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viernes 16 de mayo de 2008

Un pueblo de cobardes

Entre quienes asistían a la concentración tras el asesinato, apenas unos cuantos ciudadanos de Legutiano. En el balcón del ayuntamiento, y no a media asta, únicamente la bandera regional vasca, que aparece sola gracias a los votos de los cargos electos del Partido Socialista.


Ya tenemos otro lugar que añadir a la lista de la infamia. Hace unas pocas semanas fue Mondragón. Hoy, Legutiano. Ojalá no les sigan muchos más.


Dicen que no se puede obligar a nadie a comportarse como un héroe. Tal vez. Quizá no se pueda reprochar la falta de coraje cívico a una persona sola, a dos, a veinticinco, a ochenta. A lo mejor es comprensible el miedo de cien personas juntas. De doscientas. ¿Seguimos? ¿Dónde está el límite? ¿En cuatrocientas? ¿En seiscientas?


¿A partir de qué cifra un pueblo entero se convierte en un atajo de cobardes?

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Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian Un pueblo de cobardes:

Comentarios

Sin querer o queriendo, a la lucha vamos de cabeza, no hay ninguna otra salida para los españoles de hoy."
(Diario La República)Estamos a punto de caramelo, es la hora de expulsar a los delincuentes del poder político español. Deben generarse con ayuda mutua organismos de BASE, sean republicanos, de Defensa, provinciales… o de cualquier otro carácter. Sin esos instrumentos de lucha es más difícil la acción. Nuestra historia ha destruido líneas de continuidad tradicionales cuantitativa y cualitativamente que ahora posibilitarían un vivero revolucionario, pero las contradicciones son tan brutales y las condiciones de existencia social son y serán tan severas, que lo que no se hace en años se realizará en semanas. Basta comprobar cómo cualquier protesta de la índole que sea, se dirige inmediatamente contra el poder político establecido, dicho de otra forma; el Estado español está en cuestión por nimias cuestiones. Otro elemento a considerar es que los españoles hemos “sufrido” un incremento brutal en nuestra calidad de vida en muy pocos años, y eso ha servido también para anestesiarnos democráticamente. Pero en breve el deterioro será mucho más insoportable de lo que ahora es, que se unirá al espectáculo de traidores y delincuentes que ocupan el actual Estado nacional plagado de buitres que sangran a la sociedad, se mofan de ella y esgrimen sus delitos con la impunidad de unos salvajes asaltadores de la Nación y sus recursos.Visto con cierta perspectiva, las diferencias surgidas en el seno de los rebotados de C’s y UPD y visto lo que se ve hoy, son más comprensibles e incluso tienen más en común de lo que en principio se pensó. Aquellas posiciones, aunque estaban interferidas por el concepto de partido, -es decir, con el prisma de “mi equipo”-, exigían con urgencia una salida política a España y eran en esencia o reforma regeneradora del régimen de la transición o abolición del mismo como agente peligroso y maligno; en resumen: reforma o ruptura.Esas diferencias se han diluido y están convergiendo en una sóla, porque la posición “regeneradora” no tiene más remedio que reconocer la imposibilidad de jugar dentro de un nido de víboras para arreglar nuestra nación: es patente la necesidad de acabar con este régimen corrupto e irrecuperable.Un argumento cuasiderrotista aduce que la “sociedad no está preparada” o similares como que la educación democrática “está poco arraigada”, en definitiva, ese que nos habla de la inmadurez ciudadana o de la inexistencia de redes sociales suficientes, es razón paupérrima desde cualquier punto de vista. No ofrece salida inmediata, desanima al ciudadano, desarma la teoría libertaria, pospone sine díe la solución al conflicto; es decir, ofrece debilidades a nuestros enemigos al que animan, pero es falso de toda falsedad porque nunca en toda la historia de la Nación ha tenido España más fundamentos materiales y espirituales que hoy día para ser una Nación a pesar del trabajo y del dinero gastados en trocear a toda su ciudadanía que ha sido un Potosí.No se trata sólo de medios de comunicación o infraestructuras de rango nacional, capacidad y facilidad de movilidad social o comercial, penetración hasta el último rincón de mercancías o realidades mundiales como jamás ha tenido España, tampoco en toda esa historia, los españoles han “disfrutado” tanto de su nación, su conocimiento teórico práctico-político, contactos entre nacionales, etc. Y todo también a pesar de los impedimentos separadores de orden político, que también han introducido los neonazis.En consecuencia, la conciencia nacional, el conocimiento político de los ciudadanos españoles hoy, tiene más base y motivos que nunca en su historia para triunfar patrióticamente pese a quién pese, justamente a aquellos que llevan decenios erosionando ese conocimiento y esa realidad.Venceremos, pero hay que ponerse el traje de faena.

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