Como los mafiosos de Coppola-Puzzo, los políticos catalanes se pasan el día pidiendo respeto a los demás. Mientras les insultan, les agraden e incluso les niegan su propia existencia colectiva.
La última es de Maragall en el Senado. El presidente autonómico catalán reclamó a los presidentes regionales "respeto para Cataluña y sus instituciones". Pero en los últimos años han sido innumerables los líderes nacionalistas y socialistas nacionalistas que han reclamado respeto “para Cataluña”, aunque en realidad quieren decir respeto para sí mismos (ya se sabe que el nacionalismo necesita apropiarse del todo aunque solo sea una parte).
Desde Rodríguez Zapatero, embajador en Madrid de los varios nacionalismos españoles, hasta el último culiparlante de las Cortes, pasando por carodes, ibarretxes y mases, todos piden respeto. Sucede sin embargo que quienes exigen tanta consideración para sus pestilentes ideas y propuestas políticas son los mismos que niegan que España sea una nación, o que quienes les criticamos (¡qué falta de respeto!) lo ignoremos todo sobre su estatuto, como si solo ellos supieran leer.
Se nos pide respeto, de modo que no podemos criticar el hecho de que la financiación ilegal del PSC siga vivita y coleando, como en los mejores tiempos de FILESA. Se nos pide respeto pero hemos de aguantar que de los PGE salgan cada ejercicio más partidas destinadas a financiar las oficinas de control lingüístico de la población. Se nos pide respeto para que el Carmelo siga siendo un tema tabú en Cataluña y para que sigamos ignorando que el 3% se ha quedado pequeño.
Se nos pide respeto pero se nos amenaza con guerras civiles si no callamos. Se nos pide respeto y diálogo, pero hemos de decir amén porque si no, se van a enfadar y entonces, como dijeron Mas y Carod, “no sabemos lo que vamos a tener que hacer la próxima vez”.
El matonismo chulesco y, desde que está Zapatero en Moncloa, cada vez más pendenciero de los nacionalistas, que dicen hablar en nombre de “naciones”, nos pide respeto. Hemos de respetar sus estupideces legislativas, amparadas por un extraviado presidente del Gobierno que, no contento con volver a la guerra del 36, quiere vencer en una cuarta guerra carlista.
Estos son los que piden respeto:
- “Hoy existe un nacionalismo centralista furioso, el madrileñismo. Un discurso agresivo y claro: España es Madrid. Ese nacionalismo defiende intereses de burócratas, buscavidas, políticos, intelectuales y funcionarios llegados de otras ciudades, los de directivos de empresas privatizadas por el PP. Éstos quieren romper España, que es un dominio de Madrid." Suso de Toro.
- “Hoy es el día de los fachas. La Hispanidad, es decir, la carcunda más ultra.” Isabel-Clara Simó.
- “En Barcelona el castellano parece un idioma de taxistas. Hay algunos europeos que asisten a cursos de español, pero quizá es porque tienen una segunda residencia en la Costa Brava y creen que así podrán hbalar con las mujeres de la limpieza o con los tenderos que todavía no saben alemán." Joan Esteve.
- “Su gran problema no es decir qué somos nosotros sino qué son ellos. Cuando nosotros decimos que somos una nación, y los vascos y los gallegos también lo dicen, se les plantea la cuestión de qué y quiénes son ellos.” J.L. Carod-Rovira (Deia, 17.10.05)
- “Esto es España; una unidad mística fraguada sobre el linchamiento y el genocidio. Queréis que los catalanes se suiciden en grupo o abracen la fe española. Perfecto. Pero yo os pido coherencia. Haberlo dicho durante la Segunda República y haberos expuesto que gente como yo os metiéramos el tiro de gracia.” Oriol Malló.
- "Español, yo sólo lo hablo con la chacha y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel hablar un idioma que hace este ruido tan espantoso al pronunciar la jota." Salvador Sostres.
- “La extrema derecha del PSOE, que haberla hayla y no se reduce a los que compartieron mesa y cama con el PP en Basta Ya, el Foro de Ermua, la Fundación para la Libertad... y otros incestuosos chiringuitos, sino que está muy bien representada institucionalmente e incluso ministerialmente.” Gara.
- “La aspiración olímpica de Madrid 2012 tiene como único motor la envidia de Barcelona.” Ignasi Riera (Avui, 7.7.05)
- “No sabemos hacia dónde va España. Pero seguro que de camino nos encontraremos a Groucho Marx." Carles Torras.
- “Es obvio que tratar con pinzas, con excesivas sonrisas, a los inmigrados, tanto españoles como comunitarios como extracomunitarios, es una forma más sutil de discriminación, pero es discriminación.” Isabel-Clara Simó.
- “Catalunya como nación y sus ciudadanos y ciudadanas hemos de obtener victorias constantes en bienestar y progreso. Una tras otra. Hacer que este progreso y bienestar se extiendan a todos los pueblos, las ciudades y los barrios del país es nuestra nueva frontera. Necesitamos una afirmación colectiva como país y la tendremos.” (Pasqual Maragall, discurso del 11.9.05)
- “Este tipo de acontecimientos que celebran algunas personas -normalmente del sur peninsular- en nuestro país. Quizás convendría que pongan más interés en hablar catalán y en querer esta tierra que en aprender a bailar flamenco.” J. Enric Vilella i Giner.
- “El Estado español se ha dedicado sistemáticamente a perseguir las lenguas y a mantener tanto como ha podido el genocidio lingüístico.” Marta Rovira i Martínez, socióloga (Avui, 22.5.05)
- "No existe parangón alguno entre Catalunya y la Comunidad de Madrid.” Joan Ridao, portavoz de ERC.
- “Queremos un Estatuto para vivir mejor y en Madrid tenemos que hacer sentir nuestra voz unitaria por los derechos sociales y nacionales de Catalunya.” (J. L. Carod-Rovira. 30.9.05)
- “El Estatuto es quizás el punto final por algunos, por nosotros es un paso más hacia un objetivo legítimo, hacia el Estado, el nuestro.” (J. L. Carod-Rovira. 30.9.05)
- “Cataluña ha agotado su margen de generosidad con las Españas.” (Pasqual Maragall en el Parlamento autonómico catalán, 30.9.05)
¿Respeto? ¡Basta ya!










