Desde hace más de siete años, una de las ocupaciones más recurrentes de este sitio ha consistido en escudriñar lo que hay detrás del discurso oficial del PSOE.
Desde ayer, 17 de octubre de 2011, todo es más sencillo. El PSOE y toda la izquierda y los nacionalismos en pleno han compartido fangal con sus hermanos, la izquierda nacionalista que asesina, ETA.
En lo sucesivo no será necesario recurrir al pasado para demostrar cuál es el carácter de la izquierda española, que ha utilizado y defendido la democracia solo cuando ha podido controlarla, es decir, cuando ha gobernado, y ha arremetido contra ella, incluso con las armas, cuando ha perdido el poder.
Después de su conferencia de paz en San Sebastián ya no es necesario dedicar tantos recursos a recordar que el fin último del PSOE y sus socios es la destrucción de la cultura, la identidad y los vínculos afectivos que a todos nos unen (o nos unían antes de Zapatero/Rubalcaba).
No será preciso argumentar que, por la vía de la justificación del fin a través de los medios, la izquierda acaba convertida siempre en sinónimo de totalitarismo.
Sabíamos que esa es su verdadera esencia. Pero ya no hará falta que lo demostremos quienes tal afirmamos: ellos solitos con sus reuniones se bastan.
