¿Se está zapaterizando el PP?
¿Ha olvidado Mariano Rajoy sus magníficos discursos de la pasada legislatura para aplicar paños calientes a sus relaciones con ciertos bancos nacionalistas?
No es precisamente tranquilidad lo que infunden algunos de los nombres que ha elegido Mariano Rajoy para preparar las ponencias del próximo congreso del PP, ni el permanente coqueteo de algunos líderes populares con el nacionalismo. El líder del PP en Galicia ha anunciado que podría "dar pasos de entendemento para propoñer pactos de gobernabilidade co BNG”.
Alberto Núñez Feijóo pronunció esas palabras con mucha matización y mucho cuidado, el 29 de marzo pasado. Declaraciones similares se han podido escuchar en el País Vasco y Baleares.
El discurso de Rajoy en la sesión de investidura ha sabido a poquísimo. De pronto los nacionalismos han desaparecido del horizonte del dirigente popular, que se ha esforzado en proclamar que los partidos etnicistas son bienvenidos al consenso constitucional.
De momento lo único que percibimos son síntomas, indicios a través de declaraciones, de discursos, de afirmaciones que no son rectificadas ni negadas. A través también de contradicciones. Quizá se trate solo de casos relativamente aislados. Pero es interesante recordar que el zapaterismo empezó del mismo modo, una declaración aquí, la contraria más allá, la amable predisposición a comprender al ku klux klan a pesar de conocer de qué pie vienen cojeando desde hace décadas…
Con el ingreso del PP en las zonas templadas del concepto de unidad nacional se abrirían enormes, infinitos horizontes para otras alternativa. Convendría que los dirigentes del PP repararan en el hecho de que ya no tienen el monopolio del discurso nacional en el Congreso de los Diputados y de que en estas últimas elecciones, algunos de sus votantes en toda España han emprendido el camino hacia nuevas siglas.














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