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Preámbulo del estatuto: una lección de Historia... imaginaria

Entre la ingenuidad y la mentira descarada, el preámbulo del nuevo estatuto de Cataluña ha quedado muy lucido, que no lúcido. Toda una legislatura para semejante parto.


El texto del preámbulo del nuevo estatuto catalán está a la altura de su gestación. Al final se ha quedado en una mezcla de elementos dispares, a veces irracionales, a veces ridículos, que pierde de vista a partir de la primera línea que se trata de un texto legislativo de ámbito regional. Tal como ha quedado, el cacareado preámbulo contiene:


  • Las más absurdas falsedades, como sostener que "el pueblo de Catalunya ha mantenido a lo largo de los siglos una vocación constante de autogobierno". La demostración de ello residiría en la existencia de algunas instituciones bajomedievales exactamente iguales, calcadas, clónicas, idénticas a las instituciones de todas las demás regiones españolas y europeas.


  • Ramalazos étnico-fascistoides. Por ejemplo, la mención de "la libertad colectiva de Catalunya".


  • Las manipulaciones más patateras e infantiles, como deducir que la creación de la Generalidad en el siglo XIV supone la existencia secular de una voluntad de autogobierno; o sostener que las instituciones procedentes de la Edad Media garantizaron el “respeto de los derechos fundamentales y de las libertades públicas de la persona y de los pueblos”. En este sentido el cinismo de nacionalistas y socialistas alcanza su punto máximo cuando afirma que “Catalunya es una comunidad de personas libres para personas libres, donde cada uno puede vivir y expresar identidades diversas.”


  • Algunos conceptos de dudosa constitucionalidad (aunque vaya usted a saber teniendo en cuenta la actual composición del TC) basados en notorias falsedades: “El autogobierno de Catalunya se fundamenta en la Constitución, así como en los derechos históricos del pueblo catalán”.


  • La definición nacional a través de una sofisticada redacción que manipula la Constitución: “El Parlamento de Catalunya, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Catalunya, ha definido, de forma ampliamente mayoritaria a Catalunya como nación. La Constitución española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Catalunya como una nacionalidad.” Como es sabido, no es cierto que el Parlamento regional catalán haya recogido “la voluntad de la ciudadanía de Catalunya”. Se ha limitado a recoger la voluntad de los partidos que lo integran y en cuyos programas electorales no figuraba ni por el forro la elevación a categoría de ley de una definición nacional de Cataluña. Por otro lado la Constitución no reconoce en absoluto el carácter nacional de esta región.


  • Una buena ración extra del correspondiente buenismo universal propio del nacional progresismo más casposo (¿o solo es ingunuo?): “Catalunya afirma su compromiso con todos los pueblos para construir un orden mundial pacífico y justo”.


Este es el mendaz ratón que parieron los montes después de dos años:


"Catalunya se ha ido construyendo a lo largo del tiempo con las aportaciones de energías de muchas generaciones, de muchas tradiciones y culturas, que han encontrado en Catalunya una tierra de acogida.


"El pueblo de Catalunya ha mantenido a lo largo de los siglos una vocación constante de autogobierno, encarnada en instituciones propias como la Generalitat - que fue creada en 1359 en las Cortes de Cervera- y en un ordenamiento jurídico específico recogido, entre otras recopilaciones de normas, en las Constitucions i altres drets de Catalunya. Después de 1714, han sido varios los intentos de recuperación de las instituciones de autogobierno. En este itinerario histórico constituyen hitos destacados, entre otros, la Mancomunidad de 1914, el restablecimiento de la Generalitat con el Estatut de 1932, y el Estatut de 1979, nacido con la democracia, la Constitución y el Estado de las autonomías.


"La libertad colectiva de Catalunya encuentra en las instituciones de la Generalitat el nexo con una historia de afirmación y respeto de los derechos fundamentales y de las libertades públicas de la persona y de los pueblos; historia que los hombres y mujeres de Catalunya quieren proseguir con el fin de hacer posible la construcción de una sociedad democrática y avanzada, de bienestar y progreso, solidaria con el conjunto de España e incardinada en Europa.


“El pueblo catalán sigue proclamando hoy como valores superiores de su vida colectiva la libertad, la justicia y la igualdad, y manifiesta su voluntad de avanzar por una vía de progreso que asegure una calidad de vida digna para todos los que viven y trabajan en Catalunya.


“Los poderes públicos están al servicio del interés general y de los derechos de la ciudadanía, con respeto al principio de subsidiariedad.


“Es por todo ello que, siguiendo el espíritu del Preámbulo del Estatut de 1979, el presente Estatut asume que:


“Catalunya es un país rico en territorios y gentes, una diversidad que la define y la enriquece desde hace siglos y la fortalece para los tiempos venideros.


“- Catalunya es una comunidad de personas libres para personas libres, donde cada uno puede vivir y expresar identidades diversas, con un decidido compromiso comunitario basado en el respeto a la dignidad de todas y cada una de las personas.


“- La aportación de todos los ciudadanos y ciudadanas ha configurado una sociedad integradora, con el esfuerzo como valor y con capacidad innovadora y emprendedora, valores que siguen impulsando su progreso.


“- El autogobierno de Catalunya se fundamenta en la Constitución, así como en los derechos históricos del pueblo catalán que, en el marco de aquélla, dan origen en este Estatut al reconocimiento de una posición singular de la Generalitat. Catalunya quiere desarrollar su personalidad política en el marco de un Estado que reconoce y respeta la diversidad de identidades de los pueblos de España.


“- La tradición cívica y asociativa de Catalunya ha subrayado siempre la importancia de los derechos y de los deberes, del saber, de la formación, de la cohesión social y de la igualdad de derechos, hoy, en especial, de la igualdad entre mujeres y hombres.

“- Catalunya, a través del Estado, participa en la construcción del proyecto político de la Unión Europea, cuyos valores y objetivos comparte.


“- Catalunya afirma su compromiso con todos los pueblos para construir un orden mundial pacífico y justo.


“El Parlamento de Catalunya, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Catalunya, ha definido, de forma ampliamente mayoritaria a Catalunya como nación. La Constitución española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Catalunya como una nacionalidad.


“En ejercicio del derecho inalienable de Catalunya al autogobierno, los parlamentarios catalanes proponen, la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados acuerda, las Cortes Generales aprueban y el pueblo de Catalunya ratifica el presente Estatut."

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Comentarios

Todo viene de lo mismo. Las regiones tienen derechos históricos. Lo que supone una vacuidad: España viene de la reconquista que diversos grupos llevaron a cabo desde distintos puntos del pais, formándose diferentes entidades políticas, QUE FUERON CONFLUYENDO en un proceso continuo hacia la unidad peninsular, de la que, por razones complejas, quedó fuera Portugal.

El problema no es la historia, sino que se tome como excusa esta para proclamar "derechos" a recobrar una soberania "originaria". Remontarse a los carolingios, como hacia Pujol, no solo es absurdo, sino antihistórico: la Revolución Francesa los guillotinó hace siglos.

Los únicos derechos son los que ostentan los ciudadanos de una nación forjada a través de los siglos. Y no al revés.

ABC 4-02-06/ EDICIÓN IMPRESA - Política/ TEXTO: M. A. PRIETO / I. ANGUERA / Á. MARÍN FOTOS: YOLANDA CARDO , BARCELONA.

«Hemos visto cómo en Cataluña se inventó una nación»
ABC reúne en Barcelona a cuatro destacados miembros de la plataforma «Ciutadans de Catalunya», que hoy da el primer paso para la formación de un partido no nacionalista

Mediodía radiante en Barcelona. La Delegación de ABC recibe a «Ciutadans de Catalunya» que hoy se presenta como nuevo partido político. Francesc de Carreras, Albert Boadella, Félix Ovejero y Xavier Pericay, al frente del movimiento contra la exclusión nacionalista en un debate al que se unen los columnistas Ignacio Camacho y Valentí Puig.

Todo se inició en torno a una mesa en junio de 2004. Pasqual Maragall llevaba medio año al frente de la Generalitat y empezaba a cundir cierto desánimo entre quienes confiaban en que un Ejecutivo socialista corregiría los errores derivados de 23 largos años de pujolismo. Un grupo de 15 intelectuales de distinta sensibilidad política decidieron dar el salto al vacío en favor de una causa: la disidencia contra el nacionalismo oficial «que todo lo impregna».

Primero surgió la plataforma, el manifiesto y, al fin, la creación de un partido de centro-izquierda no nacionalista. «Ciutadans de Catalunya» abre hoy, en el teatro Tívoli de Barcelona —y con Albert Boadella como director de escena—, el proceso de constitución del nuevo partido. Ni Boadella, ni Carreras, ni Espada, ni Pericay, ni ninguno de los 15 impulsores de la idea estarán al frente del mismo. Permanecerán en un discreto segundo plano tutelando o velando, eso sí, a su criatura.

Con el PSC, «todo va a peor»
El catedrático de Derecho Constitucional, Francesc de Carreras, se sumerge en la conversación con una interesante confesión: «Yo mismo voté a Maragall». Por eso, nadie mejor que él para describir la decepción. «En este tiempo hemos visto que no hay nada que hacer con la clase política catalana que tenemos. Teníamos cierta esperanza de que el PSC cambiaría las cosas si llegaba al Govern», pero «todo va a peor». Boadella ahonda en las mismas reflexiones —«Nuestra última esperanza era que el tripartito anulara la deriva nacionalista»— y el profesor universitario Félix Ovejero resume lo que sienten los por ahora 800 afiliados a «Ciutadans»: «Aquí, el discrepante es un traidor, se le excluye automáticamente de la comunidad política y se convierte en un “outsider”, en un anticatalán». Puntualiza que el nuevo partido pretende llegar a una parte de la población inmigrante que no se siente ciudadana, a unos votantes del PSOE que no lo son del PSC. Más de 600.000 catalanes se quedan en casa en las autonómicas y, en cambio, acuden a votar en las generales. Y es a ellos a quienes quieren movilizar. Tanto da si forman parte de la bolsa natural de votos del PSC o de la franja liberal del PP.

El dramaturgo Albert Boadella parece algo asustado cuando Ignacio Camacho le pregunta por sus expectativas electorales. «Un empresario me decía el otro día que sacaremos 17 diputados y la idea me aterrorizó». Frente a expectativas tan optimistas, Camacho recuerda que en España «no hay constancia de ninguna experiencia de “outsiders” que haya cuajado en la política convencional». Los españoles, reflexiona, «se agrupan en torno a las siglas convencionales». «Pero Cataluña es especial —insiste De Carreras— porque hay muchos ciudadanos que no se sienten nacionalistas y están hartos».

Ovejero admite que «si fracasamos, esta batalla se habrá acabado por mucho tiempo». A preguntas de Ángel González Abad, De Carreras explica que el partido aún no tiene nombre ni candidato, pero parece que las cuentas no le van del todo mal. Han tenido numerosos contactos con empresarios y todo indica que se han mostrado receptivos. «Sí, ¿pero están dispuestos a darles dinero?», interroga Camacho. «Están dispuestos y nos lo han dado», responde De Carreras. Tan saneadas están sus finanzas que «de momento no hemos tenido que pedirle un crédito a la Caixa», destaca, jocoso, Boadella.

Valentí Puig quiere saber si han sufrido el acoso de determinados medios de comunicación y el escritor y periodista Pericay confiesa que «la prensa escrita catalana nos ha ninguneado desde el primer día». «Nos han vapuleado», matiza Boadella, quien ha notado en sus propias carnes —en forma de teatro medio lleno— la «omertá» imperante. «Lo malo —asume Pericay— es que estamos contra todo el mundo: contra Maragall, contra Pujol, contra el Ayuntamiento, contra las diputaciones...». Camacho resalta que «un partido es una plataforma de poder y alguien como Boadella se ha pasado la vida ejerciendo el antipoder». «Pues si esto me pilla con 40 años, me meto a fondo», aclara el actor.

«Lo peor del Estatuto, que exista»
Todos coinciden en que lo peor del Estatuto es su propia existencia, ya que no había «necesidad real» de una alternativa al de 1979. Pericay matiza que los políticos crearon artificialmente esa «necesidad», que ha desembocado en la «carrera de locos» por ver quién se hacía más nacionalista.

«Lo peor del Estatuto —subraya Boadella— no es que Cataluña sea reconocida como una nación..., o un imperio, lo malo es el ánimo con el que han redactado el texto, ya que pretenden establecer cada vez más distancia entre España y Cataluña», y sentenció: «Mi generación ha visto cómo en Cataluña se inventó una nación».

No obstante, todos coinciden en que España no se va a romper por culpa del Estatuto catalán, pero creen que el Estado de las Autonomías «funcionará muy mal» si se extrapola a otras comunidades porque «está pensado en clave nacionalista». «El pacto Zapatero-Mas ha intentado eliminar los artículos inconstitucionales, pero ahora queda un texto que no sirve para el resto de las comunidades», apunta De Carreras.

Camacho interpela sobre si la foto de la Moncloa con Mas ha contribuido a que Zapatero sea más popular en Cataluña que en España. «Un político que promete barra libre, que dice que está todo pagado, es muy normal que sea popular», dice un sarcástico Boadella. «El gran ganador de toda esta historia ha sido Mas», asegura Ovejero, que es replicado inmediatamente por De Carreras: «Ya veremos, porque los saltimbanquis siempre caen».

Todos muestran ciertas reticencias hacia el actual líder de CiU, pero coinciden en subrayar la figura política de Jordi Pujol, que para De Carreras era «un nacionalista radical, pero sensato» y para Boadella, «un bombero incendiario, porque primero encendía la polémica en Madrid y después la apagaba como si él no tuviera nada que ver».

Su sucesor al frente del gobierno catalán tampoco sale muy bien parado. «A Maragall nunca le hemos visto mandar en el tripartito y la imagen que ha dado ha sido de caos y de insensatez», aseguró Pericay. Valentí Puig coincide con la opinión de su colega y añade que «todos los que estamos aquí hemos oído decir a Maragall lo contrario de lo que ha hecho».

En cuanto a la campaña de recogida de firmas del PP, consideran que es «pura demagogia» porque la oposición política contra el Estatuto nunca tendría que haber salido de las Cortes. No obstante, reconocen que «con el PP tenemos más coincidencias porque ellos también son una formación política antisistema» en Cataluña.

Política lingüística
Valentí Puig apunta a la política lingüística aplicada por ERC como uno de los elementos que dan alas a la reacción en contra del monopolio nacionalista de la política catalana. Una reflexión que recoge Boadella: «Nosotros, que estamos en contra de una política de sentimientos, es posible que seamos aupados por un sentimiento de hastío» frente a esas imposiciones. Y ahí surgen las propuestas en política lingüística del futuro partido: filosofía bilingüista. Pericay sostiene que «haremos la misma política que aplicó Josep Tarradellas». En la enseñanza, un modelo «perfectamente bilingüe». «Eso es lo que aplicó Tarradellas de acuerdo con el entonces ministro Íñigo Cavero, y eso no creó la más mínima tensión», que aparece a partir de la llegada de Pujol.

Respecto a la situación actual, tanto De Carreras como Pericay coinciden en que Esquerra ha aprovechado una Ley de Política Lingüística aprobada por CiU y PSC «que ni siquiera era la que quería, y la ha desarrollado a niveles de máximos en todos los campos». Y dado que los republicanos han asumido todas las carteras claves para ejercer esa presión «la pinza es brutal». Ovejero, por su parte, advierte de que, desde el momento en el que Maragall se ve obligado a pactar con ERC para acceder a la presidencia de la Generalitat, «Esquerra lo tiene muy claro: la lengua crea la nación y la nación busca la institución política», por eso ERC acapara las carteras relacionadas con la defensa de la lengua.

La aplicación de esa política lingüística a ultranza empieza a mostrar sus repercusiones en la economía. «Cataluña es un mercado cautivo» y advierte que «una parte del empresariado catalán empieza a darse cuenta de esas consecuencias» explica Ovejero. «Los empresarios que apoyaron a Maragall han intentado llamar al orden» a los miembros del tripartito, apunta.

«Hacia la separación»
Albert Boadella vaticina que Cataluña esta inmersa en un «camino irreversible hacia la separación». Separatismo que el dramaturgo considera alentado por la «permisividad de Zapatero». Un diagnóstico que no comparten otros miembros de la plataforma, como Francesc de Carreras. Para el catedrático, aún existe una gran diferencia entre el nacionalismo catalán y el vasco.

Es precisamente Ovejero quien introduce otro de los elementos clave en ese proceso —el de la inmigración— para señalar cómo el nacionalismo ha identificado ya la inmigración como un factor clave: «De ahí que estén intentando adquirir competencias en este campo». «Ellos juegan con el catalán como elemento de cohesión», pero «el elemento de cohesión aquí es el castellano», porque es la que les abre el mercado de trabajo. «La lengua», concluye Boadella «es aquí un efectivo militar desde el año 80».

04/03/2006 - ABC

Pues a mí lo más grave me parece esto: "en ejercicio del derecho inalienable de Catalunya al autogobierno". Se puede discutir que los ciudadanos de Cataluña quieran o no el autogobierno y la forma en que se articula ese autogobierno. Pero no parece en ningún caso algo inalienable, ni que un pedazo de tierra pueda tener por sí mismo ningún derecho. Los derechos son de las personas, ya que si no hay ciudadanos, no hay ningún derecho.

Es peligroso para la ciudadanía catalana que se antepongan los derechos del territorio a los suyos propios.

Sobre el tema de regular la autodeterminación, hay un artículo muy interesante sobre el modelo canadiense en este blog: http://nochesconfusas.blogspot.com/2006/03/furor-canadiense-furor-liberal.html
Recomiendo leer los enlaces 1 a 5.

Como corolario, ¿con qué argumento va a negar ahora a Ibarretxe su plan de autodeterminación? Le basta recordar el "derecho inalienable al autogobierno"

La realidad es que catalunya ha sido, es y será una nación. Por mucho que los fascistas y genocidas españoles se empeñen en negarlo... y la única manera de esconder del todo la verdad (que es lo que intenta gente por aqui)es matandonos a todos los catalanes. Mientras quede uno de nosotros alguien estará clamando nuestra libertad. Ya se encargará la historia de juzgaros...

almogaver.
Relájate hombre que te va a subir la tensión.
Lo siento, pero Cataluña no es una nación, y no es que lo digamos solo los fascistas genocidas de la meseta que seguro que también a ti te fusilamos a algún familiar tuyo paladín de la libertad... Es que si te lees cualquier libro decente de historia te lo ratificará.
Lo que estás pretendiendo (tu y muchos de tus compañeros en el poder en Cataluña) es imponer a todos los demás las reglas del juego y eso no puede ser. Yo no se si el nuevo estatuto catalán es anticonstitucional o no y la verdad es que me importa poco. Pero lo que si tengo claro es que como español o mejor, no vaya a ser que el uso de este gentilicio ofenda tu reprimido seny, como ciudadano a lo que no estoy dispuesto es a que me venga un político y pretenda establecer según las absurdas leyes del medievo las bases de nuestra convivencia para lo que queda de siglo XXI (y eso que acabamos de empezar).
Tu no tienes derecho histórico a nada, lo siento por ti pero esa es la cruda realidad. Por supuesto yo tampoco, mis derechos se restringen a lo que las leyes de hoy, no las de hace siglos, determinan.
Y por favor dejad ya de utilizar esos recursos tan cutres a "la historia os juzgará..." o "mientras un solo catalán de raza empuñe la gloriosa y ensangrentada senyera...", es tan infantil.

estoy harto de los nacionalistas catalanes, todos los que no estamos de acuerdo con ellos, automáticamente nos convertimos en fascistas. Por desgracia, hay demasiada gente así, y son mayoría. Sin duda la culpa de todo lo que está pasando es de Pujol, aparte de ser un corrupto, es el que ha provocado la situación actual, con un control ferreo de todas las instituciones públicas, y el apoyo del empresariadon y los medios de comunicación catalanes. También de los políticos de Madrid, que por el poder pactan y ceden lo que sea a cualquier precio.Y la ciudadanía catalana por haber guardado silencio tanto tiempo. Esto pinta muy mal, y el futuro pinta muy negro, en especial para que los que no comulgamos con el nacionalismo. Pero bueno, no perdamos la esperanza, sigamos luchando hasta el final

Lo lógico es real. Y lo real es lógico. Se puede engañar a todo el mundo durante algún tiempo; también se puede engañar a algunos durante todo el tiempo, pero no a todos durante todo el tiempo. Y eso es lo que está pasando. La lógica de la realidad social, la realidad social y la lógica política se está abriendo paso en la CIUDADANIA, con independencia y a pesar de los partidos.

Desde la nueva etapa abierta desde que la sociedad española se desprendió del corsé franquista se a venido experimentando diversas opciones políticas, entre otras entregar todo el poder a las castas nazionalistas y localistas de uno u otro signo. Ya no cuela. El ejemplo claro lo tenemos en las dificultades del Psoe en vendernos el producto. En la resistencia y la llamada a la desobedinecia al nazionalismo tnato en el Pais Vasco como en Cataluña. En la crítica a la traición del Psoe y la vacuidad del producto ZP, así como en la desconfianza en el PP, en el resto de España. Y eso solo cabe interpretarlo como un despertar de la adormilada CONCIENCIA NACIONAL.

Otras veces ha pasado en la historia. Solo que hemos tendio que caer muy bajo, acercarnos al abismo o, incluso, caer en él, como ocurrió en la Guerra Civil. Pero esta vez hay respuesta. Y esto, como dicen en Ciutadans, no hay ya quien lo pare.

No es la historia quien os va a juzgar, Almogàver (¡como te definen los tics franquistas!), es el presente, somos nosotros los ciudadanos que deseamos vivir en un país libre, democrático, igualitario y solidario en el que solo las leyes que nos hemos dado marquen los límites de las actuaciones, en el que no se permitan sectas racistas, xenofobas, fascistas en definitiva
Cuando hablas de fascistas y genocidas españoles me imagino que te refieres a tí, también. Yo soy tan genocida como lo eres tu porque tú siempre has formado parte de lo que soy yo como yo he formado parte siempre de lo que eres tu.
Da la impresión que tus estudios se debieron realizar en la academia de historia de Carod porque nunca he visto un cerebro tan manipulado como el tuyo: fascistas, genocidas, Cataluña invadida y ocupada, catalan oficial hace 300 años. ¿Pero que milongas te han contado chico?.
Por que no te contaron que esos democratas y de izquierdas (me imagino que por lo de zurdo) de los nacionalistas catalanes no tuvieron empacho en pedirle a los jerarcas nazis que invadieran Cataluña y la convirtieran en Protectorado del III Reicht ¿Te hubiese gustado que se hubiese continuado así la historia?. Seguramente si porque al fin y al cabo aquellos chicos de las SS está en comunión contigo. Yo,personalmente tambien hubiese querido que se produjera tal hecho porque me hubiese valido para liberarme de cuarenta años de dictadura franquista

Almogaver das pena, empezando por tu nombre, el de unos mercenarios salvajes y sanguinarios de los que como catalán no es para sentir orgulloso y ni mucho menos concuerda con el icono del burro catalán pacífico y trabajador.
Cataluña con todos mis respetos no es ni ha sido una nación, pero puedo entender que quiera llegar a serlo. Y no por ningún derecho histórico de dudosa existencia y justificación, sino por una voluntad en presente. El resto me parecen milongas, manipulaciones de los verdaderos hechos históricos y mucha hipocresía o complejo de inferioridad por parte de algunos para justificar esa ideoolgía que no tiene nada de multiculturalidad, ni nada de futuro. Porque entérate bien, la cultura catalana conque tanto se os llena la boca a los nacionalistas proviene de la suma de varias otras, entre ellas la valenciana que habéis incorporado sin ningún tipo de pudor como vuestra. Y yo no me invento nada, los grandes clásicos literarios y la consideración de lengua culta y de prestigio de la época medieval y renacentista vienen del antiguo Reino de Valencia, y de la lengua valenciana, cuando a nadie se le había ocurrido plantear la idea de que catalán y valenciano fueran la misma lengua. Los valencianos fueron los primeros es usar como lengua vehicular de cultura la suya propia, así que un poco de respeto y de humildad hacia "vuestra propia cultura" y a las demás, que no fueron los catalanes los que inventaron la rueda.
Los que piensan como tú almogaver, llevan el orgullo mal entendido hacia su terreta como sentimiento, y lo único que conseguiréis es hundirla en el despropósito.

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