Empachados de bobadas teóricas pilladas a destiempo de aquí y de allá, los independentistas canarios se mueven entre la más patética irracionalidad, los restos del naufragio de un comunismo rancio y el costumbrismo de pandereta propio de sus congéneres de toda España.
Al atomizado panorama del nacionalismo canario se ha ido sumando con creciente entusiasmo Coalición Canaria, una fuerza política nacida, como todas las nacionalistas del resto de España, de la combinación de dos factores: la disputa del poder por parte de las jerarquías locales nacidas gracias al sistema autonómico y una ley electoral que favorece la aparición de este tipo de grupos.
Los textos teóricos de CC no se apartan un ápice del guión del resto de nacionalistas:
“La conciencia compartida de esa historia común, de nuestras peculiaridades culturales, económicas y geográficas: la conciencia de una identidad colectiva propia que podemos denominar como Canariedad. Estos factores han motivado, en fin, que los canarios hayamos querido asumir definitivamente nuestra condición de Pueblo y, consecuentemente, tengamos la firme voluntad de ejercer y potenciar el autogobierno, ahondando en la búsqueda de mayores espacios de decisión propia.”
Este tipo de consideraciones podrían suscribirlas en CiU, EA, BNG o ERC. La ventaja de CC es que habla poco, es completamente desconocida en el resto de España y su única cara popular en la vida política nacional se comporta todavía con bastante sensatez. Pero CC defiende las mismas bobadas sostenidas en las mismas mentiras que el resto de nacionalismos españoles.
Hace un año, Paulino Rivero contestaba a las preguntas del periódico canario El Día:
“La situación geográfica de Canarias hace que seamos un pueblo atlántico con identidad propia, con su cultura y su forma de hablar particular, con su gastronomía, con sus peculiaridades económicas y financieras, con una estructura político-administrativa única. Todo eso nos confiere una identidad propia que se proyecta en lo que llamamos canariedad.”
A estas alturas ya estamos acostumbrados a este tipo de impostura, una falsificación que consiste en deducir la existencia de una nación por la forma en que se cocina la tortilla de patata. En cualquier otro ámbito que no fuera el político (y el mediático que vive del político), semejante majadería no superaría la condición de chiste poco gracioso. En la España de hoy se convierte en categoría política y un diputado del Parlamento nacional lo sostiene públicamente sin que se le caiga la cara de vergüenza.
A partir de semejantes premisas y armado con ese bagaje “intelectual”, el nacionalismo canario oficial repite como un loro el discurso inventado hace 100 años por el resto de nacionalismos españoles y echa mano del mismo oportunismo:
“- Hace trece años ustedes abrazaron el nacionalismo de la noche a la mañana; ahora enarbolan la bandera independentista. ¿No hay mucha osadía en ello?P.R. - CC surge en 1993 en circunstancias muy particulares y ha habido que tener mucha paciencia para ir fraguando el nacionalismo canario. El proyecto nació desde opciones políticas diferentes e, incluso, ideológicamente encontradas, por lo que había que dar tiempo al tiempo para dar saltos que estuvieran en condiciones de ser asumidos por la mayoría de Coalición; saltos que también tuvieran conexión con la mayoría social en Canarias. En 1996 no se nos ocurría utilizar el término nacionalismo; se hablaba de grupo canario, porque no en toda Coalición se asumía eso. Hoy las cosas han cambiado y nadie se extraña de que nos definamos así o que Canarias se defina como nación, país o pueblo atlántico diferenciado.” ("Tengo que aligerarme de algunas responsabilidades")
Los nacionalistas canarios no se andan con tantos remilgos como los de CiU, pongamos por caso, que todavía pretenden vender lo de nacionalista bueno-nacionalista malo. En El Guanche, delirante publicación independentista cuya lectura proporciona la mejor vacuna contra los nacionalismos, llevan meses aireando lo que ellos llaman una “encuesta política y pedagógica”, en la que se formulan preguntas como estas:
“¿Sabe usted diferenciar entre las aguas jurisdiccionales de un archipiélago que pertenece a otro estado, como el Archipiélago Canario colonizado por España, y un archipiélago independiente o soberano, como por ejemplo Cabo Verde, cuyos habitantes eran portugueses y ahora son caboverdianos? SI - NO
“¿Sabe usted que si el Archipiélago Canario fuera independiente sería un país prácticamente de la extensión de España y Portugal juntos por las aguas marítimas que le corresponderían según el derecho internacional? SI - NO
“¿Le gusta que le digan que Canarias es un país africano? SI - NO
“¿No le parece un orgullo que el origen de la humanidad haya sido en África de donde descienden todos los pueblos de la Tierra? SI - NO
“Los independentistas proponen un Estado Canario, con sus aguas jurisdiccionales y su zona económica exclusiva, con nuestro propio idioma hablado y escrito, con ministerios y embajadas, una república democrática e igualdad entre todos nosotros. ¿Conoce alguna propuesta mejor? SI - NO
“¿Prefiere ser Independentista o Dependentista? INDEPENDENTISTA - DEPENDENTISTA.” (Encuesta pedagógica político-sociológica)
Lo de hacer preguntas parece excitar sobremanera a los independentistas canarios. En otro medio, Canarias informa, que se presenta como “el periódico nacional canario”, siguen la estela preguntona:
“¿Quiénes son los que provocan el malestar en Canarias, las/os 5.000 personas de nuestro continente africano y latinoamericanos o las/os 240.000 europeos (españoles, ingleses, alemanes, italianos, portugueses, etc), llegados a Canarias en los últimos 5 años?
“¿Por qué se ponen tantas trabas a nuestros hermanos de Venezuela, Cuba, etc. y no les ponen trabas a los europeos(españoles, alemanes, etc.) en el papeleo de llegada a Canarias?
“¿Por qué seguimos permitiendo que la Banca Extranjera siga exprimiendo a nuestro pueblo canario y para colmo no paga ni invierte en Canarias ni un duro?
“¿Por qué se sigue permitiendo la instalación de empresas extranjeras en Canarias y hundiendo a las canarias?”
A esto el “periódico nacional canario” lo llama temas a debatir.
El artículo La contaminación nacionalista en Canarias lleva casi un año colgado y se sitúa entre los más leídos de BBS. Pero la sensación al repasar los comentarios es engañosa. Parece que haya muchos independentistas canarios que, indignados, expresan su protesta. Es falso. Son pocos, siempre los mismos, los que, utilizando diferentes seudónimos, dejan sus peculiares comentarios una y otra vez.
Disfrazados de indígena primigenio, siempre dicen lo mismo y no se toman la molestia ni de intentar aparentar identidades diferentes. En todos los casos repiten un par de ideas de esas que ya nadie con dos dedos de frente sostiene.
La intención satírica del artículo mencionado se quedó corta a la vista del rastro dejado por los cuatro nacionalistas canarios que sobreviven y de la producción “teórica” del secesionismo canario en estos últimos doce meses.
Pero conviene no reírse demasiado. El nacionalismo catalán, o el vasco, o el gallego, son exactamente iguales, tan patéticos y grotescos como el nacionalismo canario. Y gracias a nuestro sistema electoral y al patrocinio del hacedor de patrias instalado en Moncloa, hoy gobiernan España. ¿Querrá hacer lo propio el PP de Rajoy de la mano de Coalición Canaria? Aznar no tuvo ningún reparo.










