, pero con la Constitución en la mano.
Publicado por: Moreneta | 10/05/2005 at 02:09 a.m.