El mundo de su señoría no es mi mundo
Algunos jueces, algunos fiscales y desde luego bastantes políticos (por decirlo llanamente, toda la izquierda) creen que los nacionalistas etarras pueden manifestarse cuando les dé la gana siempre y cuando no digan que son etarras.
En el caso de los políticos, empezamos a acostumbrarnos a que miren para otro lado mientras calculan cuántos votos les reporta el aparente despiste. Pero cuando se trata de la judicatura, la cosa duele. Y mucho.
Ya sé que las cosas, señoría, no son exactamente así en su mundo, no son tan sencillas, tan blanco o negro. Ya sé que prohibir una manifestación es asunto muy delicado porque se pueden pisar derechos individuales. Pero estas cosas son absolutamente sencillas en mi mundo. Lo son en la calle y lo son en el sentido común de una ciudadanía que no entiende, por más esfuerzos que haga, que los más desalmados sinvergüenzas puedan salirse con la suya cada vez que se lo proponen.
En su mundo, señoría, las cosas tal vez no son así, pero en la calle lo que vemos son nacionalistas con pistola, amigos de nacionalistas con pistola, cronistas de nacionalistas con pistola, colaboradores de nacionalistas con pistola y gente aplaudiendo a nacionalistas con pistola. Y eso, señoría, el “entorno”, es terrorismo. Lo era Egin, lo era KAS, lo era Herri Batasuna, y por eso existe el sumario 18/98. Lo son los ciudadanos “anónimos” que desde Batasuna convocan a manifestarse... ¿para qué, señoría? ¿Para ejercer derechos individuales? ¡Pues no! La calle dice otra cosa: para apoyar a nacionalistas que practican el terrorismo. Punto, señoría, esa es la realidad, que a veces, puñetera y tozuda, no coincide con lo que cada cual quisiera.
Su mundo, señoría, no se pregunta si algunos políticos, algunos jueces y algunos fiscales... ¿prevarican? ¿Tal vez deberíamos preguntarnos si su mundo todavía nos sirve?














Efectivamente son unos sinverguenzas y unos retorcidores de las leyes, de la realidad y de la vida. Y no pararán hasta que la gente no se eche a la calle una y otra vez, hasta enterrarlos en el mar. La Constitución, las leyes, los jueces y los políticos, demuestran hasta la saciedad que no son suficiente barrera para contener el fascismo armado, criminal y chantajista.
Siempre actuando en el filo de la navaja, pero casi nunca a favor de la democracia y del Estado de Derecho. En realidad, en la España de hoy no hay ni Estado ni Derecho. Y el PP haciendo el payaso y el cómplice, pues por mucha boca que le eche, tapa las vergüenzas del PSOE y oculta la gravedad de nuestra vida política.
Hay que ir a un proceso Constituyente, de hecho ya estamos en él, pero nadie lo dice ni lo combate. Traidores a España.
Publicado por: R. Comas | viernes 25 de agosto de 2006 a las 12:02
Entrar a valorar una resolución judicial sin examinar antes detenidamente la situación de hecho que se examina, y la legislación subsumible al caso, es algo muy atrevido que puede conducir a realizar afirmaciones absurdas. Dado que desconozco esta información me limitare a señalar algunos principios jurídicos y democráticos que sí conozco.
Considero que está absolutamente injustificada la vigencia de la ley de partidos en la coyuntura política en la que nos encontramos, dado que es una ley que fue elaborada para combatir un conflicto político criminal que se ha transformado radicalmente en los últimos 3 años. Coyuntura, que otorgaba a esta ley la poca justificación de la que disfrutaba y que ahora al desaparecer, la convierte en una ley antidemocrática. Si bien, el bien jurídico del derecho a la vida daba cierta cobertura a la agresión que esta ley inflige al derecho constitucional de la libertad de expresión, tras más de 3 años sin asesinatos esta sitación ha cambiado radicalmente y ya no hay razón para que este atropello "legalizado" siga manteniéndose.
La guerra llega a su ocaso. Hemos ganado los buenos las batallas decisivas mediante el uso de las leyes y la eficiencia policial. Ahora sólo queda firmar el armisticio. Las guerras no acaban con un drástico exterminio del enemigo a través de la fuerza, sino con un acuerdo por el que el glorioso vencedor (que en este caso representa la causa bondadosa) cede una pequeña parcela de su gloria con el fin de dar la última estocada a su rival que ahogue su causa.
Si nos empeñamos en que dejen las armas, pidan perdón y agachen la cabeza seguiremos alentando la resistencia por siempre. Podemos encerrar a un asesino, pero no podemos transformar su personalidad para limpiar su odio y maldad. Dado que no somos Dioses, no podemos pretender lavar el espíritu de esta mala gente que morirá aferrada a su rencor. La acción policial y judicial ya ha dado sus frutos, ahora nuestra mejor arma es la templanza y la clemencia. Con clemencia no quiero decir amnistía, sino la derogación de leyes políticas y la aplicación de penas de delitos comunes (que a un etarra se le aplique la misma pena por asesinato que a un desalmado que ha asesinado a su vecino). Sólo hay que mirar a la Historia para ver que los intentos de solucionar conflictos arrasando al adversario nunca han funcionado. Ejemplos de esto son: La Segunda República, o el Tratado de Versailles. Yo me quedo con el espíritu de la Transición.
Publicado por: Carmelo | sábado 26 de agosto de 2006 a las 17:51
Carmelo, majo, no mezcles churras con merinas.
Negociación en mi nombre, NO.
Publicado por: jose | domingo 27 de agosto de 2006 a las 20:21
Muy bien, Don Carmelo.
Aceptemos barco y de paso, demos por supuesto que su engolado escribir no oculta doble o segunda intención sobre el tema sino que simplemente muestra que por ser más pedante al escribir usted se considera con la razón de su parte.
Y discutamos, si le place.
1.- La situación de hecho que se critica está perfectamente estudiada y razonada. Y el artículo de BBS critica que los jueces parezcan vivir en un mundo aparte donde las cosas son distintas a como se ven a pié de calle. Y en democracia, de la cual usted afirma conocer sus principios, cualquiera, incluso si no es nazi onalista, puede criticar las decisiones judiciales siempre y cuando las acate. Y que yo sepa ni BBS ni nadie han puesto barreras o contratado matones para impedir la celebración de dicha reunión. Dado que tanto le preocupa la libertad de expresión de los nazi onalistas no entiendo que pretenda coartar o minusvalorar, (además con argumentos torticeros), la libre expresión de aquellos que no son - somos nazioanalistas.
2.- Usted considera que la Ley de Partidos es injustificable. ¿QUién es usted para arrogarse el derecho de criticar la existencia de una ley nacida de la voluntad del pueblo español soberano expresada en las Cortes si al mismo tiempo niega el derecho a otro ciudadano para criticar las decisiones judiciales? Un acto de hipocresía calculada disfrazada de afectada redacción y aparentes buenos modales. Por otra parte, si a usted le parece apropiada o no, eso no importa porque no está derogada por lo que debe ser aplicada o bien, dado que usted duda de su constitucionalidad, debe ser recurrida. Y ni una cosa ni la otra por lo que entonces debe tenerse en cuenta a la hora de dictar según que autos judiciales. Como el que motiva este escrito de BBS.
3.- La Ley de Partidos no tiene nada que ver con el derecho a la vida, (usted se refiere al Código Penal), sino a la necesidad de que todos los partidos politicos se ciñan al absoluto respeto de la constitución actualmente vigente, cosa que Batasuna no cumplia ni cumple pues no ha rechazado expresamente la violencia. Si me apura, no ha rechazado tampoco la independencia, (le recuerdo que la constitución dice que España es una e indivisible, patria común de todos los españoles, por lo que el independentismo es tolerado en este país sin mucha coherencia jurídica), pero con que condenara la violencia y se apartara total y absolutamente de ella ya bastaba.
4.- Habla usted de una guerra y yo me río al comprobar que mi primera impresión, (mucho lenguaje engolado, poca sustancia intelectual), era adecuada, como casi siempre, por cierto: En España la última guerra que sufrimos terminó en 1.939. Ahora mismo no vivimos las postrimerías de una guerra sino un momento de tensión, otro más, en el que los ciudadanos asistimos intranquilos a un proceso que podría desbaratar a un grupo de delincuentes nazi onalistas o no. Llamar guerra a Hipercor, la casa cuartel de Zaragoza o de Vic, al secuestro y tortura de Ortega Lara o al secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco, por decir cuatro cosas así al azar, es o de una estulticia terrorífica o de un malintencionado que asusta. No ha habido dos bandos enfrentados en una guerra: Los españoles honrados hemos sufrido las consecuencias de la inoperancia en mayor o menor grado de las autoridades para erradicar la lacra que supone la delincuencia organizada, violenta y sanguinaria de un grupo de nazionalistas que, a sabiendas de que jamás ganarían en las urnas, pretendieron y pretenden conseguir sus fines políticos mediante el terror, la extorsión y la fuerza. Si para usted eso es una guerra para mí, (hoy tengo el día educado y calmado), usted está, cuando menos, en un error gravísimo.
5.- Dice usted que a los etarras se les deben aplicar las mismas leyes que a otros delincuentes comunes. Y le aplaudo por la frase aunque se que su intención es otra distinta a la mía. Porque ahora mismo las penas que "sufren" los etarras son mucho menores que las de los delincuentes comunes. Tienen celdas especiales, no tienen que "convivir" con otros presos, tienen privilegios fuera del alcance de otros presos, (por ejemplo, pueden estudiar carreras universitarias en una universidad distinta de la UNED, cosa que los demás presos, incluidos los demás delincuentes originarios de Vascongadas, no pueden hacer), y tienen un buen número de personas mejor o peor intencionadas diciendo que la dispersión es tortura, olvidando,por ejemplo, que el delincuente debe penar donde comete su culpa por lo que es perfectamente lícito, incluso sin medida antiterrorista ad hoc, (la cual, por cierto, creo que no ha dado sus frutos), encerrar a un etarra en Sevilla si allí ha matado a alguien, por poner un ejemplo.
6.- Dice usted que no debemos empeñarnos en que entreguen las armas. Y yo me pregunto: ¿De qué paz habla usted si un grupo de ciudadanos organizados militarmente siguen disponiendo de armas? Curiosos principios democráticos los suyos, don Carmelo, muy curiosos.
7.- Dice usted que no debemos pretender que pidan perdón. Cierto. Le doy toda la razón. No debemos ser tan inocentes como para pensar que es posible que un hijoputa se convierta en persona de bien. En eso no tengo nada que discutirle: Pedirle a Txapote que pida perdón y muestre arrepentimiento no solo es una pérdida de tiempo sino una estupidez en si misma. No se puede esperar que los malvados hagan cosas buenas.
8.- Dice usted que no podemos exigirles que agachen la cabeza. Y en cierto modo le doy la razón pues no es cosa de que la agachen ellos sino de levantarla nosotros en el momento en que quede bien claro que si vas con la cabeza alta nadie te va a pegar un tiro en la nuca, por ejemplo.
En resumen, don Carmelo: Sin saberlo o a sabiendas, ha pretendido dar una lección y no ha hecho sino dar un nuevo giro de tuerca a los postulados del Zetapetismo.
Guerra y Paz es una novela muy recomendable, don Carmelo.
Pero antes de ZP no había guerra sino delincuencia politizada y con ZP no habrá paz porque nos estamos rindiendo.
PD.- Si fuera usted tan amable y no le molesta mucho mi pregunta, me gustaría que, dado que sabe lo que NO debemos esperar de ETA y de su entorno, (entrega de las armas, petición de perdón, arrepentimiento, verguenza...), me dijera qué vamos a obtener a cambio de derogar la Ley de Partidos, acabar con la dispersión y todo lo demás que propone que hagamos para favorecer la "paz". Porque usted dice que el ganador glorioso debe ceder "una pequeña parcela de su gloria con el fin de dar la última estocada a su rival que ahogue su causa" pero no nos acaba de contar qué gloria nos queda a los españoles honrados después de tanta concesión a la delincuencia organizada nazionalista.
POr cierto: Los nazionalistas no están de acuerdo en que cumplan pena alguna los delincuentes de su banda así que esa supuesta gloria que nos cuenta se queda muy mermada... ¿No cree?
Porque si lo que usted pretende vender como "gloria victoriosa" es que los nazionalistas dejen de matar, secuestrar, torturar, mutilar, etc... y a cambio darles todo lo que piden... Eso no es "firmar un armisticio": Eso es rendirse.
Y para que "nosotros" ganemos esta "guerra", los que deben rendirse son ellos.
No nosotros.
¿Negociación? Sí. Pero no así. Porque se les está tratando como a nuestros iguales.
Y no lo son.
Publicado por: Noroeste | lunes 28 de agosto de 2006 a las 10:06
Buena respuesta Noroeste. Carmelo es de los que cogen su pilila política con papel de fumar argumental.
Parte, como no, de argumentos falsos(aquí hay una guerra ¿?) y llega a soluciones más falsas aún (concesiones del PSOE a ETA=PAZ)
Se ha ganado a pulso este repaso desde la razón y los argumentos.
Publicado por: zapatiesto | lunes 28 de agosto de 2006 a las 10:58
En contestación a la respuesta de Noroeste, me gustaria decir que siento mucho la mala interpretación que ha hecho de lo que publiqué el otro día y aclararle que mis palabras no ocultan segundas intenciones, sino que expresan unas reflexiones que aunque discordantes con las suyas van orientadas a la consecución del mismo fin. A continuación me gustaria aclararle algunos puntos:
- Yo no he dicho que no se pueda criticar la actuación de los jueces sino que, sin conocer la instrucción del caso es dificil formar un juicio certero. Jamás intento coartar o censurar la libre expresión, cosa que usted parece que aprueba al afirmar que las voces independentistas por ser anticonstitucionales deban ser calladas.
Permitame advertirle de la diferencia entre actos o manifestaciones anticonstitucionales e inconstitucionales. Un acto inconstitucional es aquel que viola algún precepto de la Constitución, y por tanto un acto ilegal. Una manefestación anticonstitucional es aquella por la que alguien expresa una disconformidad con alguna disposición de la norma suprema, sin que suponga un incumplimiento de ésta, y no es en ningún caso ilegal o debe ser callada. De hecho la propia constitución nos invita a que lo hagamos, tanto en el título primero (derechos fundamentales, libertad de expresión), como en los artículos referentes a la reforma constitucional. Una reforma constitucional siempre esta motivada por una discrepancia con los preceptos que se quieren modificar.
Y dado que nuestro ordenamiento jurídico nos permite la discrepancia con las normas situadas en la cúspide de la pirámide normativa, yo me permito la licencia para discrepar con una simple ley que las Cortes (con una nueva combinación de colores políticos)"en representación de la voluntad del pueblo español soberano" pueden derogar cuando lo vean conveniente.
- Lo de guerra era una simple metáfora, con la que intentaba simplificar la explicación de mi punto de vista. Mi referencia a ciertos momentos históricos era sólo para ilustrar una actitud general hacia un problema.
- Yo en ningún momento he pretendido dar lecciones a nadie como usted dice, sino dar mi opinión, al igual que se hacía en el artículo al que contestaba. Siento decirle que una opinión discrepante no es sinónimo de ataque. Yo respeto la opinión de la gente que escribe en esta página dado que no ser así ni me molestaría en entrar.
La pedantería rancia, aunque correcta, que utilizo en esta nueva publicación para contestarle (a diferencia de la suya que en algunos puntos pretende ser ofensiva) es un pataleo infantil que me he permitido por la rabia que me ha producido su contestación. No sólo soy un demócrata al igual que usted (aunque lo intente poner en duda indirectamente con algunas acusaciones), sino que también soy un antinacionalista convencido que sabe que su elección política puede variar de PP a PSOE, (incluso a IU en un poco probable desliz, siempre y cuando se haya marchado Llamazares) pero que jamás votará a un partido nacionalista. Detesto tanto como usted esa ideología excluyente por naturaleza. Al único nacionalismo al que me podría adscribir, y ni aun así, es al patriotismo constitucionalista de Savater. No tengo ningún interés oculto como usted insinúa en que regiones periféricas logren la independencia porque de hecho soy un canario que estudia en Madrid, que incluso prefiere el modelo centralista de Estado. Simplemente creo en un Estado unido que encuentre su principal refuerzo en la solidez de su democracia. Solidez que considero que se ve dañada por leyes como la de partidos (a mi juicio de dudoso compatibilidad con algunos principios democráticos) y con actitudes cerradas desprovistas de la "cintura" que demuestran los paises veteranos en el juego de la democracia como el Reino Unido.
Y aunque sé que esto a usted no le interesa, se lo digo para mostrarle que hay gente que esta de su bando, que cree en otra forma de afrontar este drama nacional que considera más eficiente y justa.
Saludos.
Publicado por: Carmelo | jueves 31 de agosto de 2006 a las 23:46
Saludos, Carmelo.
Mis disculpas antes de nada si se ha sentido ofendido por mi intervención y por favor no me tenga en cuenta aquellas cosas que hayan podido molestarle sobre todo si, como apunta, he malinterpretado su comentario.
Sólo apuntar que, en mi opinión, el problema separatista que sufrimos en España no es comparable al que usted apunta, por ejemplo, del Reino Unido porque, aunque haya gente que quiera hacer ver lo contrario, en mi opinión no se pueden establecer paralelismos entre Escocia y Cataluña o entre Vascongadas e Irlanda del Norte porque en el caso británico hablamos de países y en el español de regiones que pretenden convertirse en lo que ni son ni han sido nunca.
También me gustaría aclararle que no tengo ninguna visión de "bloques" en estos temas, (lo digo en referencia a lo que apunta de "gente que está de su bando"): Mis opiniones son mías y punto y si bien he de reconocer que tengo carné del PP es precisamente ese tener ideas propias no coincidentes con las del "el bando" lo que me ha llevado a ser un simple militante de base, un afiliado que paga sus cuotas y que ni siquiera acude a todas las manifestaciones:Sólo a aquellas con las que está de acuerdo.
Espero, perdón si insisto demasiado, que disculpe si se ha sentido ofendido: Escribo con cierta frecuencia en esta página y cuando alguien realiza una intervención como la suya suele acabar derivando en que todos somos fachas y merecemos un tiro y he pecado de adelantarme a los hechos. (Sin olvidar, todo sea dicho de paso, que aunque la gente diga que los gallegos nunca se sabe si suben o bajan la escalera a mí se me interpreta en seguida y suelo ser bastante "combativo", incluso agresivo, en mis réplicas; un defecto que trato de corregir y que, cuando no puedo evitar es BBS el que debe perder el tiempo borrando o modificando comentarios fuera de tono por mi parte).
Tenemos formas distintas de enfocar un mismo problema, señor Carmelo. No es ni bueno ni malo. El tiempo dará la razón a uno, al otro o a ninguno.
Un saludo desde el Atlántico.
PD.- Juraría que no responde a mi pregunta: ¿Qué sí podemos pedir a ETA y qué considera usted lógico y razonable darles a cambio en esta negociación?
Publicado por: Noroeste | viernes 1 de septiembre de 2006 a las 10:31
Buenas tardes,
Señor Noroeste, agradezco sus disculpas. No es que las solicitara, porque cada uno se expresa con la vehemencia que considere (y usted no me ha ofendido en ningún momento), sino que pretendía que nuestro diálogo no fuera tan agresivo. Aunque no esté de acuerdo con la visión que la mayoría de esta página tiene en ningún momento la calificaría de facha. No voy por la vida de "progre". Aún así gracias.
Respecto a su pregunta, acerca de las posibles concesiones de ambas partes en una posible negociación, creo que lo que debemos exigir los terroristas es la definitiva renuncia a la violencia. Éste es el fin último de nuestra lucha y lo único que podemos esperar de estos malnacidos. El arrepentimiento es algo que pertenece al foro interno de estos sujetos y como tal, es innaccesible a nuestros recursos. Empeñarnos en que esta gentuza pida perdón aunque justo es inútil, además de nocivo en nuestra empresa para acabar con el terrorismo.
Sin embargo, dado que la renuncia a la violencia es lo único que podemos esperar de ellos, creo necesario que el Estado de Derecho sea el primero en dar pasos que manifiesten inequivocamente nuestra decisión de llegar a un final pactado. Pasos como una interpretación benévola de normas como la que prohibe que se pueden manifestar. Con benevolencia no quiero decir incumplimiento de las leyes, sino que los jueces se muevan dentro de los límites marcadas por éstas de la forma más favorable. Es decir, que se permitan manifestacines de la izquierda abertzale en la que no se hagan manifestaciones de apología de terrorismo (nada impide que pidan la independencia).
Una vez sentados en la mesa de negociación considero que el Gobierno debería estar dispuesto a tantear los siguientes temas:
-legalización de Batasuna
-aplicación a los actos delictivos cometidos por personas del entramado de ETA de las penas aplicables a los mismos supuestos de hecho en los que no concurría la agravante de estar vinculados con el terrorismo. Esto no significa en ningún caso indulto.[En otra ocasión me gustaría tratar este tema con más detalle porque considero que esto tiene una fundamentación jurídica muy compleja que me gustaría comentar con más detalle].
- Acercamiento de presos al País Vasco. [Sobre esto tengo que confesar que no sé si es posible jurídicamente, porque desconozco totalmente esta materia].
Considero que en esta negociación no hay lugar a concesiones políticas de ningún tipo (independencia, adhesión de Navarra a Euskadi, etc.). Los logros políticos se consiguen en las urnas, y no con actos violentos o negociaciones.
Bueno, ésta ha sido mi sincera exposición de cómo yo creo que se debiera acabar con el terrorismo etarra. Es una mera opinión que no pretende dar lecciones, sino un punto de vista.
No soy socialista, y aunque no me gusta cómo aborda este Gobierno el problema del nacionalismo catalán, creo acertados los pasos dados hasta la fecha frente al problema terrorista vasco. Confieso que confío en el actual ministro del interior para resolver el problema. Su intervención en el Congreso cuando el Lendakari expuso su envenenado proyecto me pareció magistral. Considero que fué uno de los golpes más certeros contra ese proyecto fracasado. No puedo decir lo mismo de la actuación de Zapatero que fué bastante decepcionante en dicho debate. Pero tampoco apruebo las intervenciones de Rajoy en el Congreso criticando abiertamente la actuación del Gobierno en esta lucha, cosa que no había hecho ningún lider de la oposición en la Historia de nuestra democracia. Creo que es una deslealtad imperdonable. Debería hacer tales reflexiones en sus encuentros privados con el presidente como han hecho los que le antecedieron en esa posición de tanta responsabilidad. Quizás debiera tomar nota de las maneras de su compañera de partido Esperanza Aguirre a la hora de enfrentarse con temas como éste. La presidenta de Madrid ha demostrado a mi juicio una forma de tratar con nacionalistas mucho más diligente como demostro frente a Maragall (pero esto es otro tema, perdón si me he desviado).
Ahora me gustaría saber cómo le daría usted el golpe de gracia a ETA. ¿A base de detenciones exclusivamente?
Publicado por: Carmelo | viernes 1 de septiembre de 2006 a las 15:28