Bienvenida la plataforma pro y el partido Unidad, Progreso y Democracia. Bienvenido Ciutadans. Bienvenida Regeneración Democrática. Bienvenida Alternativa Ciudadana Progresista. Pero algunos seguimos haciéndonos la pregunta.
Ante la aparición de un nuevo partido no nacionalista, hace ya dos años, desde este mismo sitio nos preguntábamos si estamos ante una carencia del país o ante una carencia de ciertas izquierdas, nos preguntábamos dónde hace falta y a quién un nuevo partido no nacionalista:
"La necesidad de un nuevo partido no nacionalista responde en parte a los errores cometidos por aquellos líderes de la izquierda que, con el fin de llegar al poder, no han dudado en meter en el cajón sus propios principios para poder ir de la mano de los etnicistas, a menudo sin tan siquiera taparse la nariz." (La propuesta de un nuevo partido no nacionalista)
Las circunstancias no han cambiado demasiado desde 2005. En todo caso se han agravado. Pero la pregunta sigue siendo la misma.
- "¿No es bastante más útil en esta fase de la democracia en España ensuciarse las manos en tareas compartidas con quien ha mantenido en pie las cuestiones centrales de la libertad y la lucha contra el terrorismo que acrisolarse en ideas mucho más fulgentes pero que no son las que modificarán ahora mismo el signo de la realidad?" Mikel Azurmendi, No pro, pero sí a favor.
- "Prefiero compartir la razón con Aznar que perderla a sabiendas para que no me confundan con él.” Fernando Savater, El gran fraude (Santillana, 2004).
Lo mejor que podrían hacer quienes aspiran a crear nuevos partidos es sumar fuerzas con el PP. Y si en las próximas elecciones las cosas salen mal, quizá entonces llegue su momento. Pero el caballo ya está desbocado y desde algunos sectores de la derecha, en lugar de dar la bienvenida y tender la mano a los recién llegados, se mira hacia las nuevas formaciones desgajadas del socialismo con recelo y desconfianza. Como siempre, olvidan la enseñanza del pasado. Piqué fue muy duro con Ciudadanos antes de las elecciones regionales catalanas. Y el nuevo partido terminó sacando tres escaños mientras recibía todo tipo de insultos desde las filas del PP catalán.
Estamos ante el nacimiento de una nueva formación de izquierdas. Por lo tanto no habrá respuesta a la pregunta de Mikel Azurmendi y se olvidará el dudoso comportamiento político de Savater. A la hora de la verdad, el voto de la derecha acudirá fiel a las urnas. También el de la derecha cabreada con las vacilaciones y los errores del PP. Más que nunca, las próximas elecciones serán las del voto útil para este sector del electorado. Pero no sucederá lo mismo con esa izquierda que, de la mano de Rodríguez, llega a las elecciones manchada de etnicismo y con los ojos vueltos a un eventual pacto postelectoral con los nacionalistas etarras, con los republicanos y con quien haga falta.










