La persecución lingüística
Tras mucho tiempo soportando la presión nacionalista y la persecución lingüística en Cataluña, se agradece que los hechos empiecen a denunciarse en los medios de comunicación de papel.
Durante años la denuncia de las oficinas de control lingüístico de la población ha sido cosa de algunas meritorias plataformas ciudadanas y de internet. En los periódicos españoles ni siquiera ha aparecido jamás el nombre de estos organismos, aunque sea para defenderlos. El mutismo ha sido total. Totalmente sospechoso. En cuanto a los medios catalanes, para qué vamos a mencionarlos.
Desde hace unos días el periódico El Mundo ha empezado a informar acerca del funcionamiento de las oficinas de control lingüístico de la población, cuyas bases sentó Pujol durante su eterno mandato y reforzó el tripartito. El Mundo habla de “caza de brujas" y de “persecución”:
“El Defensor del Pueblo debería actuar y el PP tiene que amparar a los ciudadanos que estén dispuestos a presentar denuncias contra esta «caza de brujas».Hasta llegar, si es necesario, ante el Constitucional.” (Combatir la «caza de brujas» contra los comercios catalanes €)
Muchas gracias. Nunca es tarde si la dicha es buena. Pero convendría recordar algunos hechos:
- La persecución lingüística (como la ideológica y la presión social) de estos y otros organismos existían ya en tiempos de Pujol. La existencia de estas políticas de signo fascista se aplica en Cataluña desde hace décadas. También en el País Vasco. Y en algunos terrenos, como la educación, aparecen también en la Comunidad Valenciana y en Galicia..
- El comportamiento del Partido Popular en este terreno es impresentable. Y en algunos momentos, también colaboracionista. Hace la vista gorda en Cataluña, cuando no participa en la expansión general de la burbuja catalanista. Y gobierna desde hace muchos años en Galicia y la Comunidad Valenciana. En lo que concierne a la histeria etnicista, la única autonomía con pulsión identitaria donde el PP se comporta de una manera coherente es el País Vasco.
- La defensa de los castellanohablantes ha corrido a cargo siempre de las asociaciones ciudadanas. El Estado ha brillado en todos los casos por su ausencia. Los ciudadanos, a través de diversas asociaciones, han acudido a la Justicia en repetidas ocasiones. Pero la larga mano del gobierno de turno (sobre todo en la época de González) casi siempre se ha adelantado. ¿O es que alguien cree todavía que la Justicia en España es un poder independiente?
Se agradece que El Mundo empiece a informar de lo que de verdad está sucediendo en Cataluña. Pero no han hecho más que empezar. Ojalá no se queden a medio camino. Y sean imitados por otros.
Las novedades informativas que, en este terreno, ofrece El Mundo son jugosas. Por ejemplo, la enseñanza de idiomas a los presos de las cárceles catalanas:
"La Generalitat, a través de la Secretaría de Inmigración dependiente del Departament de Benestar i Família, ha puesto en marcha una serie de programas para facilitar el conocimiento del catalán entre los extranjeros que se instalan en Cataluña. Sin embargo, el Gobierno catalán no tiene previsto que los inmigrantes aprendan castellano. El único programa en el que se prevé la enseñanza de este idioma a ciudadanos del exterior está orientado a las cárceles y dirigido «a la población de los centros penitenciarios»." (Castellano para presos €)
Bueno, al fin y al cabo no es más que una aplicación práctica de la expresión "el castellano, idioma de taxistas". Una prueba más de que el nacionalismo es el reducto del búnker.
En cuanto al final de esta lamentable historia, podremos darla por terminada el día que la Generalidad catalana conceda la desprestigiada y etnicista cruz de San Jorge a entidades como la Asociación por la Tolerancia. Y en el acto de entrega pida públicamente perdón por su politica étnico-lingüística.
Para conocer más sobre la limpieza étnico-lingüística de las oficinas de control de la población:















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