"El nacionalismo, lo mismo el centralista que los periféricos, es una catástrofe en todas sus manifestaciones."
Para Mario Vargas Llosa, el papel del socialismo español en relación con los nacionalismos es similar al del caballo de la guerra de Troya:
"[El nacionalismo] es una enfermedad; en la práctica, un rechazo del otro porque es la aspiración completamente utópica de ir hacia sociedades racial, religiosa o ideológicamente homogéneas. Y eso no es democrático y, además, no es realista, porque todas las sociedades han evolucionado y se han diversificado extraordinariamente, que es lo que la globalización significa, un fenómeno del que nadie puede apartarse. Creo que, en última instancia, el nacionalismo está reñido con la democracia. Aunque hay que diferenciar el nacionalismo de pistoleros terroristas del nacionalismo burgués de CiU o del PNV. Pero si usted escarba en las raíces ideológicas del nacionalismo, éstas son un rechazo de las formas democráticas, un rechazo a la coexistencia en la diversidad, que es la esencia de la democracia. Por eso yo combato el nacionalismo en todas sus manifestaciones." (Mario Vargas Llosa: «El PSOE se ha vuelto el caballo de Troya de los nacionalismos»)
