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martes 13 de diciembre de 2005

España como territorio colonial

Borrachos de etnicismo, quienes ven el mundo a través del ombligo y no por medio de los ojos y el entendimiento anuncian a los cuatro vientos que ha llegado la hora de la anexión territorial y de la objeción patriótico deportiva.


La Comunidad Valenciana, Baleares, Aragón, Navarra, La Rioja y Cantabria eran hasta ahora los territorios oficialmente anexionables. Y tras el consiguiente aquelarre identitario, ceremonia hoy conocida como “reforma estatutaria”, los nacionalistas gallegos acaban de ampliar la lista de los sudetes hispánicos a Asturias y Castilla y León.


Media España se convierte así en el territorio exclusivo de tres regiones gobernadas por historicistas perturbados y su correspondiente corte de cómplices oportunistas.


Nada nuevo bajo el sol. El imperialismo de tres al cuarto de nuestros nacionalistas tiene ya 100 años. Los padres fundadores de las tres jaurías étnicas (Cataluña, Galicia y el País Vasco) ya dejaron bien sentado en sus libros sagrados que no era posible construir sus supuestas naciones sin apropiarse previamente de cuanto pudieran.


Y en ello están. Reclamaciones de balanzas fiscales, operaciones encubiertas de los gobiernos autonómicos para controlar los sectores estratégicos de la economía nacional y también anexionismo territorial. Son los tres pilares sobre los que quieren asentarse las “naciones sin estado”. Ya se sabe, levantar un país es caro. Y si los españoles, holandeses o ingleses de épocas pretéritas se valieron de sus colonias, los nacionalistas gallegos, vascos y catalanes quieren hacer otro tanto con España.


Los gallegos han establecido ya su “franja de poniente”, que por mor de los caprichos geográficos les queda a levante. Los catalanes redondean la suya con la renovada monserga de las selecciones nacionales. Y los vascos siguen haciendo encuestas para ver si de una puñetera vez el resultado coincide con sus planes de... ¿futuro?


Y el PSOE, con los números rojos del millón y medio de votos que le acaban de descontar desde la plaza de San Jaime, se esconde en la retórica y el gesto esperando que escampe.


Pues va a ser que no.

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Comentarios


Por tanto desconcierto observable en sus filas, con este escrito vamos a guiar a los nacionalistas y a sus consentidores en la Moncloa, por el duro camino a cuyo término esperan eternizar la pisada de moqueta de la buena, pero que se les ha convertido en un Gólgota cualquiera.

Ese impagable Huguet ha dicho lo que todos piensan pero por lo de la ocultación, no se puede decir: que el boicot bueno bueno, el “nacional”, el patriótico, el de los “catalanes”, es el que hacen “ellos” contra los productos españoles y contra los derechos ciudadanos. Los demás, no hacen boicots sanos, son “delitos”, ni tienen derechos porque lo dicen “ellos”, añadiendo subrepticiamente que los españoles somos nazis. ¡Delirium tremens!
No es de extrañar que los de Ciu y otros se le tiren al cuello, tratando de apaciguar lo que ya es imparable: la rebelión española contra el engendro estatutario.

Los de la patronal, que han debido recibir cartas al juez por parte de algunos empresarios o testamentos antes del suicidio, dicen ahora que si pero no, que ellos no han sido, sino los políticos y piden calma, sosiego, sentido común, etc. pero la pasta que están perdiendo y la que ven que van a perder, eso no lo dicen. No importa, ya la dirán.

Ciu ha roto el acuerdo “nacional” que exigía no rajarse en las conversaciones con el gobierno y ha dicho que se van a plantear una retirada del Estatuto. Sabemos que del dicho al hecho hay…, pero ya es bueno que cometan traiciones y que todo el mundo vea que lo único que les importa en todo este asunto es mandar y robar. Aunque parece que ya hay pocos ciegos en España ante el atraco. (El PP catalán, que se deje aconsejar por Vidal Quadras)

Ante tanto escándalo, comunicamos constructivamente a estos señores :

1.-Reclamen a las Cortes el Estatuto que han enviado suspendiendo la tramitación.
2.- Dimisión inmediata del bocazas de Huguet.
3.- Cierren inmediatamente las oficinas de delación lingüística en toda Cataluña.
4.- Convoquen inmediatamente a los especialistas en educación infantil para arreglar el crimen a los niños en la escuela.
5.- Dimitan todos y convoquen elecciones al Parlament.

Tarde o temprano, esto es lo que tendrán que hacer, la moqueta ya la tienen prestada. Y cuanto más tarden, más garantía de cárcel.

Fdo. "La colonia española".


Pluralidad en España es pluralidad de castas: castas por aquí, castas por allí, cada una en su feudo, haciendo lo que quieren y sin que nadie les diga nada. Y todas gritan: ¡Viva la pluralidad!. En la sociedad moderna hay cosas que no pueden ser plurales sino únicas, por ejemplo: las carreteras no pueden ser plurales, pueden ser muchas y de diferentes categorías según el servicio que prestan, pero no pueden ser “distintas”, “patrimonios culturales locales” o diseñadas conforme la tradición del terruño. Otro tanto ocurre con la fiscalidad nacional, no puede ser a la carta de cada casta local, o con la sanidad, que pretende servir médicamente a todos los ciudadanos, o con la educación, que no puede impartir conocimientos generales a tenor del criterio del grupo jerifalte regional. (La T.V. la damos por perdida, ese EL CASO en colores “enseñando” a la población los más variados “entretenimientos”).
Podríamos multiplicar los ejemplos, pero estas muestras bastan para comprender que las estructuras generales de un país, no pueden someter los criterios de su funcionamiento a los acuerdos regionales inducidos por intereses locales y diseñarse con principios impuestos por partes "coordinadas". Necesariamente deben concebirse desde el todo, para el todo y con el todo.
Y no es sólo una cuestión principalmente practica, es también política. Por eso está en la Constitución y para eso existe la democracia y sus elecciones, para permitir el debate y la participación de la nación. Pero cuando en nombre de la Constitución, los grupos políticos mayoritarios se pelean, es que alguien miente. Cuando un Parlamento regional comete abuso de confianza al aprovecharse de ella para abolirla, es que alguien engaña. Y cuando un gobierno no es capaz de cortar por lo sano, sino además alienta, comprende, permite, es que alguien traiciona, incumple su trabajo, usurpa las funciones, anuncia una crisis social y amenaza con arruinarnos.
Y el mayor responsable de esta situación es el PSOE, esa empresa encargada por la historia de llevarnos al matadero si nos dejáramos. O mejor dicho, es la dirección de esa empresa, porque los militantes de base aunque pocos, deben de estar pensando en todo esto. Y no digamos los votantes, que posiblemente actúen con mayor o menor éxito en la oposición de su política, -o la ausencia de-.

Lo que se ha venido analizando en esta página durante el año que concluye, constituye un marco teórico para aclararnos e insertar en él los acontecimientos diarios. Y estos hechos no hacen más que confirmar cada día la justeza de ese marco, la viabilidad de la tesis, el acierto de la teoría. En España mandan las castas autonómicas, unas más y otras menos. El Estado no pinta nada, se encarga de fortalecer a esas castas delegando en ellas las tareas fundamentales. Esta dinámica está en conflicto permanente y creciente con la mayoría de una sociedad que no puede funcionar, y menos prosperar, sobre la base de los criterios egoístas de esas castas. Este conflicto se agravará aún más porque las fuerzas que luchan todavía no han expresado con suficiencia ni claridad su potencial. Estamos en ello, veremos como se incrementan los problemas sociales en España y tenemos que hacer lo posible por evitarlos construyendo nuevos partidos políticos nacionales.

Me apunto a la creación de nuevos partidos nacionales. Los que tenemos no sirven.

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