Las 54 Españas zapateras
Mientras Rajoy olvidaba su discurso nacional de la primera legislatura zapatera, Rodríguez regalaba grupo parlamentario a sus colegas nacionalistas de Esquerra Republicana de Catalunya e IU. Y para compensar decía España 54 veces en sus interminables intervenciones parlamentarias.
La costumbre socialista de desoír la voluntad ciudadana no es nueva. Y ayer tuvimos otro ejemplo. Las urnas fueron rotunda: ERC, IU, PNV y demás partidos étnicos, a galeras los próximos cuatro años. Pero Rodríguez y los dirigentes de su partido, ahítos de voto nacionalista, desoían a la ciudadanía y obsequiaban a ERC e IU con grupo parlamentario.
Al incumplimiento de la voluntad popular une el PSOE otro incumplimiento, el de las normas jurídicas. El reglamento del Congreso es claro: para tener grupo propio, los partidos han de lograr quince diputados como mínimo. O bien cinco escaños y el 15% de los votos de las circunscripciones por las que se presentaron. O bien el 5% de los votos emitidos en el conjunto de la nación. Pues bien, ni ERC, ni IU, ni BNG cumplen estos requisitos. No obstante Rodríguez, el 54 veces español (sobrevenido), ha vuelto a permitir con su graciosa concesión que los grupos etnicistas tengan más dinero público del que por ley y voto les corresponde, más tribuna, más focos. En definitiva, una presencia y un peso artificial en la vida colectiva. ¿Alguna cosa más?
- ¿Que me pondría unas balanzas fiscales?
Nadie sabe lo que son; nadie sabe para qué sirven, aparte de constituir la herramienta favorita de los alborotadores de la costa este; nadie sabe cómo demonios se pueden calcular. Y todos, incluidos los nacionalistas, conocen perfectamente que se basan en una falsedad escandalosa, la de la contribución de los territorios. ¿Escasa inversión pública en uno de ellos? Soluciónese. Pero qué tiene que ver la política de inversiones públicas regionales con la fiscalidad, es misterio que aliñan los etnicistas para justificar su permanente fracaso en la gestión económica de los recursos (incluidos los hídricos).
En todo caso Rodríguez se lanza a la piscina de las balanzas fiscales, que sirven a los nacionalistas para disimular su derroche identitario y al socialismo zapatero para compensar el derroche de gesticulación aparentemente nacional. ¿Algo más? Pues... ¿qué tal otro regalito a los nacionalistas de la costa norte? ¡A ver! ¡Que venga el fiscal general!
Para que no falte nada, los palmeros del zapaterismo se licuan esta mañana e inician una nueva fase de la veneración al Gran Timonel nativo:
"La totalidad de su discurso estuvo articulada bajo una fórmula, su "idea de España", con la que de manera implícita respondía a una de las críticas más generalizadas a su gestión, y no sólo desde la derecha. La eficacia de la fórmula le permitió corregir su dificultad para concretar en fórmulas políticas, y no en genéricas referencias a los principios, sus proyectos como gobernante." (Borrón y cuenta nueva)
"Una clara idea de España", dijo Rodríguez con inigualable desfachatez parlamentaria. Pero mientras no sea capaz de definir el problema al que se enfrenta la nación, difícilmente podrá ponerle remedio. Menos aún si él mismo forma parte de ese problema, constituye su esencia misma, lo que invalida a su persona, a su gobierno y a su partido como solución.














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