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Dice Antonio Gala que “todos los terrorismos se escapan de las manos.” No hace demasiado ya dejó su huella sobre el charco de la infamia. Fue cuando escribió que “lo peor de vociferar y agitar banderas es no saber de verdad qué se quiere.” También entonces, como ahora, se refería a una manifestación de víctimas del nacionalismo.
El procedimiento es viejo como vieja es la demagogia, que ya padecieron los griegos clásicos. Consiste en confundir el razonamiento con el barullo. Por ejemplo, frente a la persecución lingüística, señalan quienes carecen de vergüenza que hay ahora en España miles de lenguas, de modo que no tenemos demasiados motivos para quejarnos si comparamos nuestros derechos lingüísticos con los derechos lingüísticos de los birmanos que viven entre nosotros, pongamos por caso.
Pues bien, idéntico digamos razonamiento utiliza uno de los más conspicuos sinvergüenzas de la España zapatera, el melifluo escritor Antonio Gala, autor de culebrones para clase media en forma de obras teatrales, novelas y poesía. Dice este desvergonzado de indecente pluma en vísperas de una nueva convocatoria de las víctimas del terrorismo que hay muchas clases de violencia y de terrorismo, así que no se me quejen tanto:
“El terrorismo no sólo consiste en lo que entendemos, por influencia USA: quizá ése sea el más evidente, pero no el único. (Y nunca podrá ser combatido con otro terrorismo, sino con esfuerzos de comprensión y desfanatización de las religiones.) Pero hay otros. Uno, la proliferación de armas de destrucción masiva, que ha de ser bien entendida, no imaginaria, y no justificada con la pertenencia a un selecto club que nos tenga a los demás con la vida en un hilo.
“Otros terrorismos son las agresiones naturales que conducen a una destrucción del mundo en que habitamos: desde las corrupciones inmobiliarias abrumadoras hasta los calentamientos progresivos, que conducen a mil catástrofes. Todos los terrorismos se escapan de las manos. Al igual que los genocidios y las limpiezas étnicas...” Antonio Gala, Varios terrorismos (€).
Así que como terrorismo es la operación Malaya, y es cualquier cosa que haga un gobierno estadounidense en política exterior, y es el mercado internacional de armamento, y es la posesión de tecnología nuclear, y es el cambio climático, y es tantas y tantas cosas, al final resulta que “todos los terrorismos se escapan de las manos”. De modo que no tiene sentido manifestarse contra la política antiterrorista del hacedor de patrias. Venga, no me alboroten el patio y quédense en casita, que no hay nada que hacer.
Además, como dijeron los del Río a propósito del referéndum de la constitución europea, los políticos saben lo que tienen que hacer, que para eso están más preparados que nosotros.
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Antonio Gala se pone de los nervios cada vez que se acerca una manifestación de víctimas del nacionalismo terrorista. En anteriores episodios:
