Impeachment
La ciudadanía asiste perpleja al espectáculo de un presidente del Gobierno encabezando el grupo de incendarios mientras la oposición deposita sus esperanzas en el Tribunal Constitucional. ¡Manda trillos!
No nos merecemos al actual presidente del Gobierno. Pero lo peor es que nos empieza a fallar la alternativa. ¿Dónde está la oposición? En la COPE, Mariano Rajoy reflexiona acerca de un eventual recurso ante el TC, recurso destinado, como todos los anteriores, a la melancolía y que mantiene la labor de oposición en el terreno perdido del debate palaciego.
Sucede sin embargo que la situación ha cambiado. Se ha acabado el tiempo de las conjeturas, de los recursos jurídicos, de la esperanza en la decisión de algún que otro juez. Se ha acabado el tiempo de las indignadas reflexiones políticas, de los circunloquios parlamentarios.
¿Qué hace la oposición? ¿Ha convocado una marcha nacional sobre Moncloa? ¿Una macro manifestación? Rajoy insinúa que el PP se va a sumar a la manifestación del día 10 de junio convocada por la AVT. Por todos los dioses del pagano Olimpo... ¡qué osadía, mi señor don Mariano!
El Gobierno ha roto las reglas del juego al anunciar su disposición a negociar con los terroristas nacionalistas con independencia de que estos sigan actuando como tales. Miembros destacados del Partido Socialista anuncian una futura coalición de gobierno con los terroristas de Batasuna. Pedro J. Ramírez le pregunta a Rajoy acerca de una moción de censura. ¿Para qué con un Congreso cuyos grupos parlamentarios saben que están ante su gran oportunidad? Para todos los partidos con representación en las Cortes, a excepción del PP, la opción es Rodríguez o nada.
Presume Rajoy de que las manifestaciones que hasta hoy han llenado las calles contra el Gobierno, es decir, las convocatorias de la AVT y del Foro Ermua, han sido un éxito gracias al PP. Insinúa el jefe de la oposición que solo el PP es capaz de tales demostraciones.
Olvida Rajoy que ninguna de esas convocatorias llevaba la firma de su partido. ¿Sería capaz el líder de la oposición de convocar una protesta y, si no superar, llegar al menos a las cifras de participación que hemos visto hasta hoy? ¿Sí? ¡Pues hágalo! ¡Llevamos dos años esperando!
Olvida Rajoy que ha defraudado a 4 millones de ciudadanos, cuatro millones, que pusieron su firma en un documento que exigía la convocatoria de una consulta nacional sobre las reformas gubernamentales. Las firmas duermen el sueño de los justos. Ni siquiera fueron mencionadas por Rajoy durante el pasado debate sobre el estado de la nación.
De las declaraciones de Mariano Rajoy en las últimas horas parece deducirse que la oposición no sabe cómo reaccionar ante el anuncio gubernamental de iniciar una negociación política con el terrorismo nacionalista. Y esta percepción produce escalofríos.
Mientras Rajoy intenta mantener el voto de sus incondicionales en la COPE, en otra emisora aparece Rosa Díez. Llueve sobre mojado. Los socialistas críticos no saben ya qué decir. Lo nunca visto: Rosa balbucea. Poco más. Dice que se siente dolida. Nuestros políticos más lúcidos parecen esta mañana espectadores de culebrón televisivo. Están dolidos. Los efectos políticos de la acción de Rodríguez se traducen en ellos en sentimiento. Más escalofríos.
En España no existe el impeachment. Solo los británicos gozan en Europa de tan civilizado instrumento. Pero mientras no llegan las elecciones la ciudadanía puede provocar su propio impeachment en la calle acudiendo a cuantas manifestaciones se convoquen, no importan las siglas. Puede inundar los medios de comunicación y las sedes de los partidos políticos de protestas. Puede sumarse a todas las iniciativas que, sin duda, empezarán a multiplicarse. Puede y debe hacer visible su indignación.
Sin duda se trata de deseos ingenuos. Es verdad que el ciudadano-plasma esta mañana está entristecido. No como Rosa Díez, pero entristecido al fin. Su preocupación hoy es el funeral de Rocío Jurado. Mañana, el mundial. Pasado, las vacaciones.
Y sin embargo esto ya solo lo podemos parar los ciudadanos.
Hagamos un llamamiento a todas las plataformas ciudadanas, a todas las asociaciones, a todas las fundaciones relacionadas con las víctimas del terrorismo repartidas por toda España, a todo el movimiento asociativo surgido estos años en protesta por la política gubernamental, para que convoquen de manera unitaria:
una marcha cívica nacional sobre Moncloa o cualquier otra forma de protesta de ámbito nacional, rotunda, clara, eficaz, sostenida en el tiempo, que ponga freno a las barbaridades que salen de presidencia del Gobierno.
Correos electrónicos de algunas asociaciones y plataformas para que puedas hacerles llegar tu propuesta (faltan muchas, mándanos las direcciones de las que conozcas para añadirlas):
Asociación de Víctimas del Terrorismo
Asociación para la Libertad de Idioma
Fundación Alberto Jimenez Becerril














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