Los poderes públicos administran el dinero de los ciudadanos y se supone que, con criterios de rigor y austeridad, lo emplean en mejorar nuestra vida colectiva. Salvo en el caso de las administraciones controladas por los nacionalistas. ¿Dónde va a parar el dinero en sus manos?
Cataluña es una de las autonomías españolas en las que se pagan más impuestos. En Cataluña los ciudadanos tienen que cargar con un impuesto adicional al comprar gasolina. El Gobierno de la Generalidad catalana ha subido 18 de las tasas por prestación de servicios que controla (la extinción de incendios, el agua, la tramitación de expedientes de expropiación forzosa, la autorización de emisión de gases efecto invernadero., etc.).
El IBI de los barceloneses está entre los más altos de España. Es, por ejemplo, un 38% superior al de los madrileños. Los barceloneses son también los que más pagan en España a la hora de liquidar el impuesto de circulación. El precio del agua en Cataluña está entre los cinco más caros del país. Las deducciones de la Generalidad catalana por familia están por debajo de las que practican el resto de autonomías. Comparada con la Comunidad de Madrid, una familia catalana paga después de las deducciones autonómicas un 17% más de impuestos en el IRPF.
En suma, la administración autonómica catalana, en manos nacionalistas desde su creación (también ahora), necesita más dinero que las administraciones no nacionalistas. ¿Por qué?
Con cargo al presupuesto público catalán figuran, entre otras cosas, la Universidad Progresista de Verano; el Institut Internacional per la Pau; el doblaje de películas al catalán porque al parecer en castellano no las entiende nadie; la subvención a personas que escriben en catalán (este año han aumentado un 43%); el mayor número de estaciones de televisión dependientes de organismos públicos de toda España, incluida BTV, la cadena del Ayuntamiento de Barcelona, con pérdidas millonarias; las operaciones para digamos convencer a las autoridades deportivas internacionales de que Cataluña es un país independiente; el sostenimiento del periódico racista Avui; los 233.000 euros de la celebración del 11 septiembre; los 12.000 euros a la Asociación Catalana pro Senyera más Grande del Mundo; los 26.100 euros empleados en investigar si el escudo de la Generalidad se identifica más con Pujol que con Cataluña, etcétera, etcétera.
Solo en el ámbito de la política internacional, que no está transferida ni depende en modo alguno del Gobierno autonómico, la Generalidad catalana tiene, entre otros, organismos como la secretaría de Relacions Internacionals, encargada de la diplomacia internacional; la secretaría de Cooperació Exterior; el Centre d'Innovació i Desenvolupament Empresarial, que da cobertura institucional a las empresas en el extranjero; la Catalonia Investment Agency, con sedes en Tokio y Nueva York; el Institut Ramon Llull, que se ocupa de la difusión y promoción internacional del catalán; el Institut Europeu de la Mediterrània o el Patronat Català pro Europa, encargado de las relaciones con la UE y Europa. A veces cuesta recordar que estamos hablando de una administración regional.
El tripartito acaba de aprobar la creación de una nueva dirección general que lleva por título Projecció Exterior de l'Esport i Transversalitat. Será la encargada de promocionar a los deportistas catalanes por el mundo y de conseguir las consabidas selecciones nacionales catalanas ante las distintas federaciones internacionales. O sea, tiene como misión gastar más dinero. La contabilidad etnicista da para todo. Y por si no bastara esta somera enumeración de organismos de apabullante utilidad pública general sufragados, por supuesto, con su dinero y el mio, nos enteramos de que en la Consejería de Presidencia hay un departamento de historia. ¡Vaya! ¿No es suficiente con la universidad? Pues no. Además hay un centro de historia contemporánea. Y más cosas, que el duplicado, o triplicado, o cuadruplicado de organismos públicos es tarea habitual del despilfarro etnicista:
"El historiador Enric Pujol Casademont coordinará el área de Història i Pensament Contemporani de la Conselleria de Presidència. La nueva unidad está adscrita a la secretaria de Coordinació Interdepartamental, cuyo titular es Apel·les Carod-Rovira, y se encargará de coordinar el Centre d´Història Contemporània, la Oficina d´Atenció als expresos, desapareguts i fosses comunes y el Centre d´Estudis de Temes Contemporanis. Pujol dirigía la Casa de la Generalitat en Perpiñán." (Enric Pujol coordinará Història en Presidència)
No resulta extraño que Cataluña acumule una cuarta parte de toda la deuda pública española y sea la autonomía con mayores números rojos de España. No es casualidad tampoco que, en consecuencia, sea la que encabece el asalto general al cajón de los dineros, operación también conocida como "nuevo estatuto de autonomía".
La muy padana reclamación de las balanzas fiscales regionales oculta en qué se gasta el dinero de los ciudadanos. Y oculta también realidades como esta: "Los catalanes reciben en prestaciones sociales del Estado, por habitante y mes, un 13% más que la media nacional y un 20% más que los madrileños."
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