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Y el estanque se volvió ciénaga

Mientras la kale borroka se recrudece y surge la violencia pura y dura, los ciudadanos de Cataluña siguen viviendo instalados en el tópico. Siguen creyéndose que viven en una sociedad modélica, ejemplo de todas las virtudes cívicas y modelo de tolerancia y convivencia.


La inmensa mayoría de la población catalana no traduce los actos de violencia que estamos viviendo en esta compaña electoral en lo que son: el estanque dorado se convirtió en ciénaga, la convivencia dejó de existir para quienes de verdad discrepan sin salirse de las normas del sistema democrático, los derechos se circunscriben a quienes comparten los principios emanados del poder.


A diferencia de lo que sucedía cuando todos navegábamos en el mismo barco, en la Cataluña nacionalista de nuestros días la solidaridad con el agredido ha desaparecido e impera la comprensión hacia los motivos del agresor. Si te aporrean, te insultan, te persiguen, impiden que expreses tus ideas o te dan una paliza, será porque has dado motivos. Tú te lo has buscado.


El acoso contra el Partido Popular o Ciudadanos está absolutamente consentido por una sociedad autocomplaciente que se cree a sí misma el colmo de la tolerancia. Nadie reacciona. Los medios alientan el “algo habrán hecho”. Los líderes políticos socialistas y nacionalistas proporcionan munición a los agresores en forma de argumentos (“argumentos”) destinados a presentar a los agredidos como apestados sociales. El prejuicio y el apriorismo se han convertido en la moneda habitual de la convivencia en Cataluña.


Pero todo ello tiene un precio, frente al que la mayoría tiene los ojos cerrados: el deterioro de la convivencia, la quiebra social, la ruptura de la sociedad. Dicen que no pasa nada, que eso es solo demagogia de “derecha extrema”, como cuando alardeaban de que España no se había roto cuando rompieron la igualdad ante la ley a través del estatuto. Pero estamos ante procesos de largo recorrido.


Ni España se ha roto como si el estatuto fuera una suerte de falla que quebrara montes y valles, ni Cataluña es Yugoslavia el siglo pasado. Pero nuestro sistema constitucional está roto y la convivencia en Cataluña se ha tornado asfixiante para quien piensa distinto, aunque las consecuencias de todo ello, como sucede en todos los procesos históricos, vayan apareciendo paulatinamente en las próximas décadas.


Sucedió lo mismo con la transición. El lamentable modelo autonómico y la pacata reverencia de la clase política que protagonizó el proceso de democratización hacia los nacionalismos no supusieron ningún problema en el corto plazo. Pero sus consecuencias se dejaron notar en los años posteriores y hoy estamos pagando el precio de aquellos errores. Hoy hemos de arrostrar la multiplicación de oligarquías locales disputándose el poder, todos contra todos, y hemos de aguantar un debate nacional basado en cosas tan ajenas al interés general de la ciudadanía como la identidad o una reforma de estatutos que solo interesa a la clase política que vive de ellos.


No, en el Ebro no ha aparecido una grieta, ni los ciudadanos en Cataluña andan sorteando francotiradores. Pero las bambalinas ante las que se escenificará el próximo y más lamentable episodio de nuestra convivencia ya están pintadas. Y el argumento principal ya ha hecho su aparición: la violencia, la intransigencia, la persecución del disidente.

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Comentarios

Impecable análisis. Espero y deseo que las cosas cambien a partir del primero de noviembre.

Hola,
Soy un asturiano que hace un tiempo vive fuera de España.
Además de tener familia en Cataluña, tengo varias amistades allí.
La mayoría de ellas visitan asiduamente Asturias. Y todas, sin excepeción, se maravillan de la sociedad asturiana. Del respeto y la convivencia. De la humanidad.
En Asturias nunca se crearon palabras como "charnego","botifler",etcr.
En Asturias no necesitamos palabras para discriminar, ya que no discriminamos. Y así es en ma mayoría de España. Y eso no nos hace ni menos asturianos ni menos españoles.
Estoy muy de acuerdo con vosotros. Muchos catalanes se siente "la ostia", "lo mejor de lo mejor". Ni saben lo que son, ni saben lo que somos el resto de España.

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