Tratado de lógica irracional aplicada
Después de anunciar que lo más democrático no es lo más justo sino lo más generoso, los opinadores del papel siguen preguntándose quién le escribe los discursos al hacedor de patrias. Como si fuera el único insensato de esta historia.
Para unos, la deriva es hacia el etnicismo xenófobo. Para otros, hacia la irracionalidad más desvergonzada. Dice el titular de El País:
“Zapatero acelerará su presencia en el Congreso para evitar el bloqueo del proceso”.
Mientras se recrudece el terrorismo en las calles del País Vasco, mientras ETA-Batasuna sube el nivel de sus amenazas, mientras las fuerzas de seguridad francesas no dejan de advertir acerca de la ficción del alto el fuego y los ciudadanos españoles insisten en que no se creen nada, el periódico de PRISA sentencia:
“El Gobierno no va a achantarse y dará un nuevo impulso para entrar rápidamente en la segunda fase: la del diálogo con ETA. Zapatero cuenta con importantes complicidades sociales, e incluso con el apoyo de una mayoría de las víctimas del terrorismo, como dijo la vicepresidenta en respuesta al desafío de Alcaraz.” (El País, 28.5.06)
En la búsqueda del apoyo incondicional, la irracionalidad, a veces ridícula, se apodera de la prensa gubernamental. Sucedió lo mismo hasta el 75.














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