Votar en Cataluña (2): Viajar con la mitad del pasaje
El recién nacido partido Ciudadanos ha supuesto una decepción para muchos de los antinacionalistas que creemos en la unidad como única forma de luchar eficazmente contra la barbarie etnicista.
El voluntarismo de algunos esforzados dentro de Ciudadanos ha creado una ficción: la de que existe en España un partido no nacionalista. Pero más allá del esfuerzo de unos pocos, del discurso oficial y de un ideario plagado de contradicciones flagrantes, Ciudadanos es en la práctica un partido catalán (eso sí, con muchas simpatías en el resto de España) y de izquierdas.
Tras el congreso fundacional y a lo largo de todo el verano, diversos miembros destacados de Ciudadanos, empezando por su presidente, se han encargado de informar a los eventuales votantes de lo mucho que en ese partido gusta la izquierda y de lo feo que es el Partido Popular, un discurso que, en este sentido, no se diferencia demasiado de la cháchara oficial del PSC de Maragall & friends.
Es la vuelta al pensamiento único, a los errores de siempre, a la simplicidad. Es el contagio. Y no constituye excusa de ningún género eso de que “hay que estar aquí para entenderlo”.
Ciudadanos nació para algunos como una esperanza, como la posibilidad de alcanzar un acuerdo por encima de las ideologías partidarias porque solo desde ese entendimiento transversal, interpartidario, es posible acabar con los bárbaros, que solo dan señales de vida cuando nosotros las damos de desunión (lo estamos viendo en el País Vasco desde que se inició esta nefasta legislatura).
En BBS siempre hemos compartido al pie de la letra la interpretación que de la lucha frente al nacionalismo defienden personas como Redondo Terreros, para el cual no se acabará con la ofensiva etnicista mientras los dos grandes partidos no actúen al unísono en este terreno (solo en este, naturalmente). Y la creación de una nueva formación política que, a las primeras de cambio, decide inclinarse por uno de los dos lados del espectro partidario sencillamente no aporta nada.
Lo repetimos en este mismo sitio muchísimas veces durante todo el año pasado, mientras esperábamos, impacientes e ilusionados, la llegada del congreso fundacional: para hacer un PSOE no nacionalista, o para hacer un PP progre, era preferible quedarse en casa.
Ambas opciones suponen caer en la trampa que nos han tendido los nacionalistas desde el inicio de la transición. Porque el combate contra la concepción étnica de la convivencia no pasa por el debate ideológico característico de las democracias. Por el contrario, se sitúa en un estadio predemocrático y aun prepolítico: es el estadio de la razón frente la barbarie, de la ley frente al sentimiento, del derecho frente a la fabulación. De la tribu frente a la ciudadanía.
Había una oportunidad. Pero se decidió que era preferible viajar con la mitad del pasaje. Seguirán contando con mi simpatía y mi apoyo. Pero desde el andén. Yo ya me he bajado de ese tren. Vuelvo a ser peatón.
(El próximo lunes, 18 de septiembre, Votar en Cataluña (3): El partido que miraba la luna.)














BBS, es mil veces más voluntarista seguir en la ficción de la UNIDAD de los grandes partidos, que intentar una nueva solución. Es verdad lo de la decepción, pero desde muchos ángulos. En cambio el perfil del afiliado medio a C´s es que no puede ver ni al PP ni al PSOE, estos si que llevan años y años decepcionando.
Declaraciones desafortunadas de algunos dirigentes no constituyen la línea oficial del partido, el partido es mucho más, es en fundamento la unión y organización de miles de personas hartas de lo que ocurre. Y si es verdad que el ideario es ambiguo e incluso contradictorio, eso es lo que de momento ha dado de sí esta histórica aparición, que en todo caso es mil veces más osada, audaz y valiente que permanecer en la equidistancia, a la espera a no se sabe qué o el quedarse en casa viéndolas venir. Su simple existencia es ya un triunfo antinacionalista y lo saben dentro y fuera de Cataluña miles y miles de personas.
Seguimos andando y ya veremos si dentro de unos meses, se pueden o no confirmar tus temores. Muchos de nosotros procuraremos que no sea así y de momento somos mayoría dentro de C´s.
Un saludo.
Publicado por: Mario Acosta | viernes 15 de septiembre de 2006 a las 10:37
Algunas consideraciones BBS:
1ª Somos pocos (de momento), mejor si estamos unidos.
2ª Alguna vez hay que "mojarse" en la realidad.
3ª Un no nacionalismo "de izquierdas", por así decir, ¿por que no?.
4ª Lo anterior no impide convenir contigo en
la necesidad de que "los dos grandes partidos actúen al unísono en este terreno (solo en este, naturalmente)".
Publicado por: Pau | viernes 15 de septiembre de 2006 a las 11:14
Nunca llueva a gusto de todos. Todo el mundo sabia que Ciudadanos surge desde el Centro Izquierda. Por tanto hay un cierto margen de indefinición ideológica. Pero eso es una cosa y otra el permanecer siempre en el alero.
Encuentro de vital importancia, hoy, extender Ciudadanos en toda España, como punta de lanza del movimiento de disidencia contra contra la pereza, cuando no complicidad por parte del Psoe, en la lucha contra el nacionalismo. Pero al tiempo tiene que dar alternativas, en la medida de lo posible, a la sociedad. Y es evidente que las propuestas que Ciudadanos haga y está haciendo no tendrán nunca nada que ver con el cheque escolar, los supuestos valores de la "familia", o políticas neoliberales. Para esto está el PP, con el que podremos coincidir en parte de su discurso nacional. En parte, no en todo. Y en las formas y en la decisión, el coraje y el empuje, en nada.
Publicado por: Juan II | viernes 15 de septiembre de 2006 a las 11:57
Propone usted la union de PSOE y PP para luchar contra los nacionalistas, y al mismo tiempo pretende que esa lucha es la de la ciudadania contra el tribalismo. Pero no son PSOE mas PP la tribu española?
Por otra parte se supone que vivimos en democracia, y aqui i ahora en Catalunya los partidos nacionalistas (CiU i ERC) tienen la mayoria absoluta, aunque por querellas internas no la ejerzan. El PP es testimonial y los "ciudadanos" ni siquiera aparecen en las encuestas. Que pasa? Acaso tres tienen mas "razon" que trescientos solo porque esos tres son de los nuestros? A esas actitudes ya las conocemos, y sabemos que son mas tribalistas e irracionales que ninguna otra.
Publicado por: Otro | viernes 15 de septiembre de 2006 a las 16:07
Veo que aún hay quien no se ha leído la constitución española:
Artículo 1 Párrafo 2º: La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del estado.
O lo que es lo mismo: Que una parte de los españoles apoyen la secesión no significa que el resto de los españoles tengan que permitírselo.
Publicado por: Noroeste | viernes 15 de septiembre de 2006 a las 16:46
Apreciado BBS, creo que te equivocas, o al menos así lo veo yo: en el congreso de C's del 8 de Julio salió derrotada la opción de hacer un partido "únicamente de izquierdas", no nacionalista, y venció la opción de levantar un partido transversal, que se sitúe entre la derecha nacional-católica del PP y el socialismo relativista del PSOE, pero que transcienda la división ideológica, un tercer partido progresista pero liberal, liberal pero progresista.
La operación es de gran calado, aunque reconozco que es difícil, puede fracasar, y sobre todo los dos grandes partidos oligárquicos, PP y PSOE, maniobran y maniobrarán para hundir el barco...
La inteligente operación a largo plazo es crear un partido de ámbito español entre los dos grandes, que sirva de bisagra para formar gobiernos con uno o con otro, siempre moderándolos, siempre desde el concepto cívico y no nacionalista, desde la visión solidaria de España y no desde los intereses localistas, e IMPIDIENDO QUE PARA GOBERNAR EL PP O EL PSOE SE TENGAN QUE VENDER A LOS NACIONALISTAS DE TURNO.
Puede parecer un objetivo muy poco ambicioso, pero si triunfara, enterraríamos la pesadilla que nos malgobierna desde la Transición: que el gobierno de todos los españoles esté en manos de los insolidarios nacionalistas.
Lo expresaba mucho mejor Antonio Robles en un largo pero inteligente artículo.
Saludos
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Ciudadanos de Cataluña y Vidal-Quadras
Por Antonio Robles
Ha llegado la hora de la verdad. El delantero mira fijamente al portero desde el punto de penalti. Depende de su frialdad la gloria de los suyos. No puede huir ni especular, sólo marcar. Cualquier otra cosa, disculpas para plañideras. Ciudadanos de Cataluña ha llegado a este punto.
Se acabaron las especulaciones, las quejas, los regates de papel prensa o las amenazas de quienes moralmente se creen superiores a los nacionalistas. Tampoco valen ya las declaraciones de principios ni los manifiestos intelectuales. Si tenían alguna razón de ser, se ha de demostrar en la realidad. Y arremangarse, bajar al fondo de la caverna como los esclavos ilustrados de Platón. Tirar la piedra y utilizar la mano para sostener el asa de porcelana de la taza de té daría la razón a los nacionalistas. Y, lo más importante, han de definir el universo ideológico donde disponer las fuerzas y unir voluntades. Tarea aparentemente sencilla, pero esencial para saber qué somos, qué queremos, cómo queremos conseguirlo, y cuándo. Intentaré pensar en voz alta, plasmar las circunstancias que nos rodean, salir del laberinto.
Qué somos
Ciudadanos. Con este concepto ya lo he dicho todo, aunque cuando se dice todo en una palabra se corre el riesgo de no decir nada, o que cada cual la amolde a su universo personal y acabe no reconociéndose en ninguno. Sin contar que todos, todos, somos ciudadanos, no sólo los que nos pretendemos denominar así.
Ciudadanos remite al concepto de soberanía personal, clave para entender las relaciones políticas, sociales y morales dentro de los Estados de Derecho. Nace con la revolución e independencia americana de 1776 y la Revolución Francesa de 1789, que acabaron con el poder absoluto del Rey; la primera, mediante la independencia de Inglaterra, y la segunda convirtió a los súbditos sin derechos en ciudadanos; o lo que es lo mismo, los hombres dejaron de ser objetos del poder para pasar a ser sujetos de la acción política. Ahora los ciudadanos son la base legitimadora de la nación, y no meros objetos pasivos o súbditos sumisos al poder real.
Ciudadanos de Cataluña nace precisamente porque, a pesar de vivir en un régimen democrático formal, una parte de la población no se sentía sujeto de la acción política sino mero objeto, súbdito en la práctica. Desde las instancias institucionales de la Genaralitat, los nacionalistas ponían la identidad, la etnia, la nación por encima del hombre libre o ciudadano. Nada nuevo respecto al Antiguo Régimen que las revoluciones ilustradas borraron de la historia. Buscaron además en los derechos históricos el fundamento de su legitimidad. Era ahora el grupo nacional, la propiedad de la tierra o la pertenencia a la tribu la fuerza moral, frente a los derechos individuales de sus ciudadanos. Identidad frente a ciudadanía. Una aberración tan rancia como el derecho de pernada. De ahí viene la rebelión de Ciudadanos. En lo sucesivo habremos de atenernos a su condición y obrar en consecuencia a la hora de definir el espacio ideológico. Volveré sobre ello.
Qué queremos
Nuevamente, una pregunta ociosa; pero no nos engañemos: si no se resuelve desde el principio los senderos se multiplicarán, y su disparidad disipará las energías de los protagonistas en la nada. Y si retrasamos su definición sólo aplazaremos el problema y complicaremos su solución. ¿Por qué? Porque el personalismo, la tentación sectaria o la confusión de ideas acabarían cayendo en el error de repartir áreas de decisión y poder entre los grupos enfrentados por la hegemonía ideológica.
Como consecuencia, las ideas y las energías más nobles llegadas a Ciudadanos quedarían desplazadas por los venenosos mecanismos de cocina típicos de los partidos burocráticos existentes. Mala cosa. Pan para hoy y hambre para mañana. O peor, vuelo de avestruz incapaz de alzar nunca el vuelo. Lo último que deberíamos permitir; porque la responsabilidad adquirida es de tal naturaleza que su fracaso elevaría el nacionalismo a la posición hegemónica capaz de hundir definitivamente la posibilidad de que en Cataluña se respete la cultura y los derechos de buena parte de la población.
Si bien es cierto que en las actuales circunstancias es imprescindible la lucha por los derechos democráticos básicos por encima de las ideologías, no lo es menos huir de los partidos peronistas, donde llegaron a coexistir corrientes de todo tipo, incluidas las de extrema izquierda y extrema derecha, enfrentadas a tiros y que falsearon el propio sistema democrático. Si alguien tiene alguna duda, mire, por favor, la historia de los últimos 50 años de la Argentina.
Por el contrario, es el sistema democrático el que debe garantizar diferentes ideologías a través de partidos diversos, siendo cada uno de ellos a los que corresponde la obligación de tener una mínima coherencia ideológica interna, para hacer propuestas coherentes y contrastables. En casos extremos de debilidad democrática correspondería a los partidos hacer coaliciones, por encima de sus enfrentadas ideologías, para fortalecer o salvar la democracia.
Por eso es preciso definir los fines. Ciudadanos ha nacido por un problema específico en Cataluña. Desde la Transición, los partidos de izquierdas, sobre todo el PSC, buscaron los votos de la población obrera catalana no nacida en Cataluña, pero excluyeron sus derechos culturales y sociales. No les fue mejor a los socialistas no nacionalistas nacidos en Cataluña. Con la llegada de Maragall a la Generalitat, también ellos se sienten excluidos, además de timados; les han colado la identidad nacional en sustitución de la lucha por la justicia social. Unos y otros ya no se sienten representados en el "Parlament de Catalunya". Lo han nacionalizado. Y si esto les parece subjetivo, les pondré un dato objetivo: nadie utiliza nunca el español en el "Parlament de Catalunya". Y lo que es peor, están convencidos de que así debe ser, a pesar de que más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña tengan esta lengua como propia.
No es lo peor; la exclusión alcanza a las ideologías. Ha llegado un momento en que si no aceptas el presupuesto del nacionalismo quedas excluido de la vida social y eres visto como un traidor a la Masía. A eso se le llama cosmovisión totalitaria. También esto puede ser subjetivo. Pongamos un ejemplo objetivo: el conseller Huguet pretende erradicar todo vestigio cultural diferente al que se han construido desplazando las muñecas sevillanas y los toros de felpa de los comercios de souvenirs de las Ramblas, o de cualquier chiringuito playero de la Costa Brava, por artesanía con pedriguí catalán.
Ya sé que es ridículo el ejemplo, pero precisamente por eso, porque no hay relación racional entre la labor de un ministro del Gobierno de Cataluña y la cutrez de un activista xenófobo del tres al cuarto, por eso, repito, el ejemplo es significativo. Si hasta esto llega el atrevimiento, qué no harán cuando el tema sea trascendental o tengan el poder para hacerlo. Pongan, si no, el ejemplo de este mismo señor cuando amenazó con la guerra civil si Madrid no aprobaba el Estatut.
El problema, por tanto, es de exclusión y de recuperación de derechos democráticos previos a toda confrontación de ideas. En el primer caso es preciso rescatar el voto cautivo que vota al PSC creyendo que lo hace al PSOE, y en el segundo generar formas democráticas, o reconquistarlas, para que nadie pueda ser excluido por sus ideas. En este último terreno la ideología sobra. No es una cuestión de izquierdas o de derechas, es de democracia. En el otro, es preciso ocupar el centro izquierda traicionado por el PSC sin renunciar a las simpatías de quienes se sientan sólo liberales. Por una doble razón: porque es el espacio ideológico en Cataluña que no tiene a nadie que lo represente en el Parlamento y porque cualquier otro espacio no aportaría ninguna novedad en el espacio político catalán.
Buena parte de los presupuestos liberales y no nacionalistas de Ciudadanos ya los representa el Partido Popular de Cataluña: tratar de ocupar ese espacio sería redundante y dividiría fuerzas. Sin contar que, en dos telenoticies y cuatro titulares de prensa, la propaganda nacionalista los habría convertido en los progres/pijos del PPC. Mal negocio.
Y, sobre todo, el espacio electoral más alienado seguiría cautivo del PSC. Es preciso captar las especiales circunstancias de acoso moral a que ha sido sometida la sociedad catalana por el nacionalismo, y sobre todo el mundo obrero cercano al partido socialista, para darse cuenta del complejo ideológico que este mundo soporta ante la menor insinuación de pertenecer a la cosmovisión española representada por el PP. Es tal el repudio, es tan eficaz el estímulo conductista, que sólo si nace un partido sin complejos alrededor de su universo ideológico es posible ganar su confianza y ayudarles a comprender la alienación que nos tortura. Sólo así podrían recuperar su autoestima, reencontrarse con una cultura española de la que no deben avergonzarse y descubrir el tocomocho del nacionalsocialismo.
Y, de paso, que la sociedad catalana pueda votar por partidos constitucionalistas de izquierdas y de derechas donde España deje de ser el Hombre del Saco en que la han convertido los nacionalistas.
Ese centro izquierda, no obstante, habría de alejarse de las veleidades sectarias de la izquierda histórica, abandonar su superioridad moral nunca demostrada y recuperar el espíritu ilustrado que le llevó a querer cambiar el mundo. O, dicho de otro modo, mantener su lucha por la igualdad y la justicia social e incorporar principios del liberalismo político imprescindibles para defender la libertad individual frente a la alienación colectivista, la identidad nacional o cualquier otra nacionalización de la ciudadanía.
Si no queremos contradecir lo que llevó a Ciudadanos a formarse y reivindicarse con tal nombre, es preciso estar tan cerca del Manifiesto de Euston como alejados del indigenismo maoísta de Evo Morales.
Para hacer posible el acuerdo es imprescindible que Alejo Vidal-Quadras vuelva a liderar el Partido Popular de Cataluña. Puede que sea el líder que posea mayor voluntad de combatir y tenga más claro el peligro actual del nacionalismo identitario. Con él se acabarían de cuajo todas las luchas intestinas y sectarias que se adivinan tras la variopinta variedad de intereses ideológicos de los Ciudadanos. Quienes se han acercado a Ciudadanos huérfanos de un liderazgo nítido en el PPC, volverían raudos con Alejo, y quienes en Ciudadanos confían toda su suerte al terreno abandonado por la izquierda habrían de afilar sus capacidades para hacer la labor pedagógica y el activismo necesario para llegar a las bases del PSC. Y, mientras tanto, buena parte de las posibles discordias nacidas del afán por controlar la línea ideológica de Ciudadanos se disiparía.
El liberalismo de Alejo Vidal Cuadras garantizaría a unos el discurso político de Ciudadanos en el PPC, y Ciudadanos garantizaría al resto el discurso social que el centro izquierda representaría.
Con un partido de Ciudadanos situado en el centro izquierda en el Parlament, buena parte de los problemas actuales se evaporarían de golpe. Su sola presencia obligaría al PSC y a Iniciativa per Catalunya a recuperar un discurso social abandonado, respetar el bilingüismo y alejarse de la obsesión identitaria nacionalista. De lo contrario, su base social obrera, inmigrante y castellanohablante lo abandonaría, y la catalanohablante no nacionalista le pediría cuentas. Saben que su discurso actual de traición a sus bases sólo se sostiene con la manipulación y el control de los medios de comunicación de masas. Eso se acabaría con tres diputados de Ciudadanos en el Parlament.
Ahora bien, si Ciudadanos sólo ha de ser un parche para devolver el alma democrática a Cataluña, podríamos estar cometiendo un error histórico. Ciudadanos ha de ser un proyecto español. El virus nacionalista que se inició en Cataluña está infectando a otras comunidades, y amenaza carcomer todo el cuerpo social de España. Mientras hubo dos partidos constitucionalistas, el problema se enmascaró; con el PSOE trapicheando con los nacionalistas, todo se puede ir al traste, al menos en la medida en que ahora lo conocemos.
Buena parte de la culpa la tiene el sistema electoral español, que prima a las minorías regionales frente a los partidos estatales. Faltos de mayorías absolutas, uno u otro, no sólo el PSOE, han cedido más de la cuenta. Es preciso crear un partido bisagra, el tercer partido nacional que dé apoyo tanto a uno como a otro en temas de interés nacional sin pedir nada a cambio.
Cómo queremos conseguirlo
Somos ciudadanos, queremos un partido de centro izquierda español; ahora debemos saber cómo queremos conseguirlo. Para empezar, deberíamos huir de cualquier hábito o costumbre de los partidos al uso. Ha de ser un partido fresco, dinámico, que incorpore internet como herramienta útil para discutir, elaborar y tomar decisiones colectivas, lo que hasta ahora sólo se hacía en reuniones de dirigentes alejados del control de las bases, y muchas veces contra ellas.
Las ideas han de sustituir al sectarismo de los grupos, los proyectos han de anteponerse a los liderazgos emocionales; listas abiertas siempre; limitación de mandato a dos legislaturas y de forma generalizada a todos los cargos políticos; estricto cumplimiento de las promesas electorales y publicación sistemática de las cuentas del partido. Las formas, así, se convertirían en el alma misma de Ciudadanos, porque en democracia muchas veces son más importantes que el contenido mismo.
Estamos hartos de comprobar cómo la incoherencia, la mentira, la venta, la manipulación o el sectarismo de un dirigente de derechas tienen su réplica en su homólogo de izquierdas. Parece como si lo único importante fuera conseguir el poder, si no se tiene, o conservarlo a costa de cualquier cosa, si se detenta. Pongan ustedes mismos los ejemplos. Creo que sería tan extravagante actuar decentemente en política que podría llegar a ser rentable. Y si no lo fuera, al menos nos respetaríamos a nosotros mismos. Que no es poco.
Con presupuestos de este tipo, es preciso que desde ahora mismo denunciemos toda práctica sectaria, cualquier intento de agrupar voluntades para hacer del partido una finca particular o al servicio de otras formaciones. No importa con qué coartada ni en qué coyuntura. Se transige en lo poco y se acaba justificando todo. Si no se denuncia desde el principio, en menos que canta un gallo sólo nos diferenciaremos del resto en el nombre.
Quiero hacer especial hincapié en tener especial cuidado en detectar y erradicar aquellos proyectos que pudieran estar jugando a favor del Partido Popular o del Partido Socialista. Hay muchas disculpas razonables para hacerlo, por unos o por otros, pero no sería el proyecto de Ciudadanos, sino la decisión maquiavélica de estas formaciones para abortar su posibilidad. Repito, no importa con qué disculpas o coyunturas, hemos de tener el carácter y la personalidad suficiente para no dejarnos engatusar por sus cantos de sirena.
Quien quiera trabajar en Ciudadanos ha de perder toda esperanza de puentearlo. Han de quemarse las naves, claramente, sin tapujos ni disculpas. Si algún día se pudiera o se quisiera colaborar con esas formaciones, u otras, sería de partido a partido, con la autonomía propia de una formación independiente.
Y cuándo
¿Cuándo queremos empezarlo? ¿Hasta cuándo podemos esperar? Son las circunstancias las que lo están retrasando, pero el cuándo es obvio. Hoy mejor que mañana. Y vamos con mucho retraso. El referéndum del Estatut está a la vuelta de la esquina, las elecciones también, y en Ciudadanos todavía se está con si son galgos o podencos. ¿A quién beneficia esto? Desde luego, al proyecto de Ciudadanos ¡no!
Publicado por: El Capitán Trueno | viernes 15 de septiembre de 2006 a las 20:57
El problema de Ciudadanos/Ciutadans es que muchos proceden del PSC-PSOE, rebotados, y con la misma cultura política partidista (como en el resto de los grandes partidos).
Pues eso, si repiten los mismos vicios de funcionamiento interno, NO ME INTERESAN.
Gozan de mi simpatía, pero siempre dije que antes de votarles quiero conocerles mejor y CONOCER SU PROPUESTA ELECTORAL (programa, que casi nadie lee).
Al final, es como siempre, lo que me importa SON LAS PERSONAS, sus actos. Por eso me alegré de que fuera elegido como presidente una persona joven (de la que desconozco casi todo), y no alguien ya bregado en el politiqueo (tal vez A. Rivera también, no lo sé).
Si quieren tener una oportunidad, el único camino factible es no emular al resto de partidos. Y utilizar las posibilidades de internet para que haya realmente DEMOCRACIA INTERNA, siendo las bases las que decidan, y no los de siempre.
Al menos esa es mi opinión. Yo no necesito "despotismos ilustrados", de izquierdas, de derechas, nacionalistas o no nacionalistas, tanto me da.
Y luego, que sigan con ese discurso de izquierdas/derechas... vamos, que cada vez siento más desapego por ellos.
En fin, el tiempo será el juez. Mientras tanto, iré informándose mejor.
Publicado por: maty | sábado 16 de septiembre de 2006 a las 0:12
Termino, para mí el discurso de izquierdas/derechas hace muchos años que quedó superado, pero es el que sigue triunfando, lógicamente, dada la incultura creciente en nuestra sociedad. De esa incultura surge la necesidad del reduccionismo, del mensaje simple, pues no, no es mi apuesta.
No creo que a estas alturas esté claro el ideario de Ciudadanos/Ciutadans. Lo importante es que sean las bases quienes DECIDAN SIEMPRE, del modo más transparente posible.
Lo importante es conseguir que un país, una sociedad funcione correctamente, que se apueste siempre por la excelencia, por un código de valores, de conducta, donde se sea responsable de los actos.
Algunas de las propuestas de la izquierda serán válidas, así como otras de la derecha, tanto da. Pero no lo son por ser de una u otra tendencia, sino por sí mismas.
Vuelvo al principio, ese reduccionismo nos lleva al SECTARISMO, tan popular en Caína, véase la blogosfera más o menos informativa.
Eso es el discurso que triunfa en la red (caso de Nacho Escolar). Triunfará, pero a mí no me interesa lo más mínimo, al no aportarme nada.
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Con todo, probablemente les votaré, para darles una oportunidad. En las siguientes elecciones, ya tendré más base para votar más sopesadamente, digo.
Porque, al PPC, con Piqué al frente, ni me lo planteo. Una persona inteligente pero con una pésima gestión como ministro. Y por ahí sí que no, incompetentes sobran, además de su intención de pactar con CiU.
Publicado por: maty | sábado 16 de septiembre de 2006 a las 0:26
Mario: tengo demasiado respeto por personas con tu trayectoria para no considerar seriamente tus reflexiones. Y porque en Ciudadanos hay personas como tú, seguiremos apoyando.
Apoyando, Juan II, aunque sea desde el andén porque no hace falta estar dentro de ese vagón mal llenado para plantarle cara a la bestia. De modo que no me doy por aludido con esa referencia un tanto inoportuna a "permanecer siempre en el alero".
Como la tuya, Pau, después de coincidir durante tanto tiempo: "Mojarse en la realidad". Sin abandonar el bueno rollo contigo y con Juan II, ¿me permitiréis sugerir que ese tipo de razonamiento me recuerda un poco a los viejos tiempos, casposos, repugnantes, de la clandestinidad, cuando el estalinismo (no os sintáis aludidos, por favor) tan propio de los partidos de izquierda imponía formas de pensamiento del tipo: dentro del partido todo, fuera la condenación?
Que me alarmen las señales que emite Ciudadanos no tiene nada que ver con mojarse o permanecer en el alero. E insisto: no quiero ofender, al fin y al cabo estamos en el mismo barco (aunque parece que no en el mismo vagón).
Capitán Trueno, para mi el PP no es "la derecha nacional-católica". Es la derecha, punto, dentro de la cual hay católicos, ateos y, aunque te cueste creerlo, progres de mucho cuidado. Junto a personas muy, pero que muy de derechas. Exactamente igual que en la izquierda, donde hay tipos más derechosos que Fraga y extremistas radicales. Incluso está Rodríguez, imagina.
Y en cuanto a eso de "un tercer partido progresista pero liberal, liberal pero progresista", sencillamente no lo entiendo. Mayormente porque no ha existido jamás. Y encima es imposible. Esa mezcla de conceptos es una majadería terminológica. No tiene absolutamente nada que ver el liberalismo con esa nueva definición de la izquierda postmuro de Berlín: el progresismo.
Sé que esa definición está en los estatutos y en el ideario de Ciudadanos y no deja de sorprenderme porque algunos de los miembros fundacionales son gente con la cabeza pero que muy bien amueblada.
Claro que si, a la hora de entrar en el cuadrilátero de la política, todo vale y se pueden manejar los códigos-mentira de los políticos al uso, pues apaga y vámonos (o sea, me bajo del vagón).
Se te echaba de menos, Maty. Es cierto, ¿qué demonios se puede votar en Cataluña? O Piqué, o Ciudadanos. Hay legislaturas en las que es mejor no levantarse de la cama.
BYE BYE SPAIN
Publicado por: BBS | sábado 16 de septiembre de 2006 a las 12:17
BBS:
Sabes de mi respeto hacia tí y como comparto muchas de tus posiciones. Lo dicho por mí nunca ha tenido la intención de utilizar la sorna contigo. Dios me libre de tu pluma.
Soy persona de acción. Y ahora tengo Ciudadanos. Hace un año no tenia ni eso. Y tus has presenciado en esta página cómo los nacionalistas se mofaban de nosotros como fachas y, a lo sumo, raros. Ahora le estamos dando la batalla en uno de sus infranqueables feudos: el del supuesto civismo catalán, el OASIS. No miro si son galgos o podencos: son perros. Y en la acción y en la crítica se pulirán las ideas, la líea, las alianzas.
Ahora es la hora del combate. No nos darán tregua ni cuartel. Ya estamos acostumbrados. Espero que nosotros tampoco se lo demos. Que los afiliados y simpatizantes galvanicen sus fuerzas y las de la sociedad donde se enmarcan. Nuestra mera existencia supone una contradicción irresoluble para su discurso. Nuestra probable presencia en el Paseo de San Juan, el inicio de la Justicia, el principio del fin de la Iniquidad.
De momento hemos llenado el sancta sanctorum de la burguesia catalanista. Con discurso, con método, con entusiasmo. Sin bocadillos, sin demagogia, sin engaños, sin mentiras mediáticas.
¿Alguien da más? (Por ahora).
Un cordial saludo.
Publicado por: Juan II | sábado 16 de septiembre de 2006 a las 14:41
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Apreciado BBS:
Sólo decir que lo del progresismo liberal no es una majadería, sí ha existido y puede volver a existir. Desde la Ilustración, lo liberal era y es lo opuesto a lo conservador, y lo progresista a lo reaccionario. El socialismo surgido en el siglo XIX dejó al liberalismo en medio.
El PP es un partido conservador, y democristiano con unos cuantos liberales en su interior. El PSOE es una izquierda degenerada, como la mayoría de la europea tras la caída del Muro, que ha cambiado su genuflexión ante Moscú por su postración hacia la Meca.
Y por favor, no confundas los "progres" post-Muro al estilo zapateril con el progresismo que nació en el Siglo de las luces.
Salud, ciudadano.
Publicado por: El Capitán Trueno | sábado 16 de septiembre de 2006 a las 19:25
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Coda: me molesta sobremanera la prostitución de la palabra progresista por los "progres", al estilo ZP. Nunca me dejaré llamar "progre", pero sí me defino como "progresista". Quizá algún día deje de utilizar esta última palabra, en vías de degeneración, pero mientras tanto espero a encontrar otra mejor.
Como ilustración de la diferencia que encuentro entre ambos conceptos, aquí va ésta que escribí a propósito del caso Rubianes:
Compárese la prosa que utiliza el /progre de salón/ Rubianes (a la mierda la puta España) con la poesía del /progresista/ García Lorca (la viejísima y compleja sustancia de España).
Aunque esta comparación sea un ejercicio cruel.
Salud.
Publicado por: El Capitán Trueno | sábado 16 de septiembre de 2006 a las 19:35
Quiero rogarte BBS que reconsideres tu posición.
Como bien dices visto lo visto es preferible no lenvantarse de la cama para ir a votar.
Nuestros vecinos europeos, como los franceses o alemanes, a la hora de votar a alguna opción política disponen de más partidos políticos de ámbito nacional en los que depositar su confianza, dando como resultado un arco parlamentario más amplio que el español. En España sólo hay dos grandes partidos monolíticos. Uno engloba a toda la derecha y el otro a la mayoría de la izquierda (IU es casi residual). Y luego están los partidos nacionalistas. Por esta razón es tan importante que nazca en nuestro país un partido que rompa con esa dualidad PSOE/PP ó PP/PSOE.
Algunas personas, como es mi caso, estamos hartos de los "sociatas" y de los "peperos" que no dudan en bajarse los pantalones ante el partido nacionalista de turno con tal de pillar poltrona.
Ciudadanos-Partido de la Ciudadania es hoy por hoy la única opción válida. Cuélgale todos los defectos que quieras, pero piensa que acaba de nacer y tiene que aprender a andar.
Gracias por aguantar mi perorata.
Publicado por: jose | sábado 16 de septiembre de 2006 a las 19:44
José, en absoluto sostengo que a la hora de votar es preferible quedarse en casa. Jamás. Incluso aunque el panorama resulte poco estimulante. Tuvimos que "abstenernos" demasiados años para renunciar ahora al inmenso placer de ejercer el derecho al voto. Al que sea.
Gracias por las contra réplicas.
BYE BYE SPAIN
Publicado por: BBS | sábado 16 de septiembre de 2006 a las 19:53
Quizás "Ciutadans" no sea la solución a todos nuestros problemas, pero tal y como está el patio yo creo que tienen más que merecida una oportunidad para intentar mejorar la situación. Yo desde luego pienso dársela.
Publicado por: Carlitos | domingo 17 de septiembre de 2006 a las 21:39
La verdad es que a Ciutadans se nos puede criticar por muchos flancos. pero son los que más se ehan atrevido a palntar acra al nacionalismo catalán.
Son los únicos que , obteniendo un par de diputados, podrían asiustar a "lafamilia" como denominan a los políticos catalanes.
Y así forzar quese deroguen las leyes que multan a los comercios que no rotulen en catalán, o que se permita hablar castellano en la escuela.
¿Quién más tiene posibilidades de hacer algo significativo?
Publicado por: Miguel Martínez | domingo 17 de septiembre de 2006 a las 23:52
Yo del tema de Ciudadanos no puedo opinar mucho porque soy gallego pero entre los muchos comentarios que he leído me he quedado con una frase que dice que en Ciudadanos hay mucho rebotado del PSC y que se teme que las cosas se vayan a hacer igual de mal en Ciudadanos que en cualquier otro partido
En su día, hablando sobre el nacimiento de Ciudadanos y su posible expansión a otros lugares de España yo dije en esta página que un Ciudadanos de Galicia probablemente se llenaría de rebotados del PPdG y que todo se iría al carajo.
En su momento era una apreciación pero veo que más gente opina lo mismo.
Ciudadanos es una inicitiva estimulante y agradable desde mi punto de vista. Pero las buenas intenciones en materia política en este país suelen quedar en el cubo de la basura a los dos días
No estoy diciendo que suceda
Digo que me temo que sucederá
Lo cual sería una gran pena
Un saludo
Publicado por: Noroeste | lunes 18 de septiembre de 2006 a las 9:39
Soy militante de ciudadanos-partido de la ciudadania.
Personalmente, no tengo vinculos ideológicos o sentimentales, ni con la derecha , ni con la izquierda.
Tampoco, creo en los dogmas religiosos, nacionalistas, o político-idiológicos.
Comprendo el valor y la necesidad de los movimientos que ante el abuso y la perversión de la época industrial, consiguieron una jornada laboral más digna, y en general reducir la injusticia social y laboral . Logros, que ahora disfrutamos en nuestra sociedad actual y que fueron fruto de esa lucha de clases.
Pero dicho esto, en la actualidad no quisiera que Ciutadans se definiera en una detarminada ideologia política, y simplemente se columpiará en ella.
Me gustaria que :
-la democracia fuera nuestro objetivo, y junto a ella caminara;
-el bilingüísmo,
-la libertad de expresión,
-políticas sociales justas,
-políticas laborales justas,
-políticas de protección ambiental y de los animales,
-políticos honrados,
-mecanismos de prevención para que nuestros políticos no se corrumpan con el poder.
-mecanismos de control para que nuestros políticos gestionen los recursos económicos y humanos que posee la administración de forma que repercuta y beneficie solo a la sociedad, y no, también a las cuentas personales de dichos políticos, familiares o amigos.
Ese es mi pensar y mi deseo personal.
Saludos a todos
Ciudadana española
Publicado por: ciudadana (cataluña-Spain) | martes 3 de octubre de 2006 a las 20:32
Ya vale de decir tonterías y de hablar por boca de afiliados de Ciudadanos, lo aquí supuesto es mentira.
En Cataluña tanto el PPC, el PSOE o el PSC nos han traicionado a los que no comuulgabamos con el nacionalismo. Lo que acabo de decir es cierto, nadie movió un dedo en 1998 con la ley de política lingüística y después el PPC actuó de sustento de los nacionalistas de CIU a cambio de NADA. ¿Tu crees que puedo estar apoyando a un partido (que es el que me gustaría apoyar) que diga que quiere pactar con CIU? El PPC no es como en el pais vasco, piqué no es como san gil (piqué es como lópez), piqué está deseando traicionarnos, lo anuncia, día tras día, ofrece entregar nuestro posible voto a un partido nacionalista a cambio de que todo quede igual ¿no está ya la cosa demasiado podrida como para mantenerla? Desde luego yo sí quiero cambiarla.
En ciudadanos no nos proponemos otra cosa que ser un revulsivo para poder volver a una sociedad normal, es mi opinión personal. Queremos poder recuperar nuestros derechos, a vivir en una sociedad democrática y no excluyente, y si en eso estamos de acuerdo gente de izquierdas o derechas es maravilloso. ojalá pudiese extenderse esa forma de entenderse al resto de españa, porque estar obligados a pactar con el nacionalismo (antiespañol por definición) para gobernar España es un absurdo, contradicción y finalmente traición.
Yo, desde luego, ni por asomo me considero de izquierdas, ni siquiera reconozco ese orden de izquierda y derecha, quizás es por mi pasado pero la izquierda me produce sarpullidos. Sólo soy liberal, en todos los aspectos de la vida.
Publicado por: victor | miércoles 4 de octubre de 2006 a las 11:19