El nacionalismo como expresión de la estupidez: “¿Y si la democracia se demuestra más eficaz que los totalitarismos para acabar con las culturas de las naciones sin Estado?”
Joel Joan fue el encargado de la arenga final en el numerito etnicista que Joan Laporta y el F.C. Barcelona organizaron este pasado fin de semana. Joan forma parte del grupo de privilegiados mediáticos del nacionalismo. Encabezado por personajes como Buenafuente, este reducido grupo de elegidos ha sabido medrar durante el pujolismo a base de vender nacionalismo en los medios de la Generalidad catalana a cambio de sustanciosos contratos. Y siguen ahora recibiendo un trato privilegiado por parte del tripartito y de empresarios como Lara, que controla Antena 3.
Joel Joan lleva ya algunos años predicando el discurso de la queja permanente y del racismo étnico-lingüístico. Maestro en la pedagogía de odio, sus artículos, pésimamente escritos, denotan su ínfimo nivel cultural y unos no menos lamentables recursos intelectuales. Las digamos ideas de Joan son las propias de un adolescente frecuentador de la versión catalana de los boy scouts de los 60, confusas, contradictorias y xenófobas, y en ellas la superchería y la ingenuidad propia del ignorante aparecen a partes iguales:
“Imaginad un Estado que defendiera el derecho del pueblo catalán a hablar su lengua y cuidarla y potenciarla al máximo porque como todos sabemos las lenguas minoritarias están en peligro de extinción y sólo haciéndolas necesarias evitaremos la desaparición de estas lenguas y aseguraremos la diversidad lingüística y cultural del planeta.
“Imaginad un Estado que nos permitiera existir y estar representados internacionalmente como lo que somos, catalanes. Un Estado que nos diera selecciones nacionales deportivas propias y funcionaran. Un Estado que nos diera la libertad para decidir por dónde quiere que pase el TGV, con qué idioma queremos doblar y subtitular las películas, administrar nuestros impuestos, etc. Y ahora imaginad que este Estado fuera el Estado español. ¿Qué problema tendríamos a pertenecer a este Estado?
“Si el Estado español fuera lo que cree ser, un Estado plurinacional, en vez del que intenta ser desde hace siglos y todavía no ha conseguido, un estado-nación, las diferentes naciones dentro de este Estado se respetarían e incluso se potenciarían mutuamente. Vascos, gallegos, españoles y catalanes serían pueblos diferentes dentro de un mismo Estado.
“De este modo todas las lenguas del Estado habrían de existir en todo el territorio estatal (señalizaciones viarias, justicia, cartas de los restaurantes, etc.) y todos habríamos de estudiar todas estas lenguas y culturas de nuestro Estado. Esto sí que sería riqueza cultural y para todos los ciudadanos del Estado español. En consecuencia directa, los diarios de ámbito estatal tendrían que tener en cuenta toda esta diversidad lingüística y cultural.
“A mí personalmente compartir así un Estado con vascos, españoles y gallegos no me importaría nada. Pero si este camino fuera inasumible para los actuales españoles, sólo nos quedaría otro: la independencia.
“El fascismo es como la energía, no desaparece, se transforma. Las formas del fascismo sí que han cambiado. El autoritarismo, los gestos histriónicos ya no son efectivos en el siglo XXI. Ahora se disfrazan de demócratas y plurinacionales pero continúan no tolerando la diferencia. Ejercen en aras de la libertad políticas injustas sobre los más débiles.
“¿Y si fuera la democracia la mejor arma para según que objetivos fascistas? ¿Y si la democracia se demuestra más eficaz que los totalitarismos para según que objetivos, como por ejemplo acabar con las culturas de las naciones sin Estado, como ha pasado en la Catalunya Norte?
“Siempre nos dicen que qué haríamos fuera de España y de su riqueza económica y cultural. Pero la pregunta real y la que les da miedo es ¿qué haría España sin los Països Catalans y Euskadi? ¿Qué ciudades importantes los quedarían, aparte de Madrid y Sevilla? ¿Qué demografía quedaría? ¿Como quedaría su industria, agricultura, ganadería y finanzas? ¿España dejaría escapar todo esto? ¿Y hasta dónde estarían dispuestos a llegar para mantener España unida? Y si fuera a la fuerza, como la Sacroconstitución explicita, ¿qué argumentos democráticos y plurinacionales utilizarían por justificarlo?
“¿Por qué es tan importante para mí todo esto, yo que soy un antinacionalista radical, un firme defensor del mestizaje, de la libertad, que me siento por encima de todo un miembro más de la humanidad? ¿Por qué me implico tanto con este tema cuando podría obviarlo como tantas otras hacen y no meterme en estos follones políticos que están fuera de mi interés profesional y personal?
“Porque por mucho que los españoles nos quieran hacer creer que este tema es anacrónico y que ya se resolvió durante la Transición, no lo está. Y no lo está porque yo (y supongo que no soy el único) no estoy bien. No estoy bien cada vez que me oigo dar más explicaciones de las necesarias cuando digo que soy catalán. No estoy bien cuando leo los diarios y miro los telenoticias y el discurso es siempre el mismo. No estoy bien porque estoy harto de tener dos nacionalidades, dos lenguas, dos personalidades. No estoy bien porque me gustaría saber de una puñetera vez quien soy. Porque necesito saber de dónde vengo por saber dónde voy.” Joel Joan, Despullant-me (Avui, 30.6.01)
