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jueves 30 de marzo de 2006

El rastro de la mentira

Las primeras conversaciones entre los socialistas y ETA-Batasuna, según El País, "datan del comienzo del año 2002".


Ya sabíamos que Rodríguez Zapatero, mientras ofrecía con una mano el Pacto antiterrorista, con la otra saludaba a los etarras incumpliendo alegremente un acuerdo sobre el que pretendió asentar su supuesta talla de hombre de Estado. Lo contó de manera bastante minuciosa Alberto Surio hace unos días. Hoy lo corrobora el medio con mayor información sobre la actividad gubernamental, El País:


"Sus primeras conversaciones con Eguiguren datan del comienzo del año 2002. Esas conversaciones -celebradas al comienzo en un caserío de Elgoibar y trasladadas con posterioridad a Azpeitia al percatarse de que eran vigilados por el CNI y la Ertzaintza- empiezan por constatar cómo la situación política en Euskadi es muy negativa y cómo, además, los principales perjudicados son el PSE y la propia Batasuna. ETA está en plena campaña de asesinatos y acoso contra los no nacionalistas y el Gobierno nacionalista de Ibarretxe mantiene una confrontación política con el Ejecutivo de José María Aznar sin salida y con tintes electoralistas." (Los compromisos de Otegi)

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Los socialistas rehúsan votar una propuesta que deja a Navarra fuera de la negociación
La aprobación de la exigencia de que la Comunidad Foral quede a salvo de las «ansias anexionistas» salió adelante sólo con los votos de UPN y CDN
PAMPLONA., El Partido Socialista de Navarra no participó ayer en una votación del Parlamento Foral en la que se aprobó la exigencia de que esta Comunidad «no pueda ser utilizada como moneda de cambio» en el proceso que se abre tras la declaración de alto el fuego permanente de ETA.

De esta forma, la Cámara navarra pretende blindarse de las ansias de anexión que sobre este territorio tienen tanto el Partido Nacionalista Vasco como ETA. Y los socialistas no votaron la propuesta que rechaza cualquier «negociación que implique precios políticos» porque, en opinión del secretario general del PSE, Carlos Chivite, «es inoportuna, una injerencia que más que ayudar puede entorpecer».

Un punto «indigno»

Además, los socialistas consideran que uno de los puntos aprobados es «indigno» porque niega el derecho de los ciudadanos «a pronunciarse sobre cualquier opción que se presente siempre que cumpla las reglas». No deja de ser significativo que esta posición de «brazos cruzados» de los socialista navarros se produzca en la víspera de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reciba en el Palacio de La Moncloa al lendakari Juan José Ibarretxe.

La declaración institucional que aprobó la Junta de Portavoces del Parlamento Foral afirma que «nunca permitirá que la voluntad de los navarros sea suplantada por ningún tipo de negociación que implique precios políticos» y exige que Navarra «no pueda ser utilizada como moneda de cambio». En repetidas ocasiones, el Ejecutivo navarro ha mostrado su preocupación por la posibilidad de que el precio para la paz sea poner sobre la mesa una hipotética integración de Navarra en la Comunidad vasca.

Ayer, los socialistas navarros prefirieron no asistir a la votación del texto presentado por UPN y su socio de Gobierno, CDN. La declaración salió adelante sólo con los votos de sus impulsores y en contra se pronunciaron IU, Aralar, EA y Mixto. El portavoz regionalista, Carlos García Adanero, lamentó que algunos puntos no fueran apoyados por todos los grupos y se preguntó con cuál de ellos no está de acuerdo el PSN-PSOE para no votarlo. «Nos ha llamado extraordinariamente la atención que el PSN no participara en la votación», explicó.

De acuerdo con el texto aprobado, el Parlamento de Navarra manifiesta su «esperanza» de que «lo que hoy es una tregua se convierta inmediatamente en una auténtica renuncia a todo tipo de violencia y extorsión». En cualquier caso, exige «la disolución de la organización terrorista y el abandono definitivo de las armas, cuestiones éstas tanto tiempo reclamadas por el conjunto de la sociedad». «Consideramos necesario -concluye la declaración- que el proyecto político e institucional de Navarra como Comunidad Foral diferenciada recogido en el Amejoramiento del Fuero esté plenamente garantizado por el Gobierno de Navarra, por lo que rechazamos que esté formado por fuerzas políticas que no asumen este proyecto y pretenden cambiarlo haciendo desaparecer la Comunidad Foral y la personalidad propia del pueblo navarro».

Según declaró ayer a ABC el secretario general del PSN, Carlos Chivite, la parte de la propuesta que afecta al proceso de paz «es inoportuna desde el compromiso compartido de que está pilotado por el presidente Rodríguez Zapatero». Por otro lado, considera que «esas injerencias, más que ayudar puede entorpecer, demorar o perjudicar». Pero lo que más ha indignado a los socialistas es el punto quinto, que califican de «indigno» al estimar que los dos grupos que sustentan al Gobierno niegan el «derecho a la democracia» y el derecho de los ciudadanos «a pronunciarse sobre cualquier opción que se presente, si cumple las reglas».

El caso de Zizur Mayor
En todo caso, ya ha habido recientemente otros síntomas de acercamiento «de facto» de los socialistas navarros a los postulados nacionalistas. En el municipio de Zizur Mayor, limítrofe con Pamplona y por tanto ciudad-dormitorio de la capital, se produjo la semana pasada un episodio que dejó en evidencia «un nuevo rumbo» socialista. Un concejal de Batzarre (grupo independentista) presentó una moción en la que pedía la excarcelación de todos los presos etarras («por higiene política», adujo) lo que desencadenó el rechazo de la iniciativa con los votos en contra de UPN y CDN, titulares del Gobierno municipal, y la abstención de Aralar, IU, PNV y el PSN. Para Chon Latienda, miembro de la Ejecutiva de UPN, «es increíble que la única opinión del PSN sobre una moción que demanda la excarcelación de todos los asesinos y sus cómplices sea la abstención».

También en Burlada
También estos días en el Ayuntamiento de Burlada se ha producido un episodio del mismo corte: UPN presentó una moción para pedir que no se negocie con ETA «hasta que la banda criminal no abandone la lucha armada» que fue rechazada con el voto en contra de los socialistas, que gobiernan en ese municipio. Alegaron que su rechazo se basaba en el preámbulo de la moción, en el que se hacía referencia a la manifestación convocada por la AVT y a que es inaceptable una paz «sin vencedores ni vencidos». El alcalde calificó ese preámbulo de «sarta de tonterías».

Todo este goteo de precedentes en pueblos de Navarra se ha visto además complementado por la actuación del delegado del Gobierno, Vicente Ripa, quien calificó los cócteles molotov arrojados contra el cuartel de la Guardia Civil de Sangüesa la pasada nochevieja como «acto de gamberrismo» que, según dijo, nada tenía que ver con la «kale borroka». Tuvo que desautorizarle el propio ministro del Interior, José Antonio Alonso.

04/04/2006 - BEGOÑA LÓPEZ/ ABC


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