A estas alturas pocos dudan ya del decepcionante papel de los grandes partidos en la cuestión nacional (española, por supuesto). Unos partidos que, de paso, han abandonado sus respectivas ideologías cuando les ha convenido.
En la larga reflexión que ayer publicaba en ABC Xavier Pericay, una frase resulta particularmente esperanzadora: “restablecer la realidad”. Durante el último año, desde BBS se ha venido reclamando una definición ideológica clara y rotunda del nuevo partido, que a ratos se deja llevar por el buenismo de lo políticamente correcto (esa sandez de “no nacionalista”, cuando todos estamos pensando en antinacionalista), y a ratos muestra una valentía desacomplejada y reconfortante (la entrevista de Albert Rivera en la última edición de Epoca).
Lo del restablecimiento de la realidad, que incorpora ahora Pericay a la permanente discusión acerca de la identidad política de Ciudadanos, resulta estimulante y seguramente sitúa esa petición de clarificación en el contexto adecuado.
Es estimulante porque, por un lado, a estas alturas pocos dudan ya del decepcionante papel de los grandes partidos en la cuestión nacional (española, por supuesto). Y por otro, porque han sido precisamente los dos grandes partidos nacionales quienes han abandonado la ideología cuando les ha convenido. El PSOE de Rodríguez está aplicando religiosamente la política económica de Rodrigo Rato, mientras le tachan de peligroso neoliberal y aun de neocon. Y el PP se pone por montera la realidad nacional andaluza y encima aspira a vuelta al ruedo con palmas.
La desideologización se ha extendido, potenciada por nuestro pestilente sistema educativo y por la no menos repugnante permisividad de la clase política frente a los usos televisivos de unas cadenas empeñadas en situar nuestro nivel cultural a la altura del trasero. Y los distintos gobiernos nacionales no solo la han permitido sino que seguramente se han dedicado a alentarla. Con lo que la pugna política ha girado desde las ideas, abandonadas y desprestigiadas, hasta algo tan sencillo como la recuperación de los intereses y los problemas del ciudadano. O, en acertadas palabras de Pericay, hacia el restablecimiento de la realidad.
Opinar o juzgar si Ciudadanos tiene espacio para crecer en aquellas regiones de España donde no existe el nacionalismo es asunto que quizá excede el ámbito de este sitio, dedicado de manera monográfica al etnicismo. Pero las expectativas que los tres diputados han despertado también en esos lugares, y la propuesta de Pericay señalando en una dirección a mi modo de ver más que correcta, permiten augurar un recorrido de largo alcance. Xavier Pericay:
“Se ha hablado y se sigue hablando del perfil ideológico del nuevo partido. Centro izquierda, es el clisé más usado, como si estuviéramos, lisa y llanamente, ante un remedo local del socialismo hispánico.
“Las cosas, como siempre, no son tan simples. Sobre todo, porque más allá del ideario y el programa del partido —y ahí están ambos textos, a disposición de quien quiera consultarlos—, lo que en verdad caracteriza a Ciutadans es una apuesta por otra concepción de la política.
“No se trata ya tanto de abrir el paraguas de las ideologías para poder pasear sin miedo a mojarse, como de olvidarse del paraguas y ponerse a buscar soluciones que permitan resolver de forma eficaz los problemas que tiene planteados la sociedad. Lo cual no impide, por supuesto, que este ejercicio de la política esté guiado por valores como la racionalidad, la libertad o la solidaridad, ampliamente compartidos por la inmensa mayoría de los ciudadanos.
“Si bien se mira, restablecer la realidad también es esto. O debería serlo. En este sentido, la presencia en la política española de un partido como Ciutadans —de un partido que luche, como reivindicaba aquel manifiesto, para que lo simbólico deje de desplazar a lo necesario— puede contribuir a este fin.
“Y puede servir, llegado el caso, para que cualquiera de los dos grandes partidos nacionales tenga con quien pactar una legislatura. O, lo que es lo mismo, para que el nacionalismo de turno deje de gobernar el destino de los españoles.” Xavier Pericay, El futuro de Ciutadans.
