Lo que hay detrás del socialismo nacionalista
Dos puntos de vista interesantes a propósito de la política de alianzas del PSOE de Rodríguez.
José Luis Requero, vocal del Consejo General del Poder Judicial:
“A diferencia del laborismo inglés o de la socialdemocracia alemana, da la impresión de que el socialismo español tiene un problema que nos afecta a todos. Parece que no sabe ejercer el poder sin que el Estado de Derecho se resienta, sin alterar las reglas del juego con reinterpretaciones que le permitan fijar unilateralmente las suyas, sin cuestionar libertades, sin incumplir pactos o sin que haya policías condenados.” José Luis Requero (El Mundo, 16.5.06)
José Antonio Zarzalejos:
“Todas estas políticas -en general de resultados por el momento desastrosos- convergen en un propósito: deslegitimar el sistema actual para, primero, ir urdiendo otro a la medida de un nuevo eje de poder nacionalista-socialista y, después, establecer las condiciones idóneas para la progresiva eliminación de la alternativa política que representa el Partido Popular.
"Lo de menos, a los efectos de la tesis que aquí expongo, es que el PP encare esta operación con mayor o menor acierto; tampoco es relevante por lo que se refiere a la cuestión de fondo, el error de incurrir en políticas mediáticas endogámicas y anacrónicas que apelan a las vísceras en vez de hacerlo al intelecto.
"Lo esencial es concluir que la ultima ratio de las políticas gubernamentales, que el hilo conductor del discurso político del Ejecutivo, de su partido y de los nacionalistas, lo constituyen propósitos de estigmatización histórica de la actual derecha española. La destrucción del lenguaje como un pacto por el que todos entendíamos los mismos conceptos - Nación, matrimonio, familia, legalidad, independencia, Estado, justicia- está en el núcleo duro de una estrategia que se basa mucho más en derruir que en edificar, en eliminar que en acrecer.
"El Gobierno no quiere consensos con la derecha española porque el consenso fue el instrumento político e histórico de la transición de 1978. Por eso, no le importa que el Estatuto de Cataluña esté condenado a un respaldo político y popular mucho menor del que dispone el actual; tampoco que las grandes leyes, orgánicas o no, pero de gran alcance social, cuenten con el voto de la derecha española.
"El consenso es, en estos momentos, un contravalor de la democracia cuando hasta hace muy poco consistió en su gran herramienta de trabajo. Lo que importa al Gobierno y a las políticas que desarrolla no es sólo su resultado, sino sus efectos colaterales que consisten en ir marginando a la derecha por el procedimiento de formular planteamientos estrictamente sectarios.
"Si el PSC apuesta por el indigno lema de «El PP usará tu no contra Cataluña» -tan indigno como el pacto del Tinell que conjuraba a los partidos del naufragado tripartito a no colaborar de modo alguno con la organización presidida por Mariano Rajoy- es porque se está intentando matar dos pájaros de un tiro: transferir a ese partido el eventual fracaso del referéndum catalán y concentrar sobre la derecha española la carga de las frustraciones, históricas y actuales, de la izquierda y de los nacionalismos. Y si así son las cosas, si el consenso ya no es una herramienta primordial de la política española, si el sistema constitucional trae causa del pasado más divisor de los españoles -la República de 1931- , si lo que se pretende, y así sucede, es estigmatizar a la derecha democrática, habrán de comprender la izquierda y los nacionalistas que pronto sea un clamor la reclamación de un nuevo periodo constituyente porque el cerrado en 1978 lo están haciendo fracasar ellos y por el mismo procedimiento sectario y excluyente que utilizaron sus ancestros para hundir la II República.” (La liquidación de la derecha)















En efecto, el grito de TODO EL PODER A LAS CORTES, se abrirá paso entre los ciudadanos. No hay más remedio que empezar a reclamar un periodo Constituyente. Y es aquí donde el PP se equivoca de cabo a rabo, porque pretende seguir en una cancha de juego que está dejando de existir. Concentra su estrategia en ganar las elecciones, cuando eso ya no sirve para nada porque las elecciones y la capacidad de maniobra de sus ganadores está castrada desde ahora mismo. En Andalucía se ve claramente, Arenas no puede salir de "Andalucía" y los "andaluces", está constreñido al juego que le han propuesto los socialnacionalistas, no se entiende lo que dice, sin embargo, Rajoy tiene un discurso claro pero incapaz de prender en sus barones autonómicos.
Lo dicho apertura inmediata de Constituyentes y un clamor por TODO EL PODER A LAS CORTES.
Publicado por: Ismael | martes 23 de mayo de 2006 at 9:13
Hoy, el PSOE esta usando a los nacionalistas para apartar al PP, igual que antes el PP de Aznar uso a los nacionalistas para sacar del gobierno al PSOE tras unas elecciones en las que solo obtuvo mayoria relativa y escasa.
Obran exactament igual los unos que los otros, tanto al aliarse con los nacionalistas cuando les conviene como cuando se quejan del desgarramiento de la patria solo cuando estan fuera del gobierno, por lo que cualquier critica en este sentido es tan licita como se quiera pero no deja de ser un poco imbecil.
Publicado por: Otro | martes 23 de mayo de 2006 at 10:48
¿Y dónde tiene el PP las firmas que recogió? ¿Dónde la movilización de las personas que firmaron? ¿Qué tomadura de pelo es esta en un partido que dice defender a España y sus estructuras, que ha motivado a gran parte de la población para que ahora su trabajo se quede tirado en un almacén?.
Ya lo advertinmos en su día, maniobras de despite, de apaciguamiento, de contención popular. Si fuesen consecuentes habrían sacado a la calle a esos millones, habrían ido a los Tribunales internacionales, habrían dado el callo con ese capital noblemente adquirido. Dejar pudrirse ese intento, ese trabajo, es hacerse cómplice de la traición, es hacer dejadez de sus funciones, es pasar por haber engañado a la gente. Al final de todo esto, veremos cómo el PP también se apunta al desguace. Ya lo hace en Cataluña y en Andalucía, razones sobradas tenemos para pensar que lo hará en el resto de España.
De momento, sólo el Partido de los Ciudadanos, que al parecer se llamará "Libertad e Igualdad", es una alternativa viable contra el nacionalsocialismo y los que quieren arreglar el problema, ganando elecciones para no poder cambiar ni el curso de los acontecimientos ni la transgresión contínua e irreversible de nuestra Constitución.
La soberanía española a las Cortes Generales. Lo demás es un cuento chino.
Publicado por: Ismael | martes 23 de mayo de 2006 at 11:08
Es curiso la marcha que lleva todo. Hoy, cuando se tramita el "Estatut" de los andaluces, que no es sino la manera de asegurarse la cantera de votos nacionalsocialista, el aparato de propaganda socialista, la Cadena SER, tiene colgada en su web la siguiente encuesta:
"¿Una consulta como la de Montenegro es una solución para los problemas territoriales españoles?."
Para despejar dudas, esto es lo que quieren los socialistas, despedazar nuestra tierra para solucionar "los problemas territoriales españoles".
Publicado por: Javier | martes 23 de mayo de 2006 at 14:30
DE:
https://www.ciutadansdecatalunya.com.es/forum_intern/viewtopic.php?p=2780#2780
La Historia condiciona la vida de las sociedades y su rastro aparece con más o menos nitidez en la actualidad. Tomemos el ejemplo de los asaltos a casas en Cataluña, al parecer, por muy preparados delincuentes. El nacionalismo se desgañita para que acudan urgentemente los cuerpos de Seguridad del Estado a cuidar las urbanizaciones, a proteger el orden público. ¿Dónde están los mozos de escuadra, esa policía autonómica tan reclamada por la Generalitat? En el precipitado traspaso de competencias, los mozos todavía no se han desplegado y la Guardia Civil ya se ha ido; la ausencia de esta protección es otro resultado paradigmático de la disolución del Estado en sus aspectos socialmente beneficiosos; permanece para incrementar el poder de las castas locales, pero se inhibe a la hora de cumplir el ordenamiento Constitucional, para ejercer sus obligaciones de servicio público y para conseguir una mayor seguridad y bienestar a los ciudadanos. Hasta la Consejera Tura incita a la ciudadanía a defenderse, prueba indeleble de la mentalidad de nuestros políticos: llevarnos a las tribus y que cada uno se apañe como pueda.
Esta realidad evoca la República y la Guerra Civil, donde los nacionalistas catalanes declararon la República Catalana, para más tarde, viendo en peligro los privilegios de clase, mandar llamar a las tropas de la República Española a sofocar la rebelión social en los sucesos de mayo de 1937. Es decir, agarrar todas las prebendas que se puedan obtener del Estado, pero a la hora de cumplir con las obligaciones traspasadas por ese Estado, carencia absoluta de eficacia porque en realidad trabajan para sus élites y no para la sociedad a la que gobiernan. Esta intención, se encuentra escrita en el nuevo Estatuto catalán, así como en su fotocopia andaluza.
Otra analogía histórica en nuestra actual situación, la encontramos en la guerra de la independencia contra Napoleón. En aquella ocasión, el Estado con su monarquía y Ejercito no hicieron frente a la invasión; fueron los municipios, la población con sus guerrillas y la Iglesia, en definitiva la propia sociedad, quienes afrontaron y resolvieron el problema nacional. Tal parece hoy con un gobierno que obedece “órdenes extranjeras”, si no de un Estado o Nación precisos, si a fuerzas indefinidas, aunque claramente contrarias al interés nacional, de ahí el nombre de traidores crecientemente atribuidos al PSOE y al Gobierno. Y si bien el Ejército parece estar depurándose para evitar más intromisiones en la trayectoria política española, la Iglesia no parece estar por la labor, haciendo declaraciones en Andalucía contrarias al nuevo Estatuto y reivindicando la “unidad de la patria”. Es claro que la Iglesia cocina con varias sartenes y pone los huevos en distintos cestos, pero también es claro que el camino de repartición desatado no puede interesarle desde ningún punto de vista desde el mismísimo momento que contempla una oposición social creciente ante los acontecimientos: quiere asegurase la mayoría de su clientela. Este es un síntoma más de que en España existen posiciones enfrentadas en todos los niveles y estamentos sociales. La tesitura parece contemplar dudas entre los mandamases, que ven con recelo una posible rebelión social ante la huída precipitada de ZP en pos de una nueva estructura nacional llena de incertidumbres, desconcierto y flagrantes ilegalidades.
Si esta intención gubernamental persiste, los movimientos sociales de oposición tenderán a unirse y presentarán batalla, teniendo una vez más en nuestra historia ocasión de solucionar el “problema nacional” principalmente desde abajo, a no ser que el PP reaccione, cosa que no parece probable. En consecuencia el grito de “Viva España” o el de “Todo el poder a las Cortes Constituyentes” cobrarán creciente protagonismo, así como deberán aparecer más o con mayor fuerza, partidos como CCDC que sirvan de referentes nacionales.
Todo eso es mucho más verosímil que contemplar en los cuarteles de la Guardia Civil un rótulo que rece: “TODO POR LAS PATRIAS”
Publicado por: csi | jueves 25 de mayo de 2006 at 11:11