Unos y otros tenían Paracuellos que guardar en el armario. Lo importante era el futuro por construir, no el pasado destruido. Pero nada de aquello sirve ya.
La manipulación de la memoria y de la Historia. Un artículo de Antonio Velázquez:
Después de décadas de embustes y medias verdades, muchas veces consentidas por no herir susceptibilidades en los corner catalanista y vasco (el espíritu del 78 fue prolijo en hacer la vista gorda), la mentira se ha transmutado en verdad, lo que nunca existió es hoy certeza histórica por obra y gracia del Fierabrás nacionalista.
Así las cosas, un traidor a la República es hoy icono de ERC. Y los del PNV pasan por ser defensores de la misma durante la guerra civil, cuando lo único que perseguían, como se demostró después, era un estatuto de máximos aprovechando la coyuntura bélica. Cómo se explica si no que un partido de raigambre católica se aliara con los que quemaban iglesias, fusilaban religiosos y profanaban tumbas.
Los especialistas en sacar tajada de la del 14 de abril pasan hoy por ser más republicanos que nadie. Por sus mejillas corren gotas como peras cuando suenan los acordes de Riego y la tricolor ondea en honor de los caídos en el Ebro. Y yo me pregunto, ¿no es acaso éste un prodigio más -uno de tantos- de la eucaristía de la Transición?
Las difíciles arquitecturas de los pactos del 78, al parecer de algunos efímeras, usaron el borrón y cuenta nueva como fórmula magistral de reseteo. Unos y otros tenían Paracuellos que guardar en el armario. Lo importante era el futuro por construir, no el pasado destruido. Pero nada de aquello sirve ya. Hay quien sigue empeñado en que la historia pasó un capítulo que no debía haber pasado. Urge volver al 75 y remozar los pilares de 30 años de convivencia porque están aquejados de aluminosis.
Bien, pues si toca revisar el cotarro, revisemos. Puede que los republicanos de "toda la vida", esos a los que hoy se les inflama la entrepierna con la señera o la ikurriña y presumen de ser los únicos que combatieron a Franco, descubran que fueron ellos los mayores responsables de que la República cayera hecha añicos. Pues en realidad, querían a la República -por cierto, República Española- de la misma forma interesada que quieren hoy la democracia: para hacer su agosto y sacar prebendas independentistas. El mejor ejemplo, el "camarada" Companys.










