La campaña empezó desde el momento mismo en que se empezó a hablar de Ciudadanos de Cataluña, el nuevo partido no nacionalista.
Es una campaña simple, mendaz y tristemente patética: consiste en mentir e insultar sin intentar el menor atisbo argumental. Refleja por tanto, como de costumbre, todas las miserias y la pobreza del discurso étnico de los nacionalismos.
Aquí ya hemos dado cuenta de los diversos episodios de esta campaña. Desde la víspera del acto del pasado sábado se ha iniciado el último de ellos. La opinión étnica publicada se divide de manera no proporcional entre quienes perseveran en el insulto personal y los que empiezan a apuntar los primeros síntomas de pánico electoral y demandan una urgente convocatoria a las urnas ante el temor de que CdC cuaje y quede en evidencia la falacia nacionalista también en el terreno del voto.
“Elecciones ya”, reclama tratando de disimular el temblor en las piernas uno de esos politólogos de feria que el nacionalismo catalán tiene alquilados en Avui, el panfleto racista de La Vanguardia, la Generalidad catalana y el señor Lara (Antena 3, La Razón, ADN, Onda Cero, Planeta).
En cuanto a los clásicos, a los del insulto personal a la vuelta de la esquina, emboscados en la oscuridad del progresismo étnico, el surtido es variado:
- “La plataforma españolista y gran impulsora de la catalanofobia. La aventurita de los intelectuales, así se autodenominan ellos mismos.” (Els pijos “intel.lectuals” espanyolistes aniran a les urnes)
- “¿Te has fijado, apreciado Albert [Boadella], que como babuino cada vez husmeas con la nariz más a la derecha? Ahora dicen que estrenas nueva función, con una troupe que te permitirá protestar en sesión continua sobre las calamidades catalanas. Enhorabuena. Armaréis una buena comedia, tú y todos los Ciudadanos, los que os bautizáis así, en mayúsculas, aquellos que no habéis subido nunca al metro, o sea tres y contentos de haberos conocido. Nada, hombre, que te quieras mucho a tú mismo, bonito.
“Ahora la única obra que impulsas es La torna del autoodio, la de los tanques en la calle para poner orden a tu país díscolo. Y barres los teatros, vaciándolos mejor que nadie. Pero escucha, reicito, ubucito mío, ¿todavía no te has enterado de que tu ogro predilecto se ha jubilado? ¿A qué juegas ahora? ¿No te convendría más pasar una buena temporada en la intimidad, evacuando miserias? Dejarías un legado incalculable si encarnaras el papel del personaje más escandaloso de nuestro pesebre, hoy en día tan represaliado. Además, podrías llorar de gusto. Ay sí, llora, llora... Haznos el favor, Boabdila; llora como un estreñido todo aquello que no supiste defender como un actor.”
Alfred Bosch, Plora com un restret Boabdil•la.
- “Tanta apelación a los ‘ciudadanos’ y a la ‘ciudadanía’ es retórica tramposa que no engaña a nadie. Ciudadanos de Catalunya es antinacionalista... catalana. Y nacionalista española. Podían haberse constituido en una pandilla de anarquistas bajo la bandera de la reivindicación individual y han acabado formando una cofradía que legitima todos los poderes del Estado -español, ni que decir tiene- con la excusa de la defensa de los derechos individuales. Buen camino hagan hacia la sociedad postnacionalista catalana y nacionalista española.” Desclot, Anti i no.
- “Nace el partido del autoodio, un partido de carácter españolista que solamente tiene implantación en Cataluña y esto no había pasado ni en los peores años del País Vasco.” Joan Puigcercós, «Partido del autoodio» (€).
- “Boadella y sus muchachos pretenden convencernos de que la lengua castellana tiene problemas en Cataluña. La Cataluña asfixiante y cruel que pinta la brocha españolista de Ciutadans de Catalunya nada tiene que ver con la realidad. No tengo espacio ni tiempo que desperdiciar, pero sería fácil desmontar el baratísimo andamiaje retórico del que echan mano los susodichos.
“Los Ciutadans han acumulado en sus textos y declaraciones una cantidad de surrealismo inaudito, si bien, hay que reconocerlo, también han sido capaces de regalarnos chispas de reveladora coherencia. Una de ellas, haber convertido al bufón Boadella en el estandarte de su operación. Otra, haberse mezclado sin reparo ni pudor con el españolismo más rancio, esencialista y salvaje, el mismo que provoca una despiadada tormenta anticatalana.La contribución de los Ciutadans no ha sido otra que legitimar desde Cataluña lo que otros, desde fuera y con los ojos inyectados en odio, propagan. A cambio, algunos ilustres boadellistas reciben su recompensa en forma de honores, compadreo y loas ditirámbicas.” Marçal sintes, La calle del expolio (€).
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