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lunes 18 de septiembre de 2006

Votar en Cataluña (3): El partido que miraba la luna

Por fin se constituyó el primer partido no nacionalista de la historia de España. Fue un proceso largo y plagado de errores pero todos callamos entonces. Ha pasado el tiempo y sobre todo han pasado cosas muy graves. ¿Y? Ciudadanos ya es legalmente un partido. Pero todavía no se comporta como tal.


El anuncio de constitución del nuevo partido supuso empezar a hacer realidad un sueño largamente esperado. Ya estaba. Parecía que por fin teníamos en España un partido no nacionalista. La política catalana lograba por primera vez una formación no étnica. Era un rayo de esperanza.


Pero mientras el presidente desnudo, Albert Rivera, se apresuraba a aclarar que Ciudadanos es “un partido progresista”, no fueran a confundirle con el PP, porque sabido es que en algunos lugares lo cómodo es que te confundan con el PSOE local, mientras eso sucedía, en España llovían chuzos de punta. Este no ha sido un verano para pusilánimes.


La temporada pasada terminó con otra demostración de rechazo a la política filonacionalista del Gobierno de la mano de la AVT y del Foro Ermua. La ciudadanía volvió a salir a la calle y decenas de asociaciones y plataformas se sumaron a la protesta. No así Ciudadanos.


Vale, quizá era un poco prematuro. Apenas se estaba gestando el proyecto. Bien, de acuerdo. Nos callamos la boca.


A medida que el verano iba avanzando se multiplicaron las señales de conversaciones entre socialistas y nacionalistas etarras, que constituyen posiblemente la forma más escandalosa e indecente de corrupción en el ámbito que nos ocupa, la lucha contra el nacionalismo. Salieron en tropel todas las plataformas ciudadanas y algunos militantes ilustres de la izquierda. Ciudadanos permaneció callado.


Sí, de acuerdo, tal vez era pronto. Estaba recién nacido. Había que darle tiempo. Nos callamos la boca.


Entró en vigor el lamentable estatuto catalán, asistimos a reiterados espectáculos de provocación del nacionalismo etarra en la Audiencia Nacional, a los actos en memoria de algunas de las más sentidas víctimas del terrorismo nacionalista, a las más desvergonzadas declaraciones de los líderes étnicos, a los que se les ha dejado libre la amplia y espaciosa cancha del verano para hacer de las suyas. ¿Dónde estaba Ciudadanos?


El proceso es complejo. No se puede pretender que el primer día todo funcione como si el partido tuviera 100 años de experiencia. Bueno, es verdad. Nos callamos la boca.


Asistimos al inicio de curso, aprovechado por algunas plataformas para denunciar la manipulación nacionalista de la educación y para dejar en evidencia las mentiras y las granujadas de los libros de texto que pagan los gobiernos de las regiones “nacionales”. Ahí tampoco se les vio.


Bueno, en septiembre había que preparar las candidaturas para las catalanas, eso siempre lleva tiempo. Paciencia. Hay que tener paciencia. Nos callamos la boca.


Se conoce estos meses, por un lado, la persecución étnico-lingüística en Galicia a raíz de los incendios forestales, y por otro, la interminable lista de leyes orgánicas que deberán ser modificadas a raíz de la puesta en marcha del estatuto catalán, lo que deja con las vergüenzas al aire al Tribunal Constitucional, que esta primavera dictaminó en contra de considerar esa reforma estatutaria como un cambio constitucional por la puerta de atrás. Una oportunidad única para poner en evidencia el juego sucio jurídico que se han traído entre manos nacionalistas y socialistas. Más silencio. Silencio atronador.


Claro, hay que medir la oportunidad y la respuesta. Hay que andar con cuidado, tener consolidado el partido, ajustado el engranaje antes de lanzarse a la confrontación. Tal vez sea así. Convengamos en ello. Nos callamos la boca.


La Justicia vuelve a sus peores andadas. Se autorizan las manifestaciones más descaradas del nacionalismo etarra, se mira para otro lado mientras el etnicismo violento recupera la iniciativa y las calles. Surgen querellas por doquier promovidas por plataformas cívicas contra jueces que acomodan sus decisiones a la voluntad partidista del ejecutivo. Y del nacionalismo armado.


Uno ya apenas recuerda los lejanos años de militancia, quizá las cosas deban ser así. La estrategia. La unidad. Nos callamos la boca.


Sí, ha sido un verano poco apto para los pusilánimes y también para los que no están dispuestos a dejarse la piel en el intento. Un verano muy intenso desde el punto de vista político y muy bien aprovechado por quienes están dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias en el derribo constitucional de la nación. Y a lo largo de todos estos meses, nuestra esperanza, ese partido con vocación nacional que iba a enfrentarse a esta suerte de asalto étnico al Estado que estamos viviendo, no ha comparecido.


Pues ya no nos callamos la boca.


Y hay más. A la impotencia ante la pasividad se suma un confusionismo ambiguo. Unos días antes del congreso fundacional, en la agrupación de Madrid se puso de manifiesto esa ambigüedad que rodea Ciudadanos. Cristóbal Espín fue elegido delegado de Madrid para el congreso pero decidió abandonar la formación pocos días antes. En una carta dirigida al resto de integrantes de la agrupación madrileña, Espín, que nos ha permitido la difusión de su texto, decía:


“El día 29 de julio, el Presidente hace la declaración en la que se anunció formalmente el inicio de las negociaciones con la banda terrorista. En un lugar inadecuado, sin soporte democrático y, como siempre, plagado de afirmaciones radicalmente incompatibles y envuelto en ambigüedades. La trascendencia y la gravedad de muchas de las insinuaciones que se recogen en el discurso son patentes.


"Ciudadanos, al contrario de otros colectivos, no se posicionó, cosa que podría entenderse dado el momento constitucional en el que se encontraba, pero mi sorpresa fue terrible cuando abrí el blog de Arcadi (30 de junio): 'Excelente discurso ayer, el de Zapatero. El mejor de su vida... El presidente se comprometió, con solemnidad mediática, a una negociación con Eta donde no se quiebre la legalidad...' para qué seguir... Los comentarios al post: unos que no puede ser cierto, otros que ironía o sarcasmo, alguno que genial, bastantes desolados... y los amantes de la hermenéutica agarrándose a una metáfora maltraída de la legendaria jura de Santa Gadea, que nos anuncia entusiastamente un final de destierro.


"Ese mismo día interviene en Onda Cero y de manera airada sostiene la excelencia del discurso: ni ironías ni sarcasmos, interpretación literal de su post. Ciudadanos sigue en silencio.


"He querido dejar pasar unos días para meditar. La pluralidad de opiniones en un colectivo es positiva, las divergencias en las estrategias y en las tácticas son admisibles, pero los fundamentos, las bases, deben ser sólidas y no cuestionables. En mi escrito de presentación como candidato reproduje los apartados 1 y 2 del artículo 1 de la Constitución: España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político; y el marco que nos asegura la vigencia hoy de estos grandes principios es el que se describe en su apartado segundo, la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado. Para mí esto no es cuestionable.


"En el discurso del Presidente no hay ni la más mínima mención o referencia a este ámbito de decisión y sí de forma expresa, solemne y rotunda el respeto por el Gobierno de las decisiones de los ciudadanos vascos. El gobierno de España, además del filtro de la legalidad, debe utilizar el del interés de todos los ciudadanos de España. Después de dos años con la experiencia del Estatuto ya deberíamos temer en lo que puede acabar todo esto.


"Los 'padres' de este partido tienen todo el derecho a defender lo que quieran y los que nos adherimos a esta iniciativa no tenemos que compartir todo su ideario, incluso podemos intentar introducir algunas de nuestras 'desviaciones', pero no tiene sentido defender criterios tan divergentes en cuestiones de principio. Para mí la soberanía nacional es incuestionable y a estas alturas estoy cansado de los juegos y de las elucubraciones con normas meridianamente fraudulentas, propias de un aprendiz de fullero.


"Con la posición de Arcadi Espada en esta cuestión tan trascendente en la actualidad y el silencio o la complacencia de todas las cabezas visibles de este colectivo, me llevan a la conclusión de que estaba totalmente equivocado; porque el acercarme a la política estaba motivado, precisamente , en la contemplación del presente de una forma muy crítica, muy lejos de la actitud con que termina Arcadi: 'Mañana veremos lo que hace'... hoy he dicho que 'excelente'.


"Por ello, presento mi dimisión como delegado al Congreso y ruego me deis de baja en la Asociación, con el mayor sentimiento y con el reconocimiento al esfuerzo y a la labor que todos habéis hecho.”


La coordinadora de la agrupación de Madrid ofreció sólidos argumentos sobre la posición de Arcadi Espada en relación con este asunto pero ello no evitó un cierto revuelo entre la militancia madrileña del nuevo partido.


La confusión y el autismo han marcado los primeros meses de vida de Ciudadanos. Me gustaría poder escribir que la primera se debe a la inexperiencia y no al cálculo político (¿o debería escribir “politiquero”?) que oculta definiciones doctrinales para intentar pescar en todos los caladeros. Me gustaría poder escribirlo.


En cuanto a la pasividad, quisiera creer sin engañarme a mí mismo que la de Ciudadanos ha sido una ausencia normal (el verano, las vacaciones, la inexperiencia, la corta edad del partido). Pero sucede que la Historia no espera a que todos los pasajeros estén listos para embarcar. O espabilas, o te quedas fuera. Así son las cosas.


Desde la última manifestación en Colón, el 10 de junio, hasta hoy han pasado en España cosas muy graves. Estos han sido unos meses cruciales. La política de desmantelamiento constitucional de Rodríguez no se ha tomado vacaciones. Al contrario, ha acelerado su marcha. Y las prácticas de los etnicistas han estado a la altura (y a la velocidad) de su socio preferido. Ante este panorama es difícil entender la ausencia de un partido antinacionalista con aspiraciones a convertirse en referente en todo el país.


Desde BBS vamos a seguir apoyando, defendiendo y difundiendo todas las iniciativas que promueva Ciudadanos. Como hacemos con el PP y con el resto de grupos, plataformas, asociaciones, grupos y personas que se enfrentan a la barbarie etnicista. Aunque las señales de alarma mencionadas nos hagan pensar con infinita tristeza que, hasta el día de la fecha, se ha desperdiciado una magnífica oportunidad para promover una formación política antinacionalista rigurosa, eficaz, activa y de carácter unitario y nacional.

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Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian Votar en Cataluña (3): El partido que miraba la luna:

Comentarios

He leído detenidamente tu post, BBS y sólo dos cosas:
· Con toda sinceridad deseo que estés equivocado.
· Agradecerte tu último párrafo.



Será una equivocación muy bienvenida, Pau. Me refiero a las últimas líneas del último párrafo. Un abrazo.

BYE BYE SPAIN

Tras leerte, vuelvo a constatar nuestra coincidencia. También he sido consciente del SILENCIO OMINOSO por parte de Ciutadans/Ciudadanos. Lo achacaba en parte al proceso constituyente como partido, pero también por la procedencia socialista de muchos de sus miembros más destacados, de antes de constituirse como partido.

Por eso, a pesar de todo, les sigo concediendo un margen, pero NO SIEMPRE. Ahora ya es un partido, con personas elegidas en su directiva, así que a partir de ahora hay que ser IGUAL DE EXIGENTES con ellos como con el resto de partidos tradicionales. Ni más ni menos, igual.

Al respecto de Arcadi Espada y tantos otros que se han señalado, siempre me he preguntado DONDE ESTABAN años atrás. Apoyando al PSC-PSOE, que es un partido netamente nacionalista desde que fue elegido Raimon Obiols como secretario general.

Aun con todo, se les ha de reconocer el cambio de postura de los antaño simpatizantes/militantes del PSC-PSOE.

Por eso mismo, sería aconsejable que al frente del partido estuviesen personas NO CONTAMINADAS por su reciente pasado.

Ahora hay una mezcla (Albert Rivera y Antonio Robles) -desconozco sus trayectorias, así como el resto de miembros de la ejecutiva.

Con todo, para el 1 de noviembre no veo otra opción posible para mí. Ya estoy aburrido de abstenerme y de votar en blanco.

Ahora bien, en las próximas elecciones, las que sean, decidiré en función de su trayectoria desde ayer.

Lo dicho, mi aversión a militar en partido alguno (nunca he militado ni he sido simpatizante ni nada que se le aproxime) me impidió a registrarme como un militante más. Ni tan siquiera he acudido a acto alguno suyo en Tarragona.

Pues eso, antes que Ciutadans, está MI CREDIBILIDAD e INDEPENDENCIA, a la hora de anotar y comentar en la blogosfera, digo.

- Un saludo -

PD: por ello, he actualizado mi anotación de ayer, incorporando la reseña a ésta, dejando que sea el lector quien conforme su opinión y no yo.


Ciudadanos nace con buenas intenciones pero con un error de base. Pretende luchar contra los nacionalismos desde un sistema que los alimenta. Es una batalla que no pueden ganar.

Muchos ciudadanos de todas las ideologías hemos abierto los ojos a la falta de libertad política derivada de la partitocracia que padecemos. No es democracia si los tres poderes no están separados. No es democracia si los diputados solo representan los intereses de las directivas de los partidos que los ponen en esas listas cerradas. No es democracia cuando la constitución no se cumple sistematicamente porque es incompatible con la partitocracia. No es democracia si los ciudadanos nos vemos obligados a manifestarnos en las calles porque no tenemos ninguna herramienta para controlar a nuestros políticos.

Estos ciudadanos se han visto representados en el ideario al que lleva este enlace:

http://www.antoniogarciatrevijano.com/index.php/2006/08/29/declaracion-de-principios/

Vivimos en una gran mentira que poco a poco está siendo desvelada.


Se aproximan las elecciones en Cataluña. Considero un grave error votar si no estas de acuerdo con el sistema, porque sigues colaborando con el circo de payasos y prestidigitadores que te obvia.

Si ningún ciudadano de Cataluña fuese a votar, se produciría una crisis insostenible por el sistema que vergonzosamente nos ignora siendo los verdaderos dueños de la soberanía nacional.

Un saludo a todos.

1.- Ciudadanos todavia está constituyéndose. Lo que antes fueron afiliados y agrupaciones de una Asociación tienen que revalidarse, afiliándose y constituyendo la nuevas agrupaciones del PARTIDO.

2.- Hay sensibilidades distintas y apreciaciones diferentes. Eso se vio en el Congreso. Hay temas polémicos, otros menos y otros mediaticamente polémicos, tacticamente comprometidos por razon de la imagen que proyectan de nosotros nuestros enemigos viscerales. Prudencia y táctica.

3.- Aunque con diferente perspectiva, no le falta razón, de fondo, a los argumentos de BBS. Es más, particularmente he ido e iré a las sucesivas convocatorias de la AVT y Foro Ermua, por incómodo que me encuentre con el espectro idológico de la gente que me rodea. Ya estoy acostumbrado. Pero, hoy por hoy, creo prudente que Ciudadanos no se pronuncie. Pero eso sí, que actuemos, aún a nivel individual. Mañana ya veremos. Sobre todo si somos capaces de cambiar el talante de los que acuden a este tipo de concentraciones.

4.- En cuanto al célebre artículo de Arcadi, no estuve al tanto y no tengo información. Pero no soy esencialista. Muchas veces he manifestado mi opinión aquí al respecto. Quiero a mi país, a mi nación. Pero si hay que partir, se parte. Pero se parte todo. También Cataluña y el Pais Vasco se pueden partir. Y si se reconoce el Derecho de Auto de Terminación, también para los que quieran seguir siendo españoles dentro de esos territorios. Con su derecho al territorio. Como corresponde al derecho de autodeterminación. De modo que depende cómo se planteen las cosas.

Y seguiré haciendo la misma pregunta, rebus sic stantibus ¿hay quien de más?


Un saludo.

La dialéctica es una forma de pensar que considera el desenvolvimiento social de forma cambiante y no mecánica. Y no se ha inventado por casualidad, sino aprendiendo de la historia social. Toda protesta social está poniendo en jaque al sistema. Por muy incipiente que sea, por muy minoritaria, por muy alejada de planteamientos políticos, contiene en germen el cuestionamiento del sistema. Pretender que un movimiento surgido de la propia sociedad, que no es un montaje, contenga una solución teórica acabada al problema planteado, es falso desde el punto de vista científico y estéril desde el político. Como también exigir a un partido recién nacido esfuerzos y logros fuera de sus posibilidades actuales constituye una clara desacreditación para él y el anuncio de que sus adversarios no tienen oposición, es decir, desarmar al intento y moralizar al enemigo. Todo lo contrario de lo que presenta la realidad.

Siempre será mejor manifestarse en la calle de forma organizativa con tus propios errores, que hacerlo en nombre de los “aciertos” de otros e incluso de aciertos que no son los nuestros.
C´s es lo único sano que ha nacido en España desde la transición. Si hay que poner o no al sistema en un brete lo iremos viendo, no sólo nosotros, sino miles de personas que son los únicos agentes del cambio y que tendrán que ver y experimentar lo que C´s ya sabe. Así que mientras C´s siga creciendo y mantenga un equilibrio interno dando guerra al enemigo, no hay ni teórica, ni moral, ni políticamente más remedio que apoyarlo y desarrollarlo. El día que esa condiciones cambien, ya veremos. Mientras tanto, dentro somos más los que así pensamos que otros.

Me disgusta reconocer BBS que debo darte la razón a la mayoría de las afirmaciones que has escrito, sobre todo cuando he acudido a las manifestaciones de la AVT o el Foro de Ermua y lo he tenido que hacer a título particular o individual y no bajo el paraguas de C's. Espero y deseo que en próximas convocatorias (que las habrá) C's se moje.
De momento, como no veo otra organización mejor a la que asirme políticamente, seguiré apoyando a C's.
Un saludo.

Yo votaría sin duda a Ciutadans de Cataluña; y más si se definen progresistas

interesante buen blog, saludos

Estoy con vosotros ,pero el partido tiene una trayectoria a largo plazo y en un medio tan nacionalista como el catalán somos demonios. Ya participaremos con Ermua y con quien luche por la democracia y la libertad.
Esperemos sacar algún diputado el 1 de noviembre

al dia de hoy, mas que empezar a criticar a la unica expresión de enfrentamiento claro al nacionalismo que ha cristalizado en partido politico, deberíamos estar cuidandola y protegiendola hasta que cimentara un autentico partido de la ciudadania en toda españa.

ciudadanos incorpora gentes que traen una experiencia politica anterior,( conozco ex miembros de pp, psc, iu, ccoo, uso, ugt) y gente q siempre ha estado en casa.Y la primera tarea es eliminar desconfianzas y consolidar esta experiencia y no es facil. tienen demasiados cosas por hacer para q nadie pueda exigirles una presencia permanente en el panorama politico nacional.


estan recien nacido, era una reacción al nazionalismo catalan como basta ya o foro de ermua lo fue al vasco, y han avanzado en un año hasta convertirse en partido y ampliar su area de actuación de cataluña a toda a españa pero yo creo q hay que ir palmo a palmo, no metro a metro porque descarrilaremos.

hay, sobre todo, q consolidar una organización y una respesta politica completa para todas las grandes demandas sociales, tienen que sustituir a los impulsores iniciales del proyecto por nuevos dirigentes y tienen q obtener un resultado digno en las proximas autonomicas catalanas para poder seguir teniendo voz en los medios.
joder, ayudemos en lo que podamos y demosle el voto si vivimos en cataluña

viva ciudadanos-partido de la ciudadania!!!!!

CARTA A LOS POLÍTICOS CATALANES. (Y ESPAÑOLES)

(y a los ciudadanos de Cataluña con derecho a voto el próximo 11-N; y a a los del resto de España).

Por primera vez, voy a ABSTENERME en las próximas elecciones al Parlament de Cataluña. Y aquí ahora, pretendo explicar los motivos de mi abstención.

Como preámbulo, diré que soy un ciudadano residente en ésta Comunidad hace más de treinta años, de origen extremeño, con dos hijos mayores de edad nacidos en Cataluña y plenamente integrados, incluso en el mercado laboral. Y desde hace algunos meses, con un nieto, por tanto, todos ellos catalanes de “nación”, (no de Nación), salvo mejor criterio del Sr. Carod-Rovira y sus seguidores. Siempre he votado opciones de izquierda y si algunas veces dejé de votar al PSC, fue para hacerlo a Iniciativa per Catalunya; nada que ver con el PP, aunque considero que éste partido es tan democrático (o tan falto de democracia), como cualquiera de los demás.

Contribuí con mi voto a que el Sr. Maragall, llegara a ser Presidente de la Generalidad de Cataluña, creyendo erróneamente que el nacionalismo cada vez mas exacerbado de CiU y sobre todo de ERC, se vería “suavizado” por una política más de izquierda y sobre todo mas ocupada de los problemas reales de los ciudadanos, que los “nacionales” e identitarios de Cataluña. Y me equivoqué. No sólo no ha ocurrido así, sino que incluso el nacionalismo disfrazado de catalanismo del Sr. Maragall, (los ciudadanos “de infantería” no entendemos tales sutilezas florentinas, nos “manca finezza”), ha superado incluso al de los sucesivos Gobiernos del Sr. Pujol. La esperpéntica historia de la elaboración y aprobación del Estatut de 2006, ha sido la apoteosis de una clase política ensimismada en sus asuntos de construcción nacional, ajena al sentir de las verdaderas ocupaciones y preocupaciones de los ciudadanos. Una clase política que aprobó el proyecto inicial, bastante más nacionalista que el finalmente vigente, con el 90% de sus votos y pese a ello, los ciudadanos que luego dieron su SI, fue un raquítico 36 % del censo electoral y votado por menos de la mitad del mismo. El “divorcio” entre políticos y ciudadanía resultó clamoroso.

Y no quiero equivocarme de nuevo, de ahí mi ABSTENCION por primera vez en la historia de nuestra democracia (si es que lo fuera, pero eso es otra cuestión). Las razones para no votar sería una lista interminable pero señalaré solo algunas a título indicativo:

1ª) ya está mas o menos explícita en lo dicho. La clase política, tiene ocupaciones y preocupaciones propias, que van por un lado, mientras que las de los ciudadanos tienen otras que van por otro.

2ª Se ocupan de la “construcción nacional”, pero los ciudadanos, se sienten catalanes, si, pero también españoles y europeos, y todas estas cuestiones identitarias les parecen cosas o “rollos” de políticos que harían mejor en ocuparse de los problemas reales.

3ª La clase politíca en Cataluña, se ha pasado casi toda la legislatura que ahora termina, en la elaboración de un Estatut, contrario a la Constitución -o eso me parece, veremos que dice el Tribunal Constitucional-, cuyo desarrollo en leyes y disposiciones normativas internas, será un fuente de permanente conflicto con el Estado. Que acentuará la cada vez más negativa opinión que de “los catalanes” se tiene en el resto de España .

4ª) En el Parlament de Cataluña, con 135 diputados electos, tan sólo 17, tienen nombre y dos apellidos castellanos o incluso “extranjeros”, a saber: Carmen Carretero, Teresa Aragonés, Teresa Carreras, Mohamed Chaib, María Eugenia Cuenca, Pilar Díaz, Bernardo Fernández, Manuela de Madre, Eva García, Manuel González, Juan Manuel Jaime, Rafael López, Mª Angeles Olano, M. Belén Pajares, David Pérez, Elena Ribera, y Alicia Sánchez-Camacho. En algún caso como como los de Pérez Segura y Rodríguez Cara, los nombres de Lluis Miquel, y Conxita, respectivamente, borran la “ignominia” de tan corrientes y castellanos apellidos; en otros como los de Maria Eugenia Cuenca o Manuela de Madre, siendo mas nacionalistas-catalanistas que sus jefes de fila, (véase a de Madre, defendiendo vehementemente el Estatut en el Congreso),ocurre otro tanto. Esto contrasta con el hecho de que más del 80 % de los apellidos en Cataluña, son de origen castellano. En Badalona, el apellido más corriente en la guía telefónica es Sánchez, por el cual comienzan 69 usuarios. Uno de los más corrientes de origen catalán, Pujol, tiene nueve. Véase de nuevo, el contraste entre realidad social y ciudadana y “realidad” o fantasmagoría de la clase política. La “identidad” es otra vez decisiva. Los políticos muy preferentemente, han de ser catalanes “pata negra”.

5ª) La percepción que tenemos los ciudadanos, es que donde no existen problemas de convivencia, que por ahora y en general no ha habido, entre los de distinto origen regional, la clase política, se empeña en crearlos. Por ejemplo, estaban empeñados en crear y ya lo han conseguido, un problema lingüístico. La normativa ya de por si tremendamente expansiva y preponderante del catalán sobre el castellano en el ámbito oficial, -que no en el real y de los ciudadanos-, ahora se ve agudizada con el Estatut, que define el catalán como idioma “propio”, relegando el castellano “a contrario sensu”, como “impropio” en Cataluña. La normativa en éste ámbito, ya ha creado las popularmente conocidas como “Oficinas de Delación Lingüística”, en las cuales cualquiera puede denunciar a su vecino si tiene un local o negocio rotulado en castellano y no en catalán. La norma dice que “al menos”, debe estar en catalán. Lo que significa que si sólo se rotula en éste, no pasa nada, antes al contrario, el titular es merecedor de honores nacionalistas, pero si lo hace en castellano, ello merece la repulsa nacional, apertura de un expediente y sanción.

6ª La clase política en la presente legislatura, aparte de la “importantísima” elaboración del Estatut, se ha venido ocupando aparte de lo indicado, en generar una especie de “guerra mediática” con el Estado, para que le fueran devueltos los papeles del archivo histórico depositados en Salamanca; que en las matrículas de los vehículos lucieran el indicativo CAT, como propio de Cataluña; en la recuperación de la “memoria histórica”... y cuestiones de similar y singular calado. Mientras, la ciudadanía “pasaba” olímpicamente de tales cuestiones o sólo le preocupaban de forma muy relativa. Incluso en algunos casos, como el de las matrículas, estaba claramente en contra, aunque sólo fuera para evitar que en su estancia en cualquier otra ciudad española, algunos energúmenos, no tuvieran la malhadada idea de destrozar algún coche de “los catalanes”, por el sólo hecho de residir aquí y ostentar el distintivo “nacional” .

7ª Mientras éstas y otras cuestiones de absurdo nacionalismo que nada o muy poco sienten los ciudadanos, son las que preocupan a la clase política sin excluir siquiera a algunos dirigentes del PP, perfectamente intercambiables con la “rama moderada” de CiU, que cuando convino no dudaron en prestar su apoyo a gobiernos nacionalistas del President Pujol. Y que en caso necesario, de la mano del Sr. Piqué, Vendrell, etc, volverían a prestarlo. Mientras, digo, estas cuestiones son para ellos las prioritarias, los ciudadanos catalanes estamos más preocupados por “minucias” tales como la inmigración y los problemas de convivencia que en algunos barrios obreros comienzan a aflorar. Por la dificultad de los jóvenes de conseguir vivienda a un precio razonable, dado lo exorbitante de éstos, que se duplican en pocos años. Por la carestía de los precios al consumo, superior un año tras otro a la media nacional de España. Por la degradación de la enseñanza, general en España, pero agudizada en Cataluña y que aún se incrementará más con las normas que sobre ella va a generar el Estatut. Por la desaforada especulación del precio del suelo y las políticas municipales sobre el mismo. Por la corrupción galopante en políticas de urbanismo, percibiendo la ciudadanía la realidad soterrada (que en cualquier momento puede explosionar), de múltiples “Marbellas” en no pocos municipios catalanes. Por la inversión de una buena parte del presupuesto en “construcción nacional”, mientras el dinero escasea para otras inversiones sociales.

Estas son, entre muchas más cuestiones, son las que han contribuido al “divorcio” existente entre los ciudadanos de Cataluña y sus teóricos representantes y gobernantes.
Las cuestiones sobre la “Nación catalana”, el Pueblo de Cataluña, sus Derechos Históricos y otras altas, mayúsculas y metafísicas preocupaciones de nuestra clase política, las perciben la mayoría de ciudadanos, ya digo, como “cosas y rollos de políticos” que harían mejor en ocuparse de los problemas reales y resolverlos. Pero no, no sólo no los resuelven, si no que donde no los hay, los crean. Ellos dirán que no es así, y harán como que no creen lo que aquí se dice, pero.... esa percepción ciudadana, es real, real como la vida misma.

Por ello, creo que la mejor opción es la abstención. Pero sin “pasar” de la política. No, el día de las elecciones, mi no-voto, será activo. Iré a mi mesa electoral poco antes del cierre de la jornada como otras veces. Y daré mi carnet al presidente de mesa que comprobará que me hallo inscrito. Y cuando me diga que ya puedo depositar mi voto, responderá que no, que me abstengo. Luego, me quedaré a ver el recuento. Y espero comprobar que la abstención que en las pasadas elecciones al Parlament, ya superó en mi mesa el 50%, ahora se eleva a un 60, 70, o... % . Y espero y confío en que si en toda Cataluña, la abstención fuera superior al 60 %, (que creo posible), todo el montaje nacional-catalanista, comenzaría a derrumbarse como un castillo de naipes.

Y es que no percibimos ninguna voluntad de corrección en los actuales partidos que se presentan a las elecciones. Tal vez el recien nacido, Partido de la Ciudadanía promovido por Boadella, de Carreras, Arcadi Espada etc, y con un joven Albert Rivera como cabeza de cartel electoral, suponga de llegar el Parlament, un poco de aire fresco en el asfixiante clima del “oasis catalán”. He tenido mis dudas de si no sería más conveniente apoyarles con mi voto y hacer posible que lleguen al Parlament aunque fuera con un solo diputado. Pero no quiero equivocarme una vez más. Tendrán que demostrarme con hechos y no palabras, que se lo merecen. Veremos en otras elecciones.
En todo caso, si no considerara la abstención mas conveniente, mi voto sería para ellos.

Estas son las razones que me impulsan a que por ésta vez, mi opción, la que creo más racional y positiva es la ABSTENCIÓN ACTIVA. Si algún ciudadano y votante catalán leyera esto, solo le pediría que reflexionara sobre lo que se dice. Y que luego vote lo que estime más conveniente. No le voy a pedir que haga lo que yo, porque en su caso, ya es mayor de edad y sabe o debe saber lo que conviene. O lo que es más justo.

Con mis mejores deseos de que acierte. Un cordial salud

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