¿A quién conviene la demonización del PP?
Pactar con el nacionalismo cueste lo que cueste y acabar con la derecha. Las líneas politicas maestras del socialismo nacionalista son sencillas y contundentes. Pero no parece que le beneficien.
Los nacionalistas vascos estigmatizan cada mañana al PP desde el periódico del PNV y desde el Parlamento regional y han sabido construir durante estos 25 años una sociedad que margina y condena a la derecha. Una tarea que tiene un gran mérito si tenemos en cuenta que ellos son la representación del derechismo más conservador, un arcaico partido decimonónico, carlista, meapilas y corporativo, que a lo largo de su historia siempre optó por las posiciones más reaccionarias, incluida la traición a la república y la colaboración con el ejército golpista de Franco y con las fuerzas de Mussolini.
En cuanto al nacionalismo catalán, sus representantes obligaron al socialista nacionalista Pasqual Maragall a firmar una vergonzosa cláusula del pacto del Tinell en la que se excluía de manera oficial al PP de la vida política catalana. La firma de Maragall aparece bajo texto de tan dudoso carácter democrático.
Los socialistas caen en la trampa una y otra vez. Sucedió en varias ocasiones a lo largo del siglo pasado y siguen haciéndolo todavía hoy sin pararse a pensar en los auténticos beneficiarios de cualquier pacto con el nacionalismo.
Cada vez que los socialistas se han acercado a los nacionalistas, los únicos que se han beneficiado de la operación han sido los segundos. Todas las veces en el siglo pasado. También ahora.
El interés a corto plazo vence siempre en el PSOE a la hora de valorar los riesgos y las ventajas de una alianza con el nacionalismo. No se toma en consideración más que el sacrosanto interés partidario y jamás el interés general.
Los socialistas que andan de la mano de los nacionalistas tratan de vender a la ciudadanía que semejantes pactos son buenos para el conjunto de España, que “vertebran”, que integran a los nacionalistas en un proyecto nacional, etc., etc. Sin embargo nunca, en ningún caso, ha sido así. Y el PSOE lo sabe.
¿Entonces? ¿La patria de un socialista es su partido, como sostiene César Alonso de los Ríos? ¿No hay más interés general que el interés del partido?
Uno de los promotores del nuevo partido no nacionalista, Xavier Pericay, reflexiona acerca de la estigmatización del PP:
"«Un partido que defiende la Constitución no puede ser de extrema derecha». Lo dijo el pasado martes Enrique Múgica, el Defensor del Pueblo, y lo dijo aludiendo al Partido Popular. Se trata, por supuesto, de una perogrullada. De una enorme perogrullada. En efecto, ¿cómo va a ser preconstitucional un partido que defiende a capa y espada la Constitución?
"Pero el hecho de que el Defensor del Pueblo -un viejo militante del Partido Socialista Obrero Español designado en primera instancia para el cargo por un gobierno popular y ratificado luego por uno socialista- deba salir a la palestra para recordar semejante obviedad indica, sin duda alguna, que hay algo que no funciona en la política de este país.
"¿Se imaginan ustedes qué ocurriría en Francia, pongamos por caso, si una corriente de opinión pretendiera arrastrar hasta el borde mismo del tablero, allí donde la política pierde su nombre, a un partido que contase con el apoyo de un cuarenta por ciento del cuerpo electoral? ¿Verdad que no? ¿Verdad que no alcanzan ni a imaginárselo? Pues eso es lo que está ocurriendo en estos momentos en España. Con el agravante de que al poso democrático español le falta todavía mucho para llegar a la altura del francés.
"No se me escapa, claro, que todo esto no son sino las (malas) artes de la política. Aquello tan manido de que viene el coco. La famosa derechona. Pero ahí está lo grave, precisamente. Dentro de ocho días van a cumplirse treinta años de la muerte del dictador.
"Y, a lo que parece, para algunos no ha pasado el tiempo. Cuando se trata de descalificar al adversario, siguen valiendo los mismos recursos. Como si España todavía estuviera dividida en franquistas y antifranquistas. O en fascistas y antifascistas. O en blancos y rojos.
"Y lo sorprendente es que esta división no sea invocada más que por una parte del arco político, por la que se reclama heredera de quienes perdieron la guerra civil. Y que la otra, a la que se atribuye la herencia de la dictadura, ni siquiera esté dispuesta a entrar al trapo y se conforme con arrimarse a la Constitución. Pero así es.
"Aunque ese arrinconamiento del Partido Popular no toma sólo formas guerracivilistas. El nacionalismo catalán supuestamente moderado -tal vez porque, al contrario del supuestamente radical, no puede sentirse heredero de quienes perdieron la guerra- prefiere recurrir al futuro.
"Y el futuro, aquí, son las amenazas. El domingo Artur Mas hacía balance del debate en las Cortes sobre el proyecto de reforma del Estatuto catalán y, entre otras muchas cosas, acusaba al PP de «utilizar miserablemente Cataluña para sus intereses electorales».
"Y, ya puestos en este terreno, adelantaba que Convergencia i Unió jamás pactaría con el PP para alcanzar la Presidencia de la Generalitat, con lo que añadía su firma y la de su coalición a la cláusula discriminatoria del Pacto del Tinell -un caso ejemplar de discriminación negativa, por cierto, en la medida en que supone un compromiso cuatripartito de no pactar con los populares-.
"Pero su amenaza iba más allá. Evidenciando hasta qué punto es capaz de utilizar miserablemente Cataluña para sus intereses electorales, Mas también afirmaba que si el PP sigue por este camino -y este camino es el rechazo integral al proyecto de reforma del Estatuto- «no podrá contar con CiU durante toda una generación». Para que luego vayan diciendo que CiU no tiene sentido de Estado.
"Así pues, ya removiendo el pasado, ya agitando el futuro, la izquierda y el nacionalismo parecen empeñados en dejar al PP fuera del juego político. Cuando menos en lo esencial, es decir, en lo concerniente al debate estatutario y sobre el modelo de Estado.
"Y, para que nada falte en el reparto, ya ha aparecido incluso una tercera vía opinativa: la de quienes critican el nacionalismo catalán, pero también el español, encarnado, según sostienen, por el propio PP. Son los equidistantes, los del ni con unos -socialistas y nacionalistas- ni con otros -populares- tienen mis males remedio. El problema es que, así como estos otros están con la Constitución, aquellos unos, en el mejor de los casos, juguetean con ella, sin saber muy bien qué hacer con el muñeco. Y, en el peor, tienen más que decidido su destino." Xavier Pericay, El estigma del PP.














PURA DEMAGOGIA
¿Qué fácil es olvidar, verdad?¿Demonización? ¿No recordais ya el Aznarato? En su segunda legislatura, el PP, tras obtener la mayoría absoluta y no necesitar pactos con los nacionalistas, comenzó a llevar a cabo una estrategia de demonización de los nacionalismos. Como respuesta, ahora son ellos los que tienen que tomar su propia medicina. Sólo están pagando sus excesos del pasado reciente. No os hagais las víctimas haciendo demagogia.
Publicado por: eZeKiEl | jueves 17 de noviembre de 2005 a las 0:28
Spain is different.
Ahora están liados con las financiaciones. Con lo fácil que sería tener un registro independiente, en Suiza quizás, de los documentos públicos y que pudiéramos verlos por Internet.
Ya no haría falta que nos lo contaran a su manera.
Zapateró dijo ante la radio o la televisión algo del estilo de "soy más rojo que..., madre mía si soy rojo"
Luego en la oposición está el PP que dice que es de "centro"; y digo yo que la mitad son del centro, pero del del Opus Dei.
Es que las ideologías políticas españolas están fosilizadas.
Ya no sé qué creerme además que las sentencias judiciales y no todas. Me inclino por el PP en estos momentos porque parece que no van de bandoleros como el PSOE, pero vete a saber lo que no sabemos.
Hasta Gallardón ha reconocido que un gran error del PP fue no ser sensibles a las opiniones de la sociedad en muchas casos. Para mí ese fue su error, junto a la chapuza de la guerra, como habré dicho en miles de ocasiones aquí y allá.
El caso.
Con estas alianzas, extremismo socialista, la casa por la ventana, la falta de negociación en la UE. Miedo me dan los años que nos vienen encima.
Yo no sé qué hace falta para que en este país salgamos de la caverna de los diplodocus.
Qué más dará que unos sean más beatos y otros más ateos. El caso es que ya que nos obligan a cumplir sus leyes de forma dictatorial mientras pueden (y si no o a la cárcel o nos embargan), ya que han convertido en sociedad anónima el feudalismo y hablan de democranosequé, que suena muy bien, pero al fin y al cabo, o das el diezmo o te lo quitan. Ya que nos venden el kit con curso de derechos-que-tenemos incluído de regalo. Ya que nos dan la gran oportunidad de trabajar en una empresa a la que le sacan hasta la sangre a cambio de una hipoteca y un vehículo. Ya que opinan que el fraude feudal, digo, fiscal, es casi peor que el asesinato. Con todas esas grandes aportaciones que nos hacen (porque las carreteras las pagamos y construimos nosotros); a ver si tienen la vergüenza de no ir de salvadores del mundo.
Porque para poner orden, con un programa de contabilidad, y con algo de análisis fundamental, casi que se tiene la mitad del camino.
Menos tonterías de izquierdas y derechas y otras ideologías asépticas y más calidad de vida para todos.
Salu2
Publicado por: El navegante | jueves 17 de noviembre de 2005 a las 1:42