Cuando el dinero se convierte en elemento racial
No es el color de la piel lo que convierte a los nacionalistas españoles en racistas. Sería demasiado descarado. Los republicanos, peneuvistas, convergentes y demás tribus han actualizado su polvoriento discurso para seguir siendo racistas sin que se note. El diseño también ha llegado a nuestro ku klux klan.
Antes de los años 60, en algunos estados de EE UU los negros tenían que viajar en la parte rasera del autobús. En la actualidad los ciudadanos que quieren que sus hijos sean educados en español, o los que rotulan sus comercios en esa lengua, o los empresarios que tienen una licencia de radio y emiten asimismo en español, también se ven obligados a viajar al fondo del autobús en algunas regiones de España.
Pero todo queda disimulado porque nunca se legisla de manera específica contra un individuo concreto. El procedimiento es más refinado. Se trata de inventarse la ficción de que, en cierta forma, vivimos todavía bajo el peso de una dictadura militar que justificaría todos los desmanes porque pueden presentarse como una suerte de defensa propia.
Lo dijo con descarada claridad Zapatero hace bien poco: barra libre para los abusos de los nacionalistas porque cuando Franco lo pasaron muy malamente.
Para lograr la ficción de la opresión permanente del “Estado español” sobre los pobres paisitos sojuzgados se recurre a todo. Desde la aprobación de leyes como la de Memoria histórica a la emisión constante de documentales revisionistas que convierten los hechos del pasado en coartadas para el presente. En este sentido resulta significativo que la televisión pública que ha gastado más dinero en reportajes y programas sobre el franquismo haya sido TV 3. Como lo es la obsesión de todos los gobiernos regionales en manos nacionalistas por ese período de la historia, que tratan como si se hubiera acabado el lunes pasado, y no hace más de 30 años.
Hoy tenemos otra muestra del racismo de diseño de los nacionalismos españoles. En esta ocasión viene de la mano del PNV, que esta temporada ha decidido erradicar el español del sistema educativo y, no contento con ello, ha empezado a practicar idéntico objetivo contra las emisoras de radio. Eso sí, nada de prohibiciones, que está mal visto. Ahora tenemos otros procedimientos: Ibarretxe reducirá los impuestos a las radios que emitan sólo en euskera.














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