El extraviado destino del PP

En Baleares, en Andalucía y en Galicia empieza a haber más que indicios de que el PP ha iniciado el giro. En el País Vasco y en Cataluña lo ha intentado de todas las maneras.
De la derecha ya solo nos queda un último atisbo de esperanza. La de pensar que, aunque estén haciendo lo que están haciendo, a la hora de administrar jamás manejarán la cuestión territorial y el combate contra el nacionalismo etarra como lo están manejando los socialistas zapateros. De tal esperanza se alimenta la esperanza de Rajoy.
Aunque de momento tal esperanza ha quedado cubierta por la bruma de las contradicciones populares, que defienden una cosa en Sevilla y exactamente la contraria en Barcelona. Y no solo en cuestiones que afectan a la identidad (los artículos 20 del estatuto catalán y del estatuto andaluz hablan, con idénticas palabras, del derecho a una muerte digna, pero el PP ha llevado al Constitucional el artículo del estatuto catalán mientras ha votado el andaluz). Es difícil creer a Mariano Rajoy cuando su partido actúa de este modo. Su credibilidad ha caído en picado en la última semana. En Génova no han sido capaces de evaluar adecuadamente lo que va a suponer para sus candidaturas el episodio andaluz. Aunque Rajoy intente justificarlo:
- “La aprobación del nuevo Estatuto para Andalucía se debe al trabajo que hemos realizado para que éste no fuera una copia de otro Estatuto que es malo para España. El PP ha aportado razón, Constitución, lógica y sentido común”. («El PP ha aportado razón, Constitución y sentido común» €)
- “Nadie, en esa tierra, discute la nación española ni la autonomía de Andalucía, ni nuestra Constitución. Por eso, este Estatuto es bueno; porque no divide a quienes no están divididos ni quieren estar divididos en el futuro.
“No podríamos respaldar un documento que ofreciera dudas en este aspecto. Todo el debate de la Comisión se ha resumido en suprimir hasta la última sospecha de inconstitucionalidad.
“Aquí no se habla de nación andaluza, ni de soberanía, ni de derechos históricos, ni de relaciones bilaterales. Se sigue definiendo Andalucía como nacionalidad en el seno de la unidad indisoluble de la nación española. La realidad nacional ha quedado en el Preámbulo como una referencia a una opinión particular en un pasado remoto: es decir, poco más que una cita literaria o un adorno retórico.
“Esta alambicada fórmula constituye el punto de encuentro que ha permitido la aprobación consensuada del Estatuto porque ni el PP podía admitir más ni el PSOE ha querido ha querido admitir menos. Hay que saber transigir con las cosas que carecen de consecuencias. No faltará quien piense que hemos cedido demasiado y que lo correcto era no aceptar ni las banalidades. Yo no pienso así. Estando a salvo los principios, quiero acuerdos aunque sean imperfectos.” (Rajoy asegura que la nueva redacción del Estatuto de Andalucía pone “razón y Constitución” donde no la había)
Y sin embargo es todo tan sencillo, don mariano. Bastaría que usted recuperara las intenciones que expresó este verano. Bastaría con una propuesta de cambio de la ley electoral para que ningún partido con representación en unas pocas provincias pueda tener más representación que un partido que se presente en todas. Con eso se acabaría la hiper representación de grupos ultraminoritarios, el mercadeo y el chantaje. Y nuestro Parlamento respondería con mayor rigor a la voluntad popular.
Alvaro Delgado-Gal analizaba hace unos días el futuro de la derecha en relación con los nacionalismos. A lo mejor los últimos acontecimientos han despejado algunas de las dudas que planteaba su texto:
"¿Cómo salir del lío? El camino ortodoxo pasa por una reacción política liderada por el PP, enemigo declarado del Estatut. Pero el camino se encuentra cegado, por distintos motivos. En primer lugar, el PP no quiere renunciar a una posible alianza con CiU, su pieza complementaria para gobernar después de las siguientes elecciones si suena la flauta y Zapatero pincha a lo largo del próximo año. Es evidente que la alianza con CiU excluye una recuperación por el Estado de sus antiguas atribuciones. Tan evidente, que ni me voy a tomar la molestia de razonarlo.
"En segundo lugar, los poderes regionales populares entrarán en la puja porque les va en ello la vida. Pensemos, por ejemplo, en Madrid. Si el PP no exigiera para sí lo que se ha dado a Cataluña, lo exigiría el PSOE, y Esperanza Aguirre perdería las elecciones o las ganaría con más dificultad. El PP pujará también en aquellos casos en que está en la oposición, por razones parecidas.
"Feijoo acaba de desmentir que haya entrado en discreteos con el BNG para que se incluya en el nuevo estatuto gallego una referencia a la condición nacional de Galicia. El desmentido no me tranquiliza absolutamente nada. Feijoo es un político normal, y un político normal sabe que después de perder unas elecciones, y con ellas el control del presupuesto, se pierde de oficio un porcentaje importante de los votos recibidos en la última convocatoria a urnas. Feijoo, en fin, sabe que tendrían que arder los pinos de su región varias veces seguidas, y ponerse a cabalgar Santiago por el horizonte que se avizora desde Finisterre, antes de que la usura del tiempo desgastara al equipo actual y diera la vuelta la tortilla. Hará en consecuencia lo que no está escrito por atraerse al Bloque. Pedirle que se envuelva en la bandera española, es pedirle lo excusado.
"El PP ha cumplido recurriendo el Estatuto catalán ante el Tribunal Constitucional. Son pocos los juristas que opinan que el Tribunal tumbará un estatuto aprobado en referéndum. Probablemente, el Tribunal corregirá puntos menores, bendiciendo como acorde con la ley un documento sobre el que habría preferido mil veces no pronunciarse. El fallo del Constitucional dibujará, con eficacia instantánea, el perímetro reivindicativo de todas las comunidades. Y el PP tendrá que resignarse por falta de alternativas, y porque eso es además lo que le pide el cuerpo. Y aquí paz, y después gloria.
"Desechada la ortodoxia, queda la heterodoxia. Por «heterodoxia» entiendo, no la contestación audaz del statu quo, sino la adaptación a una situación conflictiva a través del cambalache y del acuerdo informal. ¿Qué significa esto? Piensen, qué sé yo, en Asturias, una región donde mandan ahora los socialistas, y también una de las regiones más perjudicadas por el nuevo orden.
"Zapatero podría llamar aparte al presidente asturiano y rogarle o conminarle paciencia, y luego de haber hecho esto, prometerle algunas ayudas a cargo del déficit nacional. Pero esto sería pan para hoy y hambre para mañana.
"Ni el déficit da para que las regiones receptoras de renta sigan recibiendo lo que dejarán de recibir si las regiones ricas se adhieren al modelo catalán, ni muchos barones tienen motivos para ser pacientes. Los barones o aspirantes a barones populares tienen motivos para lo contrario. Y el propio presidente asturiano podría tener motivos para lo contrario si los que le disputan el poder regional explotan inteligentemente el agravio comparativo.
"La aproximación heterodoxa es característica de los que confunden la política con los negocios. En los negocios son dos o poco más de dos los que entran en un trato, y en los negocios es frecuente que se averigüe un punto de equilibrio mediante compensaciones realizadas bajo cuerda. Pero la política, incluso la política estragada por la incursión lateral de los hombres de negocios, funciona de manera por entero distinta.
"En la política, máxime en la democrática, son muchos los que deciden, y el proceso reviste además una naturaleza pública. Usted no puede callar ciertas cosas porque si las calla las vociferará su rival y se llevará los votos. Votos innúmeros, cuya compra no es sencilla ni aun apretando los resortes corruptores que el Estado Benefactor ha puesto en manos de los partidos.
"En una palabra: los soi-disant realistas no suelen ser realistas. Oponen, al mundo de los idealistas, un mundo prosaico y carente de drama, un mundo inspirado más en el sainete que en la tragedia esquilea. Y no andan descaminados desde cierto punto de vista. El caso, sin embargo, es que su punto de vista es demasiado limitado, y que al cabo el realista no se equivoca menos que el idealista. Se equivocan los dos a la par, arrastrados por sus líricas respectivas." A. Delgado-Gal, El cantante mudo
Entre tanto, desde el otro extremo del espectro conservador, Pedro Zerolo anda "cazando" inmigrantes para convencerles de que voten socialista y lo hace, agárrese al teclado, apelando a España. Cosas veredes:
“España eres tú, somos todas y todos, somos pedacitos de un enorme y magnífico país plural y mestizo que es España.” (El PSOE crea un grupo árabe socialista para acomodarse a una España «plural y mestiza» €)
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El gráfico pertenece a El Periódico.












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