La carrera pujolista del PP catalán
Nebrera quiere ser Pujola a la mayor velocidad posible. Y a fe que lo está consiguiendo. Los socialistas hicieron lo indecible para clonar a su candidato con la pelusilla que dejaba la americana de Jordi Pujol en su escaño. Ahora hacen otro tanto los populares.
Los populares, como hace unos años los socialistas, tratan de convertirse en pujolistas de toda la vida y, como ellos, recogen la pelusa lingüística que va dejando allí por donde pasa el ex presidente regional de infausto recuerdo.
Para Piqué el asunto era un poco molesto porque siempre hay alguien fuera de Cataluña que tiene la mala costumbre de leer la prensa catalana, o de echar un vistazo a los digamos telediarios de TV3, o se pasa por Salou en verano y se entera de la cosa y luego la cuenta en Génova. Así que era preciso encontrar a alguien menos marcado y relevante.
El fichaje de la lenguaraz Nebrera ha resultado en este sentido providencial. Esta señora, procedente de los más pegajosos ambientes etnicistas catalanes, tiene una virtud muy conveniente para los designios del PP: parece que le da igual si los suyos o los de enfrente le parten la cara.
Fue ella la que encabezó la ofensiva más radical (y por cierto, un tanto barriobajera) contra Ciudadanos en cuando los vio aparecer por el horizonte electoral y es ella la que ahora le hace el trabajo travesti al PP de Piqué.
A la incontinente Nebrera le llega una mañana su minuto de oro nacional progresista: le piden un texto para las páginas de opinión de El Periódico. ¿Y qué asunto se le ocurre abordar? Podría haber escrito sobre la tan espinosa cuestión de la libertad de opinión en la prensa regional catalana. El medio era el idóneo para hacerlo. Podía haberse planteado otros mil temas. Sin embargo elige el más simbólico y lo encabeza con el titular que coincide, letra por letra, con el discurso políticamente correcto que el etnicismo ha impuesto en Cataluña: El catalán está hoy, más que nunca, en peligro de extinción.
Coincidiendo con los más radicales cazadores lingüísticos del panfleto racista Avui, la lenguaraz Nebrera acaba de anunciar en el órgano oficial del PSC que la lengua catalana está al borde de la extinción y que por lo tanto merece todos los cuidados. Algo en lo que, según se desprende de sus palabras, Nebrera viene a coincidir con los miembros más conspicuos de KKK catalanista, con los asilvestrados de ERC y con todos los que mantienen en Cataluña leyes racistas, como aquella que obliga a rotular en catalán o la que impone escribir en esa lengua cosas tan peregrinas como las actas de las comunidades de propietarios, so pena de expediente y multa.
Olvida Nebrera (o no) que cada vez que algún político catalán dice eso, está amparando la persecución lingüística.
Olvida Nebrera (o no) que tales barbaridades suelen servir para ocultar las canalladas que la clase política catalana impone a la ciudadanía en materia de lenguas.
Olvida Nebrera (o no) que cuando se altera la realidad y cuando se miente en contexto geográfico, mediático y político en que ella lo ha hecho, se está colaborando con la injusticia, con el intervencionismo y con la insolidaridad.
Olvida Nebrera que a la hora de votar, nadie, absolutamente nadie en la órbita del nacionalismo, ni tan siquiera los menos exaltados, considerarán jamás ni por un momento al PP como un partido votable, por más que alguno de sus dirigentes se empeñe en rebajar sus principios contaminándolos de etnicismo lingüístico.
“Algunos políticos no serán capaces de admitirlo en público (por intereses de partido o por orgullo mal entendido), y una enorme parte de la población no lo sabe, pero el catalán es hoy, más que en ningún otro momento desde la normalización fabriana, una lengua en peligro de extinción.” Montserrat Nebrera, El catalán está hoy, más que nunca y pese a la política lingüística, en peligro de extinción.
El artículo es más largo por delante y por detrás, busca justificarse con nombres tan inverosímiles como Anthony Burgess, Chomsky, Stanley Kubrick o el mismísimo Papa y retuerce el discurso oficial del PP para poder meterlo en el enunciado principal de su deposición. Tarea vana.
Lo que Nebrera bala en las páginas de El Periódico no es más que el reflejo de la renuncia que su partido está haciendo en Cataluña, en Andalucía, en Galicia, en Baleares, en la Comunidad Valenciana. En toda España. Como decía acertadamente Mario Acosta, el coordinador de Ciudadanos en Andalucía, en una entrevista reciente, Mariano Rajoy hace un muy buen discurso sobre la unidad de España pero su partido ha emprendido de nuevo el camino hacia el acuerdo con los nacionalismos. Nebrera, Piqué y el PP de Cataluña no son más que la punta de lanza de un movimiento cada día más escandaloso y triste.














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