Apología de la violencia

La violencia contra quien discrepa del régimen nacionalista catalán no surge por generación espontánea. Quienes la preparan, la alientan y la dirigen tienen nombres y apellidos. Aquí van algunos de ellos.
Tras los hechos de Gerona, Collblanc y Granollers, en Cataluña se sigue animando a la bestia nacionalista para que vuelva a salir a la calle a agredir a quien discrepe. Los partidos se muestran comprensivos con los violentos, los dirigentes políticos, sociales y mediáticos se vuelven cómplices, los medios de comunicación animan.
El penúltimo lugar donde surgió la violencia nacionalista contra el disidente fue Gerona. El periódico de la ciudad, lejos de preocuparse o de tratar de serenar los ánimos de los más exaltados, publica estos días comentarios que animan a nuevas agresiones:
- “Ellos tienen todo el derecho de insultar, criticar, mentir y calumniar, pero cuando alguien les pone en evidencia, se ofenden. Es un fenómeno que se da en la ultraderecha recalcitrante española. La de la caspa. La de las bolas de naftalina.
“Si no fuera porque gracias a los Maulets han tenido presencia mediática, a estos Ciudadanos de Catalunya ahora sólo les conocerían a su casa. O sea que ni agresiones ni insultos. Hagan cómo si no existieran. Eso sí que les escuece.” Jordi Roura, Ciutadans de la mentida.
- "Me parece lamentable que a Rajoy le lancen huevos o que golpeen a Arcadi Espada. Aunque yo no piense como ellos, condeno que se les haya agredido. Aquí no se vale todo. Y hace falta que lo digamos en voz alta.
“El abucheo de Hospitalet me parece muy correcto. Rajoy y compañía se han quedado a gusto poniendo a parir a Catalunya, ¿no es asíi? Que no espere, pues, que le extiendan alfombras allá donde pise." Sebastià Roig, Diuen que sóc nazi.
- “El camino que sigue el PP en la política española, y en la catalana, es un camino que hace falta frenar serenamente, sin complejos. A este partido, mientras se aproveche del juego democrático para desperdigar mentiras y embadurnar a todo el mundo, enfrentando comunidades, no se le debe dar pan ni agua. Estoy completamente de acuerdo con la exclusión que el Pacto del Tinell hace del PP. No nos hemos de avergonzar de esto; yo me siento orgulloso.” Joan vila, El sí i la bèstia.
- “Ya está. Ya han reivindicado la sagrada libertad de expresión, ya han dado la cara contra la intolerancia, ya han celebrado un acto en territorio comanche y ya han demostrado su fuerza. Ciudadanos de Catalunya reunió en el acto celebrado en Girona a 201 personas según la organización, y 199 según las fuerzas del orden. La afluencia fue similar a la que conseguía yo jugando a fútbol en Tercera Regional.” Albert Soler, Aquests són els seus poders.
Un lector poco habituado aseguraría que los periodistas a sueldo del régimen nacionalprogresista catalán no se enteran de lo que está pasando delante de sus narices. Solo así podría ese lector encontrar sentido a este texto publicado al día siguiente de la segunda agresión a Rajoy, según el cual las víctimas no son Ciudadanos de Cataluña o el PP:
“En la lucha por la opinión pública, todo el mundo quiere conseguir el papel de víctima. Por esta vía podemos llegar a las peores patologías del victimismo. Unas patologías que estos días empiezan a asomar la cabeza. El peor victimismo es el que encuentra gusto en proclamarse víctima, o el que calcula los réditos que proporciona esta proclamación. Y este victimismo es una de las semillas del populismo.” Vicenç Villatoro, Víctimes.
En el País Vasco tienen más práctica a la hora de convertir a las víctimas en verdugos y agresores, pero los cortesanos mediáticos del nacionalismo catalán están aprendiendo a marchas forzadas. En todo caso lo importante es seguir salpicando pedagogía del odio y seguir manipulando la realidad:
"Militantes del PP se enfrentan a independentistas en Mataró. Una cincuentena de populares se insultan con un pequeño grupo de manifestantes".
¿Nadie en contra? ¿Nadie próximo al nacionalismo ha tenido la decencia de condenar las agresiones? Alguno hay. Con motivos de este tipo:
"Las agresiones o reventar actos no hacen ningún favor al independentismo, sino todo lo contrario, puesto que favorecen a aquellos que insisten que Catalunya carece libertad y aprovechan los incidentes por victimizarse y barnizar moralmente su discurso." Marçal Sintes, Contra la violencia.














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