El PSOE se está especializando en conceder indultos y amnistías camufladas. Aprobaron una ley para salvar a Morín y ahora se disponen a aprobar otra para Montes.
Blablablá
Defender la ley del aborto en el Congreso de los Diputados puede quedar hasta bien ante la hinchada progre, igual que salir del consejo de ministros para ponderar las bondades de la “muerte digna”: se trata de ahorrar sufrimiento a mujeres y enfermos, de respetar su derecho a decidir, blablablá.
La jerigonza izquierdista puesta en circulación por el proyecto Zapatero para mayor gloria de la estupidez colectiva solo puede convencer a los convencidos, a los bobos de solemnidad y a la dirección del PP, pero puesta negra sobre blanco en primera de El País queda de lo más irreprochable.
Cosa distinta es estar a pie de obra.
Carniceros de partos y agonías
Cuando el lenguaje políticamente correcto del proyecto Zapatero aterriza en la realidad, el tinglado resulta más difícil de defender. Desaparecido el buenismo de la neolengua, solo quedan los brazos ensangrentados del “médico” que se gana la vida en el abortorio, del que vive de acabar con la vida de los otros.
De vez en cuando, y sin que sirva de precedente, la Justicia actúa. Hace lo que puede, a pesar de sus pestilentes adherencias. Y entonces las expresiones descarnadas del proyecto Zapatero acaban en el banquillo. Pero para todo tiene soluciones el progre cuando ha ganado unas elecciones. (Y cuando no, como se vio en los 30.)
Al Carlos Morín de turno se le aprueba una ley del aborto que de facto lo indulta. En los cajones de los jueces hay decenas de casos como el de este individuo enriquecido exterminando seres humanos. Todos borrarán su actividad carnicera gracias a la norma aprobada por el PSOE. Lo mismo sucederá con los verdugos del extremo opuesto, los que dicen procurar el fin de los sufrimientos a los ancianos.
El club de los “sedadores” terminales
Los socialistas, cada día más torpes, han reconocido hoy que su proyecto de ley de “muerte digna” librará a los médicos de “conflictos” como el vivido por Luis Montes.
Se suponía que el nuevo secretario de organización del PSOE, Marcelino Iglesias, había llegado para acabar con las meteduras de pata de su predecesora, pero a este paso va a hacer buena a Leire Pajín.
Iglesias argumenta que la ley de eutanasia que su partido va a aprobar en la previsible compañía del PP brindará a los carniceros del proyecto Zapatero la protección legal necesaria para, literalmente, “trabajar con normalidad y sin estar sometido a las presiones a las que han estado sometidos hasta ahora".
Y por si quedaba alguna duda, Iglesias ha hablado del "conflicto vivido en hospitales madrileños".
El Estado onmipresente
Como sucediera con la ley del aborto, el PSOE se propone aprobar ahora una norma que, como efecto colateral nada desdeñable, proporcionará a los verdugos que tiene en nómina la cobertura legal necesaria para llevar a cabo su turbio trabajo sin “presiones”.
El sueño de Lenin, que casi rozó con la punta de los dedos su sucesor, sigue construyéndose en esta España de apariencia democrática y modales cada vez más autoritarios: con la nueva ley de “muerte digna” de Zapatero, el Estado sustraerá otra parcela de soberanía al ciudadano. Otra parcela de vida.
