Uno de los más perturbados representantes del nacionalismo, Bieito Lobeira, “portavoz de Lingua” del BNG, se ha propuesto batir las marcas de Carod-Rovira, Montilla y Puigcercós juntos en lo referente a hacer el ridículo en una cámara legislativa.
En el haber de Lobeira, el torquemada lingüístico gallego, figura el logro de haber aprobado en el parlamento regional (con el patrocinio, cómo no, de los socialistas, que ya no saben cómo hacer el ridículo) la erradicación del castellano en las lápidas de los cementerios gallegos. Asimismo es el “cerebro” que ha propuesto erradicar el castellano de nombres y apellidos, que deberían “galleguizarse” según el aludido.
Ahora, animado por los aplausos de la bancada socialista del señor Touriño (el que dijo en La Voz de Galicia el 11.2.01: “No excluyo que el PSOE dejase gobernar al PP con mayoría simple. Mi proyecto no coincide con unos nacionalistas que culpan de todos los males a Madrid, Bruselas y la globalización.”), Lobeira propone la fabricación de muñecas lingüísticas políticamente correctas, o sea, que no hablen castellano porque esa lengua es “un esquema lingüístico imposto”:
“Os bonecos faladores, que son, hoxe en día, un xoguete moi habitual entre os cativos e cativas, non falan unha soa palabra en galego. Só falan español e reproducen o esquema lingüístico imposto” (O BNG anima ao goberno a fomentar a fabricación de bonecos que falen en galego).
Cumpliendo al pie de la letra el manual del buen intervencionista étnico, este animoso perturbado ha instado a las autoridades regionales gallegas a que promuevan la fabricación de juguetes que hablen gallego, porque la cosa no debe quedarse solo en las muñecas “faladoras”.
No pueden remediarlo. Ni los nacionalistas catalanes, que prometieron portarse bien pero han estrenado el año mandando ingentes cantidades de dinero público a las asociaciones que defienden el pancatalanismo; ni los gallegos, que se empeñan en gestos que sonrojarían a la secretaría de Estado del Reich; ni los vascos, que se apresuran a reunirse con sus primos, los nacionalistas de las pistolas, en cuanto estalla el coche bomba en Barajas. Ninguno de ellos puede cambiar el hecho de que cuando llegan al poder, aplican las políticas más retrógradas y casposas, las más reaccionarias, las más xenófobas.
También las más ridículas. Pero es que en ningún lugar está escrito que para ser nacionalista sea preciso ser inteligente.










