Una de dos: o la selección “estatal” es despreciable y objeto de burla y escarnio, o tiene algunos méritos que, en todo caso, proceden de las esencias patrias de las auténticas naciones que supuestamente existen en España. Mundial de fútbol, otra oportunidad para dar rienda suelta a la pedagogía del odio.
Como era previsible, el nacionalismo utiliza la afición futbolística del personal para cargar contra la nación. De repente se olvidan las histerias que produce la petición compulsiva de selecciones “nacionales” en las regiones, o espectáculos como el ofrecido con motivo de los éxitos deportivos del hockey. Ahora, de repente, la afición a un deporte es propia de seres inferiores.
Los nacionalistas sostienen que la actitud de los aficionados al fútbol en España es estos días una prueba irrefutable de la existencia del muy peligroso nacionalismo español. Semejante cadáver lleva muerto por fortuna tantos años como el Caudillo, pero ello no es óbice para que se desaten las más bajas pasiones en el imaginario étnico de los nacionalistas.
"Si España ganara el Mundial ya nos podemos pintar un bombo en la puerta de casa para evitar la acción de los incontrolados. ¿Entre España y Francia qué se puede elegir? Catalunya tiene una gran experiencia histórica entre los dos Estados que la administran. Ojalá se eliminaran mutuamente. Luis Aragonés es la constatación que Atapuerca no es un mito." Desclot, França-Espanya... Uf!
El nacionalismo es la propuesta de una construcción política que parte de unos sentimientos (en consecuencia, propuesta no racional). ¿Se podría afirmar que lo que están haciendo estos días los aficionados españoles en la plaza de Colón de Madrid, por ejemplo, es proponer un modelo político?
“Asistiremos a la exaltación de la nación española cuando la selección estatal se enfrente a Ucrania, Túnez y Arabia Saudita, con lo que España, en realidad, se juega su dignidad nacional y no una simple eliminatoria. ¡Pobre nación la que tiene que recurrir al enardecimiento deportivo para acreditar su realidad nacional!” José Ramón Blázquez, Cómo meterle un gol al fútbol (€).
La afición futbolera española, que estos días anda tan agitada, está expresando sentimientos. Con gritos, con saltos, con llantos y con banderas. Punto. No hay construcción ideológica, ni propuesta política. Hace lo que deberían hacer los nacionalistas si tuvieran decencia intelectual: dar rienda suelta al sentimiento por los colores, por la patria si se quiere, sin más consecuencias.
La diferencia entre los nacionalistas y los que nos consideramos españoles sin más, aunque eventualmente podamos dar vivas a la nación o a una selección deportiva, es que mientras los primeros pretenden convertir en ley sus sentimientos para luego imponerla a todos, compartan esos sentimientos o no, los que nos identificamos como españoles pero no somos etnicistas mantenemos nuestros sentimientos en el ámbito que les es propio, sin querer traducirlos en propuesta política ni ideológica, ni por supuesto tratar de imponerlos.
- “El Barça más que un club, Montserrat más que una montaña, el Palau de la Música Catalana más que un auditorio, La Caixa más que una entidad de ahorro.” J.L. Carod-Rovira (Avui, 18.5.05).
- "Zaplebes, Fede J. y sus Cocconuts estos días, pobrecitos, lo pasan fatal. Ellos, la esencia de la ejpañolidad más ejpañola, evidentemente quieren que la selección de Luis Aragonés (el glamur en estado puro) gane el Mundial. El pequeño problema es que sólo hace falta mirar a la grada durante un partido por darse cuenta de que el Mundial de fútbol es la competición más nacionalista del planeta. O sea que ellos, tan antinacionalistas que dice que son, hacen el nacionalista." Iu Forn, El Mundial de les boles de l'amor.
- “Soy un enamorado del fútbol y además soy un ferviente seguidor del Athletic, pero esto no me impide pasar olímpicamente de lo que está sucediendo en el Mundial de Alemania. Y me pasa esto por eso ardor guerrero españolista que ha resurgido con la selección.” Jon Arrarte, Paso del Mundial.
- “Ha empezado el Mundial de Fútbol y a partir de ahora asistiremos a un gran espectáculo alimentado por el nacionalismo. El españolismo vibrará.” Marçal Sintes, Espanya al Mundial.
- “Un tipo con un jamón y un cuchillo en la mano, envuelto con un vestido de faralaes, hacía la declaración de principios en la cercanía del estadio de Kaiserslautern: «Comemos jamón para tener más sed y así beber más cerveza». Y añadía otro individuo: «¡Que somos españoles, coño!».
“La eñe les es una necesidad, y cuando salen al extranjero, los hay que piensan que esta letra diferencial hace las funciones de salvoconducto. La hemos visto estampada en camisetas junto a toda la inconografia más rancia: el toro, la sangría y hasta Naranjito resucitado. ¿Qué clase de complejo les debe empapar para que tengan esta obsesión de autoafirmar-se?
“Cada vez que escuchamos la cancioncita «A por ellos» cuesta evitar de pensar si en realidad están diciendo a por nosotros. Y podríamos incluir en este nosotros desde los independentistas radicales hasta todos aquellos que alguna vez han manifestado tener fe en la España plural.” Francesc Cruanyes, «A por ellos», contra nosaltres?
En anteriores episodios:
Selecciones deportivas: los símbolos y la caricatura
Nacionalistas a la carrera
Nacionalistas al borde del ataque de nervios
¿Cuánto ha costado esta vez lo del patinaje?
Independencia! (un tipo con un patín por cerebro)

